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El río que desapareció en una noche | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-11-29 02:31:08

El río que desapareció en una noche

Hace 15 días que un tramo del río Listará desapareció a la entrada de San Andrés, en Santander. Lo que más sorprende es que en el lugar no hay huecos o grietas visibles que puedan explicar el enigma. Allí, el agua se pierde bajo la tierra y hasta el momento nadie sabe a dónde va a parar. Las hipótesis de expertos en suelos se mezclan con leyendas de apariciones de seres de otro mundo y encantamientos. Muchos creen que el agua se estaría almacenando debajo del pueblo.
El río que desapareció en una noche

El domingo 8 de noviembre a las 6 de la ma√Īana, son√≥ el tel√©fono en la Estaci√≥n de Polic√≠a de San Andr√©s, a 104 kil√≥metros de Bucaramanga. A√ļn no acababa la gran fiesta que hab√≠a empezado el s√°bado por la noche, cuando el subintendente Wilson Armando Plata oy√≥ que al otro lado del auricular, un hombre le dec√≠a sin titubeos que las aguas del Listar√° ya no estaban, que el r√≠o hab√≠a desaparecido.

 

Plata sonri√≥. Pens√≥ que un borracho trataba de aguarle las ferias y m√°s, despu√©s de semejante parranda, pero enseguida el hombre se identific√≥ con n√ļmero de c√©dula y le dijo que si no le cre√≠a, que lo esperaba en el puente Primero, en toda la entrada al pueblo, para que viera con sus propios ojos un fen√≥meno del que no se ten√≠a noticia en la regi√≥n. Y Plata fue. Lo hizo inmediatamente.

Lo que vio no es tan f√°cil de creer.

A la altura del puente por donde se entra al pueblo, efectivamente ya no bajaba agua. Plata subió la mirada y a unos 600 metros hacia arriba, el caudal del Listará se veía entero, fuerte, espumoso. Lo insólito es que el agua, de un momento a otro, en un punto exacto, dejaba de correr, y no era que se fuera por entre un hueco. Era como había dicho el hombre: la tierra se estaba tragando al río.

Los dos subieron por entre las rocas que la noche anterior estaban ocultas por el agua y bajaron despacio, como buscando un arete perdido. Nada. El agua no salía por ninguna parte. Siguieron bajando bordeando el costado oriental del pueblo, por el mismo cauce que desde siempre ha llevado las aguas del río Listará hasta unirse con el Guaca, casi un kilómetro más abajo, y nada. El Guaca sí estaba, pero sus aguas se veían apacibles sin que ninguna corriente inesperada lo intranquilizara.

Fue en ese momento cuando el subintendente Plata se preocup√≥ mucho m√°s. ¬ŅD√≥nde estaba el agua?

Lo primero que se le ocurri√≥ fue llamar a Juan de Dios Tarazona, el secretario de Gobierno, un sanandrese√Īo que se mueve como una hormiga y que a esa hora estaba dormido porque √©l s√≠ se hab√≠a trasnochado en la parranda.

A Juan de Dios le pas√≥ lo mismo que a Plata cuando el polic√≠a le repiti√≥ por tel√©fono lo que acababa de ver. ¬ďMe dijo que el r√≠o Listar√° estaba perdido, que los campesinos hab√≠an informado, que √©l ya hab√≠a ido a verificar la situaci√≥n y que efectivamente, estaba seco¬Ē.

Esta vez el que sonri√≥, sentado en la cama, fue Juan de Dios. ¬ďNo le cre√≠ inicialmente, pensaba que era una broma por la hora en que me llamaba y adem√°s, est√°bamos en plenas ferias y era domingo¬Ē. Pero √©l tambi√©n subi√≥ al puente Primero, porque algo tendr√≠a que hacer, no fuera que el chisme se regara y la gente asustada, se fuera en plenas festividades.

¬ďMe di cuenta de que el r√≠o bajaba bien y de un momento a otro se desaparec√≠a. Hay un hundimiento y por entre las piedras, las aguas se profundizan. Pareciera que el r√≠o se evaporara porque llega hasta un punto y se esfuma hacia el fondo de la tierra. Despu√©s no pasa nada¬Ē.

