Felices en el abandono | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-12-06 05:00:00

Felices en el abandono

Al igual que la administraci√≥n de su hermano Iv√°n en Bucaramanga, la de Samuel Moreno Rojas en Bogot√° tampoco se ha destacado precisamente por su eficacia, caracterizado por su nitidez y menos a√ļn, por tener satisfecha a la ciudadan√≠a que lo eligi√≥.
Felices en el abandono

Sin embargo, en el caso de la capital de la Rep√ļblica, se contaba con un impulso muy positivo legado por sus predecesores, que todav√≠a ha alcanzado para que la ciudad, con una nueva mentalidad y una cultura transