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HAGASE OIR | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-11-20 05:00:00

HAGASE OIR

HAGASE OIR

Por considerar oportunas sus inquietudes, permítanme responder al señor Valencia a través de sus páginas.

Señor Valencia, gracias por sus preguntas, que demuestran un serio interés en el destino de nuestro departamento. Ciudadanos como usted nos permiten a los servidores públicos hacer las cosas mejor. Valoro su cívica veeduría sobre lo que hacemos. A mí me gusta que me señalen los errores que pueda cometer y aprecio mucho que los santandereanos indaguen cada programa del gobierno.

En primera instancia, la Constituyente Social no fue, ni será nunca bajo mi mandato, una algarabía. Es, en cambio, un exitoso proceso cuya primera fase le brindó a Santander una extraordinaria realización que dejó un serio precedente sobre cómo hacer las cosas en la planeación pública de un país democrático.

Por primera vez, y de forma notoria, fue el pueblo el responsable de decirle al gobierno cuáles eran sus propuestas para diseñar el Plan de Desarrollo. Santander Incluyente, como apropiadamente llamamos dicho plan, fue calificado por observadores internacionales y la Dirección Nacional de Planeación como el mejor de Colombia. No gastamos un centavo del presupuesto público de los santandereanos pagando honorarios de expertos consultores. Fueron los ciudadanos quienes nos ayudaron a construir esa hoja de ruta que le brinda al Departamento una clara visión sobre hacia dónde ir.

En la actualidad, la Constituyente Social trabaja en una segunda fase, que consiste en formar comités municipales para realizar posteriormente asambleas en donde se analice, discuta, proponga y construya antes de agosto de 2011 el Plan de Vida de cada municipio de Santander. Se trata de que la comunidad piense cómo debe ser su ciudad y su departamento no sólo durante el próximo cuatrienio, sino también a mediano y largo plazo. En ello, no gastaremos más de 300 millones de pesos.

Como verá, apreciado paisano, seguimos trabajando. Tal vez no con ruido, pero sí con un paso firme, y ante todo con la convicción de saber cuál es el objetivo final.

Horacio Serpa Uribe

Gobernador

 

Injusticia social

Con suma preocupación veo que Colombia ocupa otro no honroso lugar. Se trata de la inequidad o injusticia social, en este caso en lo referente al incremento salarial para el año 2010. Según informes obtenidos a través de los medios de comunicación, este oscilará entre el 3 y el 4% para los que devengando un salario mínimo de$ 496.900, que son los que realmente generan riqueza (la clase trabajadora), mientras que para los “Padres de la Patria”, los congresistas y demás altos funcionarios del Estado, algunos despilfarradores del erario, con salarios superiores a $20.000.000, se está considerando la posibilidad de incrementar hasta un 25% su muy “raquítica” entrada. Si esto no es inequidad, ¿podría alguien explicarme qué es?

Wilson Fragoso Torres

 

El trabajo sexual “legal”

Algún comentarista se queja de que las autoridades no hacen el control debido a esta profesión, si así pudiera llamarse, pero quizá se refiere a la inmensa cantidad de fufurufas que además de ejercer la antiquísima profesión de vender su cuerpo, son menores de edad, consumidoras de alucinógenos que le dan un espectáculo deprimente a la ciudad en aquellos sitios llamados “calles del cartucho”.

Antes de la represión debería pensarse en una resocialización, un verdadero trabajo de reincorporación a la vida normal, con educación y ayuda sicológica para integrar a las menores a la sociedad.

Pero a este negocio ilícito se suma aquel que está por debajo de la mesa y que aparentemente se muestra como legal y quizá no lo sea. Son  aquellas que ofrecen sus servicios a través de Internet  o la prensa escrita: las llamadas prepago, las famosas salas de masaje, las fuentes de soda o café-bar, en cuyo interior el negocio no es otro que la prostitución con todos los adobos de la droga y la venta  de licor a menores.  Estos son negocios muy lucrativos que para evitar su cierre pagan altos impuestos que van a engrosar  las arcas del Estado.

Hipócritamente callamos y aceptamos, quizá  porque a esos sitios  exclusivos sólo van las niñas bien, universitarias y colegialas.  Con este “trabajo” que según sus fines, pudiera ser legal y hasta razonable,   pagan la crianza de sus hijos cuando los tienen, se pagan sus estudios y se dan una vida  aceptable, aunque se siga diciendo que el fin no justifica los medios.

Tobías Herrera Méndez

En las buenas y en las malas

Acompañé al Atlético en Santa Marta. Regresé ilusionado pues el bloque defensivo trabajó coordinado y mostró gran solidez y jerarquía. De regreso a la A fue el pensamiento; sin embargo, vino el partido contra el Real Santander donde nos perdonaron la vida y después perder contra Centauros me llevó a tomar una decisión… No vuelvo al Estadio y si el Atlético no gana los dos próximos partidos de local, no volveré más, así que no acompañé al equipo en esos dos partidos. A alguien tenía que contarle mi decisión y fue a mi madre, que a diario pregunta por el equipo y me dice… “vaya, acompañe al equipo, recuerde, en las buenas y en las malas…”  Reflexioné... los dos últimos años he faltado muy poco al estadio, hago parte de un grupo de hinchas de Occidental General que hacemos todo lo posible para acompañar al equipo, pero la verdad no he sabido qué es estar en las buenas. ¿Estar en las buenas cuando ganamos prácticamente todos los partidos del primer semestre, llegamos a la final y fracasamos?, ¿estar en las buenas cuando le ganamos a Millonarios y a Nacional, pero quedamos por fuera de la Copa? Por eso ahora, cuando estamos en la final del segundo semestre, cuando estamos a 4 partidos de volver a la A, siento que estamos en las buenas y que las malas cada vez serán menos y que nuestro equipo volverá a ser uno de los grandes. Necesitamos por lo menos 20 mil hinchas en el estadio el 21 de noviembre, para que al igual que yo, puedan ver al Atlético Bucaramanga en las buenas.

Josué Fernando Gutiérrez

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