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Un ¬Ďcamello¬í estudiar de noche | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-11-22 05:00:00

Un ¬Ďcamello¬í estudiar de noche

Estudiar en la jornada nocturna no es un hueso f√°cil de roer. Al contrario, cuatro historias de estudiantes de un colegio en el barrio Kennedy, en el norte de Bucaramanga, comprueban que la gota se suda y m√°s, cuando adem√°s de estudiar hay que trabajar.
Un ¬Ďcamello¬í estudiar de noche

El miércoles a las seis y diez minutos de la tarde, en pleno barrio Kennedy, la calle 23 rebosaba de estudiantes.

Es una calle empinada y el colegio a donde se dirigían, una vieja construcción que fue inaugurada al mismo tiempo que el barrio, ocupa toda la cuadra.

Desde hace 20 a√Īos sucede lo mismo y a la misma hora. Pero desde este a√Īo los habituales estudiantes de la jornada nocturna se confunden con los que est√°n matriculados en la Universidad del Pueblo.

Entran por la misma puerta y no es fácil diferenciar a unos de otros porque los que están haciendo su bachillerato, bien podrían estar en la universidad y hasta terminando un doctorado.

Los rostros no son siempre j√≥venes. En cambio, la mayor√≠a, eso s√≠, llegan cargando a cuestas un d√≠a de trabajo. ¬ďEl que llega fresco y rozagante es porque est√° desempleado¬Ē, dice uno de ellos en la puerta, esperando que las clases comiencen a las 6 y 30.

Si una jornada de trabajo tiene 8 horas, la de estos estudiantes se amplía a 12, sin contar con el tiempo que tienen que dedicarle a sus evaluaciones, las horas que le roban al almuerzo, al amanecer o al trayecto en el bus, mientras llegan a su destino.

¬ďCada minuto sirve para echarle un vistazo a los apuntes¬Ē, dice una joven de 17 a√Īos que trabaja como recepcionista.

¬°42 a√Īos!

Daniel Rey Coronel dur√≥ 20 a√Īos sin comprar un cuaderno para asistir a clases. Eso ocurri√≥ cuando termin√≥ quinto de primaria y su vida pronto lo llev√≥ a convertirse en un experimentado costurero de calzado. Dice que se emperez√≥.

La siguiente vez que pisó un salón de clase lo hizo para hacer parte de la Asociación de Padres de Familia del mismo colegio donde hoy estudia. Allí su hija mayor se graduó en 2008.

Pensar que sería el alumno más viejo del salón y tal vez del colegio, lo hizo dudar antes de decidirse a obtener su cartón de bachiller, pero sus tres hijas lo animaron.

Y en efecto, hoy es el mayor del grupo de estudiantes que en estos d√≠as se graduar√° en el colegio Maipor√©. Daniel se r√≠e. A sus 42 a√Īos, este es tal vez uno de los mayores logros de su vida.

Empez√≥ hace tres a√Īos y ahora, gracias a la modalidad de dos a√Īos en uno, est√° a punto de ponerse la toga y el birrete.

Pero no ha sido f√°cil. Daniel vive en el barrio Las Olas, vecino al Kennedy y su labor como costurero en el barrio San Francisco lo obliga a levantarse a las 5 y 30 de la ma√Īana, y cuando es temporada, como ahora, a seguir de corrido hasta que llega la hora de irse a las clases.

¬ďAlmuerza uno y sigue trabajando para no perder el ritmo. En el trabajo siempre hay campito para estudiar y por eso yo siempre cargo los libros¬Ē, dice.

Y aunque al principio lo m√°s dif√≠cil fue encontrar la motivaci√≥n de seguir y terminar, Daniel dice que dio con un grupo de j√≥venes que se han convertido en sus mejores amigos y en parte importante del impulso que lo mantiene en el colegio. ¬ďNo me siento el viejo del grupo, sino el pap√° de todos y terminar es la mejor recompensa a ese esfuerzo¬Ē.

Sube y baja

En estos días, los estudiantes andan recuperando las materias perdidas. Y cuando se les menciona el tema de las pruebas del Icfes, prefieren no dar mayores detalles porque los resultados no fueron los más alentadores.

El bajo rendimiento en las jornadas nocturnas no es una situación nueva. De la lista de instituciones educativas que obtuvieron los puntajes más bajos en Bucaramanga, 13 tienen jornada nocturna. Y las razones parecen ir más allá del buen o mal rendimiento académico (ver recuadro).

¬ďLa intensidad (en la jornada nocturna) es m√°s suave si la comparamos con los que estudian en la ma√Īana o en la tarde. Es muy raro el trabajo que nos dejan. Es m√°s estudiar y presentar las evaluaciones, pero manejarlo cuando tienes el d√≠a copado, no es f√°cil¬Ē, dice Daniel, que califica con un 7, sus resultados en las pruebas.

Yenny Isabel Mantilla tiene 19 a√Īos y tambi√©n recibir√° su diploma como bachiller antes de que finalice el a√Īo. Confiesa que su Icfes no fue el mejor, pero que se esforz√≥ lo que m√°s pudo y eso la mantiene animada.