Y como el caudal del río buscaba ese hundimiento que describe Juan de Dios, lo que decidió en ese momento fue desviarlo y para hacerlo, empezó a reclutar a los que a esa hora estaban sobrios en el pueblo, para construir un dique de 150 metros.

Juan de Dios piensa que si el agua se está perdiendo, si se está filtrando, cualquier cosa puede ocurrir. Cree que una posibilidad es que se esté almacenando debajo del pueblo.


El descubrimiento

Para llegar a San Andr√©s desde Bucaramanga hay que tomar un bus que va por la v√≠a a Bogot√° y que se desv√≠a, a la izquierda, un poco antes de que el ca√Ī√≥n del Chicamocha aparezca imponente. Son cerca de 4 horas de camino por una carretera que serpentea las monta√Īas hasta llegar al pueblo, un extenso valle donde viven cerca de 9 mil personas.

Ah√≠ naci√≥ Luis Mart√≠n Mendoza, un obrero de 31 a√Īos que siempre ha vivido a orillas del r√≠o Listar√°. Fue √©l quien llam√≥ al comandante Plata para darle la noticia. Fue √©l, el primero que vio lo que nunca imagin√≥, que la tierra, literalmente, se estaba tragando al r√≠o.

Luis casi no duerme y menos cuando el pueblo está de ferias porque dice que la tensión de que un borracho se caiga al río, lo desvela. Además, como tiene una piscina natural que se nutre de las aguas del Listará, siempre anda preocupado por las mangueras que transportan el líquido.

La noche anterior, cerca de las 3 de la ma√Īana, Luis dice que oy√≥ un estruendo, ¬ďcomo si hubieran soltado un viaje de piedra, pero hondo¬Ē. Y su pap√°, don Jes√ļs Mar√≠a, agrega que agudiz√≥ el o√≠do y se dio cuenta de que el r√≠o hab√≠a dejado de sonar cerca al puente. ¬ďSonaba era arriba, como un silbido profundo¬Ö era el cr√°ter que se lo estaba tragando¬Ö¬Ē.

En la oscuridad, Luis mir√≥ las pe√Īas que rodean su casa, a unos 80 metros del r√≠o, y no vio nada. A las cinco de la ma√Īana subi√≥ a buscar las mangueras para llenar su piscina y se encontr√≥ con que el agua no bajaba.

¬ďSal√≠ al puente y como no vi agua pens√© que hab√≠a una represa, eso es normal. Yo miraba las pe√Īas, pero nada, hasta que encontr√© el punto por donde se profundiza todo el r√≠o y me vine a avisar¬Ē.

Luis se asust√≥. Don Jes√ļs Mar√≠a tambi√©n. Si es que el r√≠o estaba bien el s√°bado en la noche. Estaba. ¬ŅC√≥mo era posible que desapareciera en unas horas? Incluso, en la tarde del s√°bado, justo en el punto donde se forma un pozo, un grupo de turistas se ba√Ī√≥ y nadie not√≥ nada. ¬ď¬ŅUsted no cree que si el agua se estuviera filtrando, ellos no hubieran sentido ese sumidero?¬Ē, dice Luis.

¬ďEso no es que haya un hoyo, eso es un filtro de piedras que se ha ido hundiendo desde el d√≠a en que el r√≠o dej√≥ de ser r√≠o. Ahora se ven guaridas entre las rocas, yo mismo vine y le ech√© un colorante al agua para ver si aparec√≠a luego, en alg√ļn nacimiento r√≠o abajo y nada pas√≥. El r√≠o sigue sin aparecer¬Ē, dice el viejo, mostrando las grietas que se est√°n abriendo alrededor de las rocas que antes estaban bajo el agua.

Y como Juan de Dios logr√≥ desviar el r√≠o en ese punto para que el agua no se siguiera filtrando, ahora se ve con exactitud lo que hay en el lugar, que confirma, por lo menos, que sobre la superficie no hay ning√ļn hueco que evidencie por d√≥nde es que se cuela el agua, pero s√≠ tres puntos por donde se filtra. All√≠ el agua se esfuma.

