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Bolivia y Colombia | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-11-22 05:00:00

Bolivia y Colombia

El día de regreso a mi querido y hermoso país ha sido siempre para mí el mejor del viaje.  Pero el retorno de Bolivia me dejó perplejo.
Bolivia y Colombia

Somos enormemente afortunados. La naturaleza, la historia y la geopolítica han sido generosas con nosotros mucho más que con los bolivianos; estamos a años luz de ellos en recursos naturales y humanos, en cultura, en desarrollo, en solidez institucional.

Nuestra situación es estratégica, en el encalve de un gran Continente y con salida a los dos mares; Bolivia es un país aislado.

Nuestras tierras son ubérrimas, nuestros ríos caudalosos, nuestra vegetación exuberante, nuestros climas variados y en su mayoría saludables; las sierras de Bolivia son áridas y pobres; su aguas escasas; su minería apenas nos iguala; sus climas son duros; sus campesinos y mineros viven arañando esos peñascos buscando saciar su hambre en situaciones inhumanas.

Ante la situación de esos labriegos bolivianos recordaba mi niñez cuando ayudaba a mi padre en sus faenas agrícolas; aún en esos cinchos de la vereda de Nuevo Mundo en Zapatoca, donde abundan las culebras y los insectos y muchas veces debíamos agarrarnos a los juncos para no despeñarnos y donde el maíz había que sembrarlo “a escopeta”, recolectábamos yuca, arracacha, café, aguacates, etc.; comíamos sanamente, el agua era abundante y había un escuelita con una buena maestra y alegre chiquillada; éramos unos afortunados con relación a los niños bolivianos. Y una profunda rebelión asaltaba mi mente y melancolía mi corazón al constatar que a pesar de tanta riqueza y abundancia muchos compatriotas padecen hambre, hartos pueblos nuestros carecen de agua potable, y a pesar de nuestros mares nuestra industria pesquera está en ciernes.

En Bolivia las desigualdades son históricas y abismales; allá es casi inexistente la clase media, motor del progreso y del ascenso social; sólo existe una inmensa mayoría pobrísima frente a una mínima minoría riquísima.  Nosotros en cambio tenemos una clase media que jalona el desarrollo y en medio de condiciones injustas se esfuerza por mejorar sus condiciones y jalonar las de aquellos menos favorecidos, pero nuestra lucha contra las desigualdades es demasiado tibia.

La calidad humana del pueblo boliviano es admirable, pero es una cantera casi cerrada e inexplorada; la educación de sus gentes es muy rudimentaria; su mentalidad es noble pero arcaica, anquilosada y atada a unas costumbres y estructuras que son un dique a su progreso. Nuestra educación también tiene muchas falencias; pero nuestras gentes son optimistas, abiertas al cambio, deseosas y empeñadas en el progreso, echadas para adelante. Pero son muy pingues nuestros logros en dirigir esas energías hacia la construcción del bienestar común.

En Bolivia la gente preparada y el liderazgo escasea; entre nosotros abunda.

Cuánta gente brillante y trabajadora debe abandonar nuestro país por falta de oportunidades! Porque el emigrado colombiano se distingue, no sólo por su viveza para el mal, sino por su calidad humana.  Pero nuestros lideres son en demasiadas ocasiones ejemplos de corrupción.

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