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聯Si est谩 de Dios que me mate, pues h谩galo聰 | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-11-21 05:00:00

聯Si est谩 de Dios que me mate, pues h谩galo聰

Un grupo de ocho hombres adscritos al Gaula de la Polic铆a Metropolitana de Bucaramanga fueron los encargados de rescatar con vida a la joven de 19 a帽os, secuestrada por su ex novio el pasado mi茅rcoles en un edifico ubicado en la calle 34 entre carreras 16 y 17, en el centro de la ciudad.
聯Si est谩 de Dios que me mate, pues h谩galo聰

Vanguardia Liberal habl贸 en el intendente Atanacio Quiroz Due帽as, negociador de la operaci贸n, quien fingiendo ser el pastor de una iglesia se gan贸 la confianza del secuestrador y luego de cinco horas, logr贸 desarmarlo arriesgando su propia vida.

El negociador, un hombre de 40 a帽os, de los cuales ha estado 16 al servicio de la Polic铆a narr贸, entre otros detalles del operativo, los angustiosos momentos que vivi贸 luego de que el perturbado joven le puso la pistola en la cabeza al percatarse de que 茅l llevaba chaleco antibalas.

Bajo el mando del brigadier general Yesid V谩squez Prada, el escuadr贸n antisecuestro, entrenado en las t茅cnicas m谩s avanzadas de negociaci贸n, combate y rescate de rehenes, trabajaron en equipo hasta que lograron reducir al joven secuestrador.

Se rompi贸 la rutina

驴C贸mo planearon el operativo?

Recibimos el llamado a la 1:15 de la tarde. Desde el Centro Autom谩tico de Despacho de la Polic铆a se nos inform贸 que hab铆a una situaci贸n de rehenes en la calle 34 con carrera 17. Inicialmente se pens贸 que el sujeto hab铆a entrado a atracar el local y al ver presencia de la Polic铆a tom贸 por reh茅n a la joven. Antes de salir para el sitio coordinamos, basados en el protocolo de emergencia, el quipo de negociaci贸n, intervenci贸n y de mando.

驴C贸mo fue el primer acercamiento con el secuestrador?

Como estaba tan prevenido y no quer铆a saber nada de la Polic铆a, pens茅 que deb铆a 铆rmele por la parte espiritual. En ese momento lleg贸 un hermano del secuestrador quien nos dijo que desde la noche anterior el joven hab铆a estado tomado licor y que aparte estaba 聭empepado聮 y que ten铆a antecedentes cl铆nicos en San Camilo por su agresividad. Decido asomarme en la puerta y decirle que yo era el pastor de una iglesia que quer铆a ayudarle y entonces me dijo que quer铆a escuchar m煤sica, que le pusieran cumbias. Accedimos y cumplimos su petici贸n para ganarnos su confianza, as铆 fue el primer acercamiento.


Empezaron a desgastarlo

驴Por qu茅 hubo tanta demora en la negociaci贸n?

El objetivo primordial de una situaci贸n donde tenemos rehenes es, en primer lugar, preservar la integridad de las v铆ctimas y en segunda instancia proteger la vida del agresor, adem谩s el joven estaba en un alto estado de agresividad y posiblemente bajo los efectos de alguna droga. Por eso agotamos todas las instancias antes de usar la fuerza. Ten铆amos que desgastarlo y tratar de que recuperara la lucidez lo antes posible para que nos entregara el arma.

驴C贸mo hizo para ganarse la confianza del secuestrador?

Insistiendo en que habl谩ramos y nunca entrando en choque con 茅l. Empec茅 a decirle que hab铆a una vida por delante, que 茅l era muy importante para Dios. Cada vez que me insultaba y me amenazaba con la pistola, le respond铆a que Dios lo ten铆a para cosas grandes y de a poco cambi贸 la situaci贸n y cada vez aceptaba m谩s mi presencia en el sitio. 脡l empez贸 a sentir que hab铆a alguien que lo escuchaba.

驴Hubo alg煤n momento en el que pensaron utilizar la fuerza para rescatar a la joven?

Claro que s铆. Desde que empez贸 el secuestro se contempl贸 esa posibilidad, por eso ten铆amos listo el equipo de intervenci贸n, y m谩s teniendo en cuenta el estado de alteraci贸n en el que el joven estaba. Nuestra funci贸n principal es salvar y preservar la vida de los dem谩s, por eso en el segundo piso del edificio estaba listo el escuadr贸n de asalto, esperando la orden de ingresar.

Contra las cuerdas

Como negociador, 驴cu谩l fue el momento m谩s tensionante del operativo?

Hubo un momento en el que unos compa帽eros que estaban en el segundo piso se asomaron y eso puso muy nervioso al secuestrador. Le dije que me dejara subir y decirles que se retiraran. As铆 lo hice, 茅l se corri贸 a un extremo de la pared y yo pas茅, les hice un gui帽o a los polic铆as para que se fueran. Cuando baj茅 me recost茅 en la pared para pasar y ah铆 sonaron las placas del chaleco antibalas que llevaba puesto. El sujeto se alter贸 y me puso la pistola en la cabeza, me insult贸 y me pregunt贸 que si lo llevaba 聭trampiado聮. Luego me dijo que si lo llevaba en la 聭doble聮 y con los ojos desorbitados me mir贸 y me grit贸 que pod铆a tener chaleco en el pecho pero que en la cabeza no ten铆a nada y que por eso me iba a disparar. Lo asum铆 con calma y le respond铆 que si estaba de Dios que 茅l me matara pues que lo hiciera. Despu茅s le recalqu茅 que yo estaba ah铆 era para ayudarlo y para que saliera con vida porque Dios lo amaba. Entonces me pregunt贸 que por qu茅 llevaba el chaleco y le dije que hab铆a sido una orden de la Polic铆a. Le cambi茅 el tema y le dije que ya le ten铆a lista la moto que hab铆a pedido.

驴Hubo francotiradores en la zona?

No. En el equipo tenemos uno, incluso el fusil estaba listo pero no vimos la necesidad de utilizarlo.

驴C贸mo planearon reducir al secuestrador?

Ya ten铆amos la confianza absoluta y el convencimiento de lo que iba a suceder afuera. El plan era que apenas 茅l pusiera un pie afuera yo me iba a abalanzar. El grupo de intervenci贸n ya estaba listo para que si el secuestrador me hubiese disparado una vez, que no lo hubiese podido hacer dos veces. Todo estaba planeado, ninguno de los movimientos fue improvisado.

驴C贸mo fueron los 煤ltimos minutos del secuestro?

脡l nos pidi贸 una moto y ya la ten铆amos lista. Empez贸 a caminar por el pasillo con la pistola en la cabeza de la joven. Le dije que era mejor que bajara el arma porque de pronto afuera hab铆a francotiradores y al ver la pistola en la cabeza de la joven se pondr铆an nerviosos. Accedi贸 y puso el arma en la espalda de su ex novia. Sal铆 y par茅 afuera. Cuando 茅l ya estaba en la puerta me gir茅, le agarr茅 la mano, le apliqu茅 una llave y logr茅 que soltara el arma. Entonces con la otra mano intent贸 agarrar a la joven pero ya mi Teniente la ten铆a, entonces se desmay贸 del susto.

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