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Viernes 18 de Abril de 2014
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Colombia
2009-12-06 05:00:00

Ganarse el premio mayor

Ganarse el premio mayor
La suerte está llena de casualidades. Pero en el caso de los últimos ganadores del premio mayor de la Lotería de Santander, lo que une a los dos hombres que se lo ganaron rebosa el curso normal de los acontecimientos.

El viernes 20 de noviembre, estos dos hombres compraron el número 3920 de la Lotería en Barranquilla. Cada uno compró dos fracciones y lo hicieron como un ritual que venía repitiéndose desde hace un año, cuando los dos decidieron apostarle al número de la placa del vehículo que manejan, que en ambos casos tiene otro dueño.

Pero estos costeños no se conocen. Uno maneja un taxi y el otro una volqueta. Ambos echan gasolina en la misma bomba y por supuesto, le compran la lotería al mismo lotero, quien ese viernes de suerte supo muy bien a quiénes les vendió el billete ganador porque les fió las fracciones. Sí, los dos le pidieron que se las fiara.

Pero hay algo más. Los dos hombres nacieron el 21 de noviembre, el día en que se enteraron que se habían ganado el premio gordo, así que ambos hicieron cuentas y ahora sus bolsillos tienen los mismos $495 millones gracias al azar y al lotero que les fió.

Los dos llegaron a Bucaramanga a reclamar el premio acompañados de sus numerosas familias, y como casi nunca sucede, recibieron el cheque de manos del Gobernador de Santander, Horacio Serpa, un personaje que jamás imaginaron conocer en medio de las cámaras de televisión.

Fue lo más parecido a una alfombra roja y lo disfrutaron sin pensar en protocolos de seguridad.

Al otro día sí que lo pensaron. Uno se regresó inmediatamente a Barranquilla, compró el taxi que manejaba, dijo que compraría dos más, una casa en Bucaramanga, otra para su mamá y de la emoción, también dijo que quería estudiar pero aquí, la ciudad que por ahora lo volvió millonario.

El otro ganador sí se quedó, y mientras recibe propuestas de negocios que em-piezan a llegarle de todos lados, en la Lotería esperan que sepa invertir bien su millones. La experiencia les ha enseñado que ganarse el premio mayor puede llevar al cielo, pero también puede mandar al infierno.

Unas de cal y otras…

En 2009, la Lotería de Santander arrancó en enero con medio gordo. Cayó en Bogotá y el ganador fue un jovencito de 20 años que vendía periódicos en las calles de la capital.

Se ganó los mismos $495 millones que los costeños. Compró las dos fracciones que lo hicieron ganador mientras rumbeaba, las guardó en el bolsillo y no se enteró de su suerte hasta una semana después cuando en el periódico le contaron que estaban buscando al ganador.

Duró 15 días durmiendo encima del billete. Lo guardó bajo el colchón del miedo que le produjo semejante noticia, hasta que se armó de valor, fue a la distribuidora y viajó a Bucaramanga para reclamar su premio.

Para este joven las cosas empezaron bien. Compró un puesto en Sanandresito en Bogotá, pero al poco tiempo le llegaron dos mujeres con las que había tenido hijos (eso afirmaban) reclamando por lo suyo. Al final, resultó debiendo más de lo que había ganado y en unos meses, ya nadie se acordaba de su suerte.

En marzo, volvió y cayó el premio mayor, pero esta vez en Ocaña, Norte de Santander. El ganador manejaba un tractor en una finca ganadera en el sur del Cesar, y como sucedió con los costeños, también compró el billete fiado.

Este hombre que ya se acerca a lo 50 años, nació en Convención y se ganó, esta vez sí solo, los $1500 millones que finalmente se convirtieron en $990. Cuando los fue a reclamar no sabía leer ni escribir y le costó entender porqué tenían que descontarle más de $400 millones. Hasta se rehusó a que le entregaran un cheque porque él quería todo el dinero en efectivo.

A Bucaramanga llegó a-compañado de un tío. Traía el billete mojado porque lo había guardado entre la media del zapato, no lo fuera a perder. Y para convencerlo de que podía confiar en que el cheque no era falso, le dieron una parte del premio en efectivo.

Poco a poco fue entendiendo y finalmente su lógica del dinero le ha funcionado. Se decidió por comprar la mitad de la finca donde trabaja y ahora su ex jefe es su socio. Incluso, después de ocho meses, quiere comprar la otra parte de la finca y comenzar a estudiar.

