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Malos hábitos: mejor prevenir | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-11-16 02:18:09

Malos hábitos: mejor prevenir

Laura Carolina es una encantadora niña de 4 años: cabello lacio perfectamente arreglado, suave y delicada para referirse a los demás y es obediente.
Malos hábitos: mejor prevenir

A pesar de toda esta dulzura, sus padres Alina y Rogelio están muy preocupados.

“No entendemos qué pasa pero Laura no puede dejar de comerse las uñas. Es terrible. No hay manera de que no lo haga”.

Alina, una barranquillera radicada en Bucaramanga desde hace 12 años, está segura de haber hecho hasta lo imposible desde su hogar para que la niña no siga con este hábito.

“La he regañado, he tratado de hacerle ver que sus amiguitos no hacen eso y que quizá no le vuelvan a hablar porque lo que hace es  molesto”.

Lo mismo le sucede a Carolina, una joven mamá de 25 años productora de televisión.

“Mi hijo de dos años y medio ha empezado a morderse las uñas de las manos y los pies. Lo hace todo el tiempo y se provoca heridas. He probado las lacas amargas tipo Mordex, pero se acaba acostumbrando y ya no le hacen ningún efecto”.

El pediatra y terapeuta de la conducta infantil Eduardo Hernández asegura que el “hábito de morderse o comerse las uñas se debe tratar del mismo modo que el de chuparse el pulgar. Es mejor distraer al niño que regañarlo. Si el niño se muerde las uñas para calmar la ansiedad, demostrarle su enfado o su disgusto sólo reforzará esta conducta, es decir aumentará su frecuencia de aparición. Es conveniente descubrir la causa de la ansiedad y resolver el problema”.

Les recomienda a los padres no tratar el problema por su cuenta sin la ayuda de un profesional.

“Algunos padres intentan pintarle las uñas a sus hijos, untarlos de sustancias amargas, pero nada de esto funciona si no tratamos la ansiedad en ellos”.


El sedentarismo y el ocio influyen

Un estudio realizado por David Martínez-Gómez, de la Iowa State University (EEUU) y el Grupo de Inmunonutrición, del Departamento de Metabolismo y Nutrición de la misma universidad, examinó la relación existente entre las actividades sedentarias con los niveles de tensión en 111 niños (57 chicos y 54 chicas) con edades comprendidas entre los tres y los ocho años.

Los chicos fueron seleccionados en escuelas infantiles y de educación primaria de una comunidad rural del medio oeste de EEUU y concluyó que entre más tiempo permanecen los chicos realizando actividades que no les implican movimiento, más posibilidades hay de que desarrollen ansiedad y con ello malos hábitos como comerse las uñas o el cabello.

Uno de los malos hábitos más desagradables consiste en hurgarse la nariz,  decir palabrotas o arrancarse el cabello. Una vez que empiezan es difícil parar sin la ayuda profesional.

Según la psicóloga Ana Muñoz, los malos hábitos aparecen  “porque existe un acontecimiento estresante asociado al inicio, por ejemplo: cambio de colegio, abuso, problemas familiares, muerte de un padre, etc.”

Los padres nunca deben tratar que el chico deje un hábito me

UNA BUENA ESTRATEGIA

El pediatra y terapeuta de la conducta infantil Eduardo Hernández ofrece a los padres la estrategia del “gráfico de estrellas” para ayudar a combatir los malos hábitos de los chicos:

“Se establece un contrato con el niño, por cada mal hábito que deje, por ejemplo por cada uña que no se muerda cada día recibirá una ficha o estrella (haciendo caso omiso cuando se las muerda o colocando fichas negativas, pero nunca amonestarlo por ello). Al final de la semana recibirá una recompensa o reforzamiento material de acuerdo al número de fichas o estrellas acumuladas. Además el reforzamiento social (elogios, congratulaciones) por mantener las uñas sin morderse es un buen aliado en la terapia”.


LISTA

Los más comunes son:

1 Chuparse los dedos.

2 Rechinar los dientes, especialmente durante la noche (bruxismo).

3. Mecerse cuando se acuestan a dormir o están solos.

4. Pegarse en la cabeza.

5. Morderse las uñas.

6 Retorcerse el pelo.

7 Jalarse el pelo e incluso comérselo.

8 Pegarse o morderse a sí mismos.


LA VOZ DEL EXPERTO

Eduardo Hernández González

Pediatra y Especialista en Conducta Infantil

“Existen algunos hábitos que se adquieren a temprana edad y que se consideran positivos, pero que en una etapa posterior se consideran negativos. Por ejemplo la mayor parte de las mamás suspiran aliviadas cuando sus bebés descubren su pulgar ya que creen que si el niño se chupa el pulgar será una excelente forma de autoconsolarse y pronto se quedará dormido en caso que se despierte en la noche o muy temprano en la mañana. Pero si el niño se sigue chupando el pulgar (u otro dedo) tres años más tarde, ya es otra historia. La mamá se molesta y a menudo siente vergüenza si el niño se mete constantemente el dedo en la boca, especialmente si lo hace en público.

La mayoría de estos hábitos desaparecen con la edad, sin embargo existe excepciones, cuando son producto de situaciones extremas de ansiedad, y/o son reforzados positivamente por los mismos padres”.


EL MAL HÁBITO EMPEORA SI…

a) La edad en la que se inicia es muy avanzada.

b) El tiempo (minutos u horas) que dura el mal hábito es largo.

c) La frecuencia de este, es decir el número de veces al día, es recurrente.

LISTA

Prevenir antes que lamentar

1 Diga claramente a los niños si su comportamiento le molesta y por qué razón. Luego pídales si pueden dejar de hacerlo.

2 No lo haga quedar en ridículo ni lo regañe delante de las personas, sólo podría empeorar su comportamiento.

3 Cuando los chicos demuestren autocontrol, prémielos.

4 Tenga paciencia. Los malos hábitos no cambiarán de un momento para otro.

 


LISTA

Erradicación total

Los padres deben erradicar el mal hábito porque:

1 Le provoca daño físico a lo chicos a largo plazo, como el chuparse el dedo.

2 Es socialmente inaceptable, como hacer berrinches.

3 Les ocasionará problemas posteriormente en la vida.

4 Está asociado con adicciones a largo plazo, como comer demasiado.

5 Indica un comportamiento compulsivo.

6 La actividad habitual interfiere con otras actividades de la niñez.

7 Está relacionado con ansiedad o inseguridad como tics nerviosos.

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