No entienden es nada | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-11-28 05:00:00

No entienden es nada

En condiciones normales un ciudadano no vivir√≠a en un pa√≠s en el que su Presidente tiene ¬Ėo tuvo- un expediente por narcotr√°fico en Estados Unidos, en donde el Estado tiene a sus espaldas el asesinato de muchos j√≥venes, en un lugar donde el presupuesto para los ni√Īos lo desv√≠an para comprar armas, donde ese mismo Presidente se opone a la liberaci√≥n de soldados que fueron secuestrados por defender a los ciudadanos, donde la Constituci√≥n parece m√°s un tira c√≥mica que la norma suprema, donde el dinero que se recauda en impuestos a todos los habitantes se lo regalan a los m√°s ricos, donde los campesinos son desplazados de sus tierras y obligados a vivir como indigentes en las esquinas de las grandes ciudades, donde los hijos del Presidente le quitan hasta la basura a esos indigentes o donde se le entrega la soberan√≠a a otro pa√≠s.
No entienden es nada

Quiz√°s por estas y muchas m√°s razones, los colombianos tienen que irse del pa√≠s a sufrir por el mundo, a ser vistos y tratados como paracos, narcotraficantes, asesinos, vendidos, traidores y otras cosas por el estilo. Esta no es una pel√≠cula de terror, es un hecho que sufrimos todos los d√≠as; las familias, casi todas, tienen a alg√ļn hijo, el padre, la abuela o el nieto que nunca conocer√°n, penando en tierras lejanas y lloran por no poder acompa√Īarlos cuando enferman o tiran cam√°ndula corrida para que no vayan a descubrirlos indocumentados y sufran un carcelazo mientras los deportan.

Lo que es absurdo y muestra la ceguera, la inconciencia de muchos de los que a√ļn quedan en esta sufrida patria, es que mientras sus parientes se juegan la vida en otro pa√≠s, ellos, aqu√≠, madrugan el s√°bado para hacer el sancocho que apenas prueban mientras adoran la imagen del Presidente en la televisi√≥n. M√°s tarde, despu√©s de seis u ocho horas de arrodillada frente a la pantalla, parten el marrano, recogen unas monedas, salen a la calle, buscan un celular con llamadas internacionales y lloran al o√≠r el sufrimiento de sus parientes. Luego, en su casa, reciben la visita de los amigos a quienes abruman con todas las santas y buenas razones que tienen para volver a votar por su dios.

Son millones las familias colombianas en estas condiciones, para las cuales la reunión, el contacto familiar, es algo que solo existe en el recuerdo remoto; sin embargo, Uribe es mucho más importante que eso. Que viva Colombia y al que no le guste, ¡bien puede irse!

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