Ahora las piedras del antiguo cauce se tuestan al sol, mientras el lugar por donde desapareció el agua, que tiene 15 metros de largo por 12 de ancho, se hunde un poco cada día. Luis calcula que ya van tres metros en 15 días.

¬ďNo sabemos qu√© habr√° debajo. Nadie ha hecho nada por precauci√≥n. Los ge√≥logos mandaron a cercar. Unos dicen que en el fondo hay una caverna y que por aqu√≠ pasa una falla geol√≥gica. Hasta piensan que el r√≠o est√° pasando por debajo del pueblo¬Ē, dice Luis.


Algo de ciencia

Tres d√≠as duraron los sanandrese√Īos construyendo el dique para esquivar la filtraci√≥n. Le metieron p√≥lvora a las rocas y con bultos de arena levantaron un peque√Īo muro que desv√≠a, provisionalmente, el cauce normal del Listar√°.

Juan de Dios dice que están de suerte porque en verano el río se apacigua; sin embargo, decretaron la alerta naranja en el pueblo, porque hasta que no sepan a dónde fue a parar el agua, sienten que se enfrentan a una bomba de tiempo que puede explotar en cualquier momento.

Realmente, esa es la gran preocupaci√≥n. Todos en el pueblo quieren saber d√≥nde est√° el agua que por tres d√≠as entr√≥ a raudales a un lugar que desconocen. Por eso, seis d√≠as despu√©s del ins√≥lito hecho, Daniel Ib√°√Īez, ge√≥logo de Ingeominas, visit√≥ la zona y sus explicaciones intentaron poner orden a tantas conjeturas.

Ib√°√Īez dijo que en el lugar se present√≥ un hundimiento del material que transporta la corriente del r√≠o, como rocas y arena. ¬ďSe formaron unas grietas y a lo largo de esas grietas, se est√° filtrando el agua. Hueco no hay, s√≥lo se ve la arena, el material y la roca, todo hundido¬Ē.

Eso ya lo hab√≠a deducido Juan de Dios, pero el ge√≥logo le explic√≥ que habr√≠a dos formas de interpretar este fen√≥meno, que confiesa, ve por primera vez en los 21 a√Īos que lleva trabajando con suelos.

Su primera hipótesis tiene que ver con las rocas calizas que abundan en la zona y que se disuelven con facilidad. Eso ocurre, por ejemplo, en los alrededores de San Gil, donde hay muchas cuevas que se han formado porque las calizas se han desmoronado.

¬ďAh√≠ en San Andr√©s se podr√≠a estar presentando la disoluci√≥n de calizas que producen dolinas o cuevas¬Ē, trat√≥ de explicar Ib√°√Īez. Esto quiere decir que en el punto donde el r√≠o desapareci√≥, en el fondo se asent√≥ la caliza y encima se acumul√≥ el material del r√≠o, luego se form√≥ una cueva que es la que hace que el lugar se est√© hundiendo.

La otra posibilidad para Ib√°√Īez es que por debajo de la corriente principal del Listar√°, se hubiera producido una especie de ¬ďlavado interno¬Ē y que eso generara el colapso por el que todos se preguntan en San Andr√©s.

Pero para saber realmente qu√© fue lo que pas√≥, hay que hacer estudios geof√≠sicos que permitan mirar qu√© hay debajo del terreno. Juan de Dios est√° en la b√ļsqueda de recursos para contratar este trabajo, pero en estos 15 d√≠as lo √ļnico concreto es un plan de tareas impresas en un papel que qued√≥ firmado esta semana en la Gobernaci√≥n de Santander.

A esto se suma, que el agua sigue sin aparecer y la solución, dice el geólogo, es echarle unos elementos especiales llamados trazadores, que serían la guía para descubrir el lugar a donde fueron a parar las aguas del Listará.

Pero nada de esto se ha hecho y mientras tanto, en el pueblo ya todos comentan las viejas historias que afirman que el r√≠o tiene due√Īa y que la √ļltima vez que apareci√≥, las aguas se llevaron un trapiche entero y a un mudo que no pudo escapar de la repentina avalancha.