Ella dej√≥ de estudiar por voluntad propia a los 12 a√Īos, porque sus hermanos mayores hicieron lo mismo cuando terminaron la primaria.

¬ďCuando uno est√° en la escuela dice ¬°qu√© mamera estudiar!, pero cuando usted ya est√° afuera, se pregunta porqu√© se sali√≥. Y si encuentra una oportunidad de volver, pues la toma¬Ē, dice.

Esta joven dur√≥ dos a√Īos m√°s en su casa y a los 14 empez√≥ a trabajar en un restaurante como mesera. Por unos amigos se enter√≥ que pod√≠a validar el bachillerato y luego de cinco a√Īos de no abrir un solo libro, tom√≥ la decisi√≥n. Estudiar√≠a en la noche.

En este colegio del barrio Kennedy, los alumnos pagan una √ļnica cuota de $25 mil pesos al a√Īo, incluida la matr√≠cula. Yenny se siente orgullosa porque de su bolsillo ha salido el dinero para solventar sus estudios y esto no se reduce a la pensi√≥n sino a una considerable inversi√≥n en transporte.

Ella vive en el barrio Los Colorados y al principio no fue f√°cil cogerle el ritmo a los desplazamientos para llegar al colegio. Andaba preocup√°ndose porque el √ļltimo bus de la noche no la dejara y apenas sonaba el timbre a las 10:00pm., era la primera en salir como si la estuvieran persiguiendo.

Como Daniel, Yenny también se ríe. Ya se acostumbró.  Ahora está haciendo un curso para ser auxiliar en preescolar y trabaja los fines de semana. Será la primera de sus ocho hermanos que colgará un cartón en la sala de su casa.

Y sus planes son grandes. Quiere seguir la carrera como docente. ¬ďMe siento orgullosa. Superarse en la vida es muy bacano. Usted en las noches toma las cosas muy en serio porque quiere superarse, y aunque en la noche las materias son las m√°s b√°sicas, sirven¬Ö uh¬Ö¬Ē.

Entre el campo y los oficios varios

Ruth Puentes Rodr√≠guez tiene 17 a√Īos y estudi√≥ hasta octavo grado, siempre en la ma√Īana. Pero educar a siete hijos se le sali√≥ de las manos a su pap√° y cuando se graduaron los tres mayores, inform√≥ que hasta ah√≠ llegaba.

¬ďMe toc√≥ salir a trabajar para poder pagarme mis estudios. Dur√© un a√Īo parada y me dediqu√© a cuidar a una ni√Īa y tambi√©n a oficios varios¬Ē, dice.

Ruth vive en el barrio Kennedy y hace un mes que no tiene trabajo. Sus patrones se trasladaron a C√ļcuta y aunque anda estresada, dice que ahora su carta de presentaci√≥n tendr√° un ingrediente m√°s interesante que los tres a√Īos que lleva trabajando en casas de familia. ¬ď¬°Yo tambi√©n me graduar√©!¬Ē. Atr√°s quedaron los dolores de cabeza por leer en los buses mientras iba de un lado a otro.

A su lado, sentada en las gradas de una cancha de baloncesto, Mar√≠a Fernanda Guevara, tambi√©n de 17 a√Īos, cuenta que empez√≥ a estudiar de noche para poder trabajar. Ella tambi√©n termin√≥ la primaria, pero en su caso, su familia se traslad√≥ al campo y all√° par√≥ de estudiar durante tres a√Īos porque no le interesaba el enfoque agropecuario. Pero ella si quer√≠a estudiar y con su mam√° y una de sus hermanas terminaron regres√°ndose a Bucaramanga. La condici√≥n era trabajar. Ahora vive en el barrio Las Olas. Primero trabaj√≥ en una marqueter√≠a donde hac√≠a las facturas y ahora trabaja en una papeler√≠a.

 

UNA SUMA DE DIFICULTADES

Saulo Valderrama, rector del Colegio Maiporé, afirma que el rendimiento académico de los estudiantes de la jornada de la noche es bajo no sólo por cuestiones laborales.

¬ďLa poblaci√≥n de la jornada de la noche es muy flotante, unos se retiran del barrio, otros se cansan de estudiar, otros se quedan sin empleo y entonces no tienen con qu√© subsidiar su estudio, y para otros, realmente el trabajo es muy pesado¬Ē, dice.

Valderrama afirma que el colegio lleva 20 a√Īos con la jornada nocturna y siempre el promedio en el Icfes ha sido bajo. ¬ďTambi√©n juega un papel muy importante la despreocupaci√≥n de algunos estudiantes y eso lo vemos cuando imprimimos los resultados y nos damos cuenta que algunos no contestaron nada en las pruebas¬Ē.

El a√Īo pasado, por ejemplo, dos estudiantes no contestaron la prueba de ingl√©s por ocupaciones laborales y eso baj√≥ el promedio de todo el grupo.

¬ďTambi√©n es muy notoria la inasistencia. Vienen tres d√≠as de los cinco y a veces no asisten en toda la semana y como la norma dice que un estudiante pierde por inasistencia siempre y cuando falte el 25 por ciento, nosotros no podemos hacer mucho¬Ē.

 

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