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C√©dula, 75 a√Īos no pasan en vano | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-11-22 05:00:00

C√©dula, 75 a√Īos no pasan en vano

El 8 de noviembre de 1934 nació oficialmente el documento. Su futuro contempla chips con información personal y hasta la posibilidad de usarlo como tarjeta de crédito.
C√©dula, 75 a√Īos no pasan en vano

Julio Ernesto Fonnegra Restrepo y Elena Zabala Rosario no se conocen, pero comparten dos cosas: tienen m√°s de cien a√Īos de edad y en su billetera cargan la nueva c√©dula de ciudadan√≠a de holograma y tecnolog√≠a de punta.

Julio Ernesto reside en el corregimiento La Cruzada en el municipio de Remedios (Antioquia). Ya cumpli√≥ 100 a√Īos. Y Elena, nacida en Chin√ļ (C√≥rdoba) ya festej√≥ los 107. Los dos comparten, adem√°s, que han visto y o√≠do la historia de un documento de identidad que en 1929 no fue pensado como registro ciudadano, sino como el medio para hacer unas votaciones limpias.

Para la √©poca, el se√Īor Fonnegra, quien ahora va de parrillero en moto para ir a atender su venta de cerveza al por mayor, contaba con 25 a√Īos de edad, pero pudo obtener la c√©dula hasta mucho tiempo despu√©s. Seg√ļn √©l, la primera vez que vot√≥ lo hizo por Jorge Eli√©cer Gait√°n, en los a√Īos cuarenta, y afirma que en esa √©poca la c√©dula no era tan importante.

Un nacimiento difícil

El inicio de la historia de la c√©dula en 1929 estuvo marcado por la disputa interpartidista entre liberales y conservadores, lo que caus√≥ m√ļltiples dificultades para expedir la ley que la regulaba. Setenta sesiones en el Congreso no fueron suficientes para llegar a un acuerdo.

As√≠ lo recuerda el historiador Fernando Mayorga Garc√≠a, quien afirma que a pesar del enfrentamiento entre los dos partidos, en 1934 el documento por fin vio la luz. ¬ďEl conservatismo se dividi√≥ y parte de √©l se sum√≥ al liberalismo, partido que impulsaba la iniciativa de cedulaci√≥n. Con todo, surgi√≥ siendo mirada con desconfianza¬Ē, resalta el experto.

Porque la c√©dula naci√≥ con un inconveniente: la ley estableci√≥ que deber√≠a ser expedida por los alcaldes, quienes para la √©poca eran nombrados por el Presidente de la Rep√ļblica, lo que disparaba las sospechas de fraude. Muchos, solamente entregaban c√©dulas a quienes fueran de sus afectos o a sus copartidarios.

A eso se sumaba lo que se consideraba democracia cualificada, dice el historiador Mayorga. Solamente podrían votar con la cédula las personas con cierto grado de educación y con cierto nivel económico; todas las mujeres estaban excluidas.

La ley contempl√≥ que la primera c√©dula deb√≠a tener un tama√Īo de 10 cent√≠metros por 17, tanto como un cuaderno actual para usar en el colegio. No en vano esa era la medida, pues el documento conten√≠a la foto en gran tama√Īo, el escudo de Colombia y la huella del dedo pulgar, como datos b√°sicos. Adem√°s, llevaba la direcci√≥n de la casa del poseedor, su filiaci√≥n pol√≠tica, se√Īales personales (entre ellas de las orejas, labios y forma de la cabeza). Y por si fuera poco, especificaba en qu√© elecciones podr√≠a participar.

Luego de expedir 700 mil c√©dulas ese a√Īo, el Gobierno imprimi√≥ un mill√≥n m√°s con un papel almacenado durante cuarenta a√Īos en la litograf√≠a nacional, que result√≥ de regular calidad.

La tecnología del laminado

Luego del llamado ¬ĎBogotazo¬í en 1948 (los grav√≠simos disturbios ciudadanos tras el asesinato de Gait√°n), el Gobierno contrat√≥ una misi√≥n t√©cnica canadiense para analizar el sistema colombiano.

Tras el resultado del estudio se pidi√≥ que se cambiara la c√©dula por la blanca laminada que a√ļn cientos de miles de colombianos cargan en sus bolsillos, mucho m√°s peque√Īa y f√°cil de portar. La raz√≥n, el documento ya se necesitaba para tomar posesi√≥n de empleos, celebrar contratos, presentar demandas o matricularse a universidades.