Furia con voz de mujer

Epimenio Jaimes Garc√≠a dice que hace 27 a√Īos, de la parte alta del Listar√°, se vino una avalancha en pleno verano, que fue como una tragedia anunciada.

Por lo menos, eso era lo que contaba la due√Īa del trapiche que arrastr√≥ el r√≠o. Epimenio afirma que fue un viernes, cerca de las tres de la tarde, cuando el cielo se empez√≥ a oscurecer. ¬ďGoteroneaba duro y luego se vino el aguacero. Cuando me asom√© al corredor vi ese reboroj√≥n que ven√≠a a una altura como de 10 metros, arrastrando √°rboles y haciendo como un bojote¬Ē, recuerda. Su casa se inund√≥ por completo y √©l vio cuando se llev√≥ el trapiche.

Don Jes√ļs Mar√≠a, el pap√° de Luis, que no deja de fumar, dice que cuando eso ocurri√≥, su mam√°, que ya era vieja, le dijo que un d√≠a antes de la avalancha una se√Īora se le apareci√≥ pidi√©ndole panela, pero ella se neg√≥. ¬ďContaba que esa mujer gorda y vestida de blanco, andaba como un mico por entre las piedras, que ped√≠a panela y que como ella no le dio porque estaba ocupada en sus oficios, esta le dijo lo que pareci√≥ una sentencia: yo vuelvo a bajar, yo vuelvo. Hasta los perros le ladraron y se perdi√≥ subiendo a zancadas. Y as√≠ fue. Ella baj√≥, al otro d√≠a, convertida en avalancha¬Ē.

Do√Īa Rosa, como se llamaba la due√Īa del trapiche que ya muri√≥, siempre sostuvo que la que le avis√≥ de la cat√°strofe fue la due√Īa del r√≠o. En San Andr√©s creen que las lagunas tienen due√Īas y que son de las indias guanes que habitaron la regi√≥n hace centurias. Tambi√©n, que de las lagunas salen esas aguas alborotadas que van a parar al Listar√°.

Y este no es el √ļnico mito que ronda al r√≠o. Ahora, dice uno de los habitantes, ¬ďuno piensa en un mundo diferente lleno de cavernas, de cuevas, que hay corrientes y que por all√° es que se filtran esas aguas. Como un mundo subterr√°neo que nada tiene que ver con nosotros¬Ē.

Otro habitante se acerca a la tienda principal de San Andr√©s, donde varios lugare√Īos se han reunido a hablar de lo divino y lo humano. Dice que en el pueblo no se han presentado desastres naturales y que por eso la gente no se preocupa. ¬ďQue no sea que nos pase como en Armero¬Ö ojal√° que aqu√≠ en este pueblito no pase nada¬Ē.

Algunos confían en que si algo viene en camino, tendrá la gentileza de avisar.


Una oración por el agua

Rosa Herrera fue nuera de la otra Rosa, la due√Īa del trapiche. Y a ella le escuch√≥ muchas veces el mito de la india que enfureci√≥ al Listar√° en pleno verano.

Rosa naci√≥ en San Andr√©s, pero fue durante 20 a√Īos maestra en Arauca donde convivi√≥ con ind√≠genas y ahora trabaja en un colegio en Piedecuesta.

El d√≠a que desapareci√≥ el r√≠o ella estaba en el pueblo, en la ferias, y ante el desasosiego de la gente, se acord√≥ de un rito ind√≠gena y por eso se dirigi√≥ al lugar evadiendo el control de la Polic√≠a, porque quer√≠a preguntarle al r√≠o qu√© era lo que le estaba pasando. ¬ďRecog√≠ un poco de agua que quiero mandar a bendecir para devolv√©rsela al r√≠o, pero bendita, y tir√°rsela de lejos¬Ē, dice.

Rosa creció en la vereda donde nace el Listará y asegura que el río no quiere que lo contaminen y que por eso se revela. Su análisis tiene algo de superstición pero también tiene un ingrediente que resultaría muy cierto: el Listará prefiere esconderse, a morir en medio de la inmundicia.

Mientras tanto, en San Andrés lo siguen buscando.

 

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