Pero esta historia tiene una segunda parte. Resulta que cuando este hombre compró el billete fiado, le ofreció a la lotera respaldar su compra regalándole una fracción, lo que le representó $250 millones que él le entregó a la mujer, cumpliendo su palabra.

Pero para ella las cosas no resultaron como espera un ganador de lotería. Está mujer, que también supera los 50 años, además de vender lotería en las noches lavaba carros, así que compró un restaurante pequeño ubicado dentro del parqueadero donde trabajaba y volvió, por un tiempo, a dormir tranquila.

Y así como le sucedió al joven en Bogotá, los hijos perdidos regresaron al seno materno y ella, en su angustia, repartió mal el dinero. Hoy sigue vendiendo lotería.


Curiosidades de lotería

- La Lotería de Santander le paga al lotero que vende el premio mayor $5 millones y al distribuidor, $2 millones.

- De cada 10 ganadores, dos son mujeres.

- De cada cuatro billetes ganadores de la Lotería de Santander, uno es vendido en Santander.

- Entre más pequeño es el premio, más efectiva es la inversión que hacen los ganadores, concluyen analistas en mercadeo. Es más factible que haya perdurabilidad de la inversión cuando se gana un seco de $100 millones, de 20, 10 y hasta de 3 millones. Un premio de más de $1000 millones, desborda a cualquiera.

- Sólo el 25% de los billetes de la Lotería de Santander se sacan a la calle. Son los que venden los loteros. Otro 25%  de los números están en bonos, un sistema donde se compra un número para jugar durante todo el año. Tiene un costo de $500 mil. El otro 50% del universo de números está en el sistema del Baloto (18 mil terminales en todo el país).

-Las probabilidades de ganarse la Lotería de Santander son de 1 en un millón (cuatro números y dos de la serie). Las de ganarse el Baloto son de 1 en 100 millones (14 números).

- Hoy hay más de $6 mil millones en bancos, correspondientes a premios de secos y aproximaciones de la Lotería de Santander, que no han sido reclamados. Después de 10 años, este dinero se destina a la Salud.

- El billete de lotería tiene 76 medidas de seguridad diferentes. Es imposible que la Lotería pague un billete falso, aunque se puede falsificar y vender en las calles. Quien da el visto bueno para pagar el billete es quien lo imprime porque tiene la plancha original. Los que tratan de falsificarlo suelen taponar números a través de procesos serigráficos y fotocopias a color.

- Si llegaran a aparecer dos ganadores con dos billetes originales, quien pagaría el premio sería el impresor. Nunca ha sucedido en Santander.

 

perfil calcado

No es común que una persona que tenga dinero se gane la lotería. Al contrario, son las personas con menos recursos las que suelen asomarse miedosas a las puertas de la Lotería de Santander para reclamar los premios.

Y no es fácil. ¿Cómo se le explica al celador del edificio que efectivamente se es el ganador del premio mayor? Cuando la suerte llega de esta manera, el miedo se apodera de todo, pero hay algo que no se puede ocultar y es la alegría, que muchos exteriorizan sin pensar en las malas intenciones que otros puedan tener, incluidos los familiares.

Por eso, ningún ganador asiste solo a reclamar el premio. Se rodean de sus seres de confianza por si pasa algo en el camino y por ningún motivo quieren soltar el billete ganador.

Pero un premio mayor mal manejado puede acabarse en un año. “La plata la desperdician porque no hay un manejo consiente, es muy fácil desordenarse mentalmente. Se cree que el premio es inagotable y se olvidan de que el Estado queda como cobrador permanente del patrimonio que adquieren”, dice un funcionario de la Lotería.

En Bogota, por ejemplo, algunos ganadores han terminado en problemas legales porque no pudieron pagar estos impuestos, y a algunos los matan hasta por cobrar el seguro de vida.

Invirtió bien

Según las estadísticas, sólo el 2 por ciento de los ganadores de lotería hacen parte de los estratos 4 y 5. El año pasado, uno de los 4 ganadores del premio mayor de la Lotería de Santander fue un inversionista de finca raíz, de 30 años, que además había recibido una pequeña herencia de su familia. Con eso y con los $750 millones que se ganó (por tres fracciones), se dedicó a comprar apartamentos sobre planos en Bogotá. “Por su preparación supo invertir. La plata hace más plata, como dice el adagio popular”, dicen en la Lotería.

 

Publicada por
ELIZABETH REYES LE PALISCOT / ereyes@vanguardia.com
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