Otra de las recomendaciones de los canadienses fue la creación de un archivo dactiloscópico, fotográfico y numérico.

Colombianos como el se√Īor Fonnegra, pese a tener el nuevo, guardan celosamente ese documento que ten√≠a como medidas cinco cent√≠metros por nueve y que conten√≠a la huella del √≠ndice derecho, la foto y se√Īales particulares.

Pero el cambio más importante que se decidió en aquel momento fue que la expedición de la cédula estaría centralizada en la Registraduría Nacional del Estado Civil y llevaría la firma del Registrador.

Sólo hasta 1956 y tras ser aprobado un acto legislativo, Carola Correa de Rojas Pinilla, esposa del general Gustavo Rojas Pinilla, presidente de la Nación, se convirtió en la primera mujer en obtener la cédula. Con el documento en mano ella votó el plebiscito de 1957, que abrió el camino al Frente Nacional.

La historia de la transformaci√≥n de la c√©dula dio otro paso en 1961, cuando con la Ley 39 se estableci√≥ como √ļnico documento v√°lido de identificaci√≥n para actos civiles pol√≠ticos y judiciales. Mediante un decreto de nueve a√Īos m√°s tarde, la Registradur√≠a empez√≥ la expedici√≥n de las tarjetas de identidad, las cuales se entregaban a los mayores de siete a√Īos y menores de 21. La mayor√≠a de edad a los 18 a√Īos se fij√≥ en 1975.


El futuro

A las transformaciones del documento de identidad se sum√≥ la Asamblea Nacional Constituyente (de 1991), que se√Īal√≥ que la Registradur√≠a era un √≥rgano aut√≥nomo e independiente y puso un aparte sobre elecciones, dejando a la c√©dula como el documento indispensable.

Acorde con los cambios y buscando fortalecer los procesos democráticos, la cédula blanca laminada también entró en época de cambio. En 1993 fue reemplazada por la café plastificada, la cual se imprimía en una lámina de acetato que era más durable y segura a la hora de votar. Sin embargo, no fue obligatorio que quienes tuvieran la vieja la actualizaran.

Luego, para poner a tono la c√©dula con los sistemas de otros pa√≠ses, en el a√Īo 2000 se aprob√≥ un nuevo documento, que contiene sistemas de seguridad m√°s eficaces como los hologramas y la cual es hecha en papel teslin, que por ahora se considera imposible de falsificar.

El 31 de diciembre de este a√Īo termina el proceso de renovaci√≥n de la c√©dula. La Registradur√≠a ha cambiado m√°s de 29 millones de documentos y espera a un mill√≥n de ciudadanos que a√ļn no lo han hecho.

Pero es posible que en pocos a√Īos la c√©dula tenga que volverse a cambiar. Incluso, sin que est√© en vigencia plena, ya se habla que esta podr√≠a desaparecer, pues el contacto con la huella ser√≠a la forma de identificarse.

El registrador nacional, Carlos Ariel S√°nchez, resalta que ahora es necesario adelantar un sistema digital para la huella, que permita que no haya fraude en elecciones. ¬ďEso eliminar√≠a en el futuro la c√©dula¬Ē.

El gerente de tecnolog√≠a del Registro Nacional de Per√ļ, C√©sar L√≥pez (de visita esta semana en Colombia), destaca que ya hay avances en las c√©dulas en su pa√≠s como la utilizaci√≥n de materiales no falsificables con t√©cnicas de grabaci√≥n de l√°ser y chips electr√≥nicos con informaci√≥n que contenga la descripci√≥n de la identidad.

Además, se estudia la posibilidad de que el documento de identidad pueda usarse también para hacer transacciones financieras. Ya en Rusia se usa una cédula que al respaldo tiene una tarjeta de crédito.

¬ďLa c√©dula va a servir para hacer tr√°mites a distancia con Internet, que tengan valor legal¬Ē, dice el experto.

No sabemos si el se√Īor Fonnegra alcance a ver esta tecnolog√≠a en las c√©dulas, que tendr√≠an mucha m√°s informaci√≥n que los documentos pioneros, pero ocupar√≠an un m√≠nimo espacio. Lo que s√≠ se puede deducir es que la c√©dula seguir√° siendo parte de la vida de los colombianos y cambiando al ritmo del pa√≠s.

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