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Zapatoca | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-08-21 02:04:22

Zapatoca

La ciudad levítica, la del clima de seda, nos recibió el fin de semana anterior, con una actividad cultural digna de cualquier capital.
Zapatoca

Sus autoridades estuvieron prestas para que los visitantes pudieran disfrutar tal programación y su mejor patrimonio: la calidad de sus gentes. Hoy, cuando las comunidades están siendo avasalladas por hordas de gentes ordinarias, poco amables e indisciplinadas, fuimos sorprendidos gratamente por su comportamiento, que nos permitió recorrer el municipio con tranquilidad, libres de apremios y lejos del agobio de la capital. Se ha asentado allí un grupo selecto de intelectuales, empresarios, artistas -buena parte de ellos oriundos de esa localidad-, que con su entusiasmo y apoyo económico, preservan el cálido ambiente cultural que se respira y mantienen incólume su entorno urbano.

Con el presidente del Centro de Historia, César Ardila y su gentil esposa Angelita, asistimos a los espectáculos, recorrimos sus calles, disfrutamos de su arquitectura colonial tan bien conservada, así como el camposanto donde se encuentra la tumba del alemán Geo von Lengerke, aventurero, empresario y colonizador de esas tierras.  Como bachiller del colegio Salesiano Santo Tomás de Aquino sentí gran emoción y orgullo al observar el excelente estado en que se encuentra su construcción y todo el medio que lo rodea. Es ejemplo de cómo los municipios pueden defender su patrimonio, asesorados por gentes de bien que se preocupan por el porvenir de sus hijos. Con razón el Presidente, que presidió un Consejo Comunitario hace un par de meses, afirmó que era una institución modelo en el país.

La √ļnica sensaci√≥n de desaliento y tristeza la sent√≠ cuando contempl√© el parque principal. Nada queda de aquellos frondosos √°rboles a cuyo abrigo hac√≠amos la ronda dominical, nos cobij√°bamos bajo la sombra de los samanes y le√≠amos poes√≠a. S√≥lo un monumento al cemento, donde no hay c√≥mo protegerse del sol canicular. Al contemplar tal desolaci√≥n, record√© la frase de Dante, en el Infierno, Canto III: ¬ďDejad toda esperanza, vosotros los que entr√°is aqu√≠¬Ē.

A√ļn as√≠, me llevo la mejor impresi√≥n de √©ste municipio y sus gentes, que permite afirmar que lo bueno necesita de prueba, pero lo bello no. Como reza un aforismo que descubr√≠ en su camposanto: ¬ďTodo en el mundo pasa, hasta las tumbas desaparecen, s√≥lo queda el bien realizado¬Ē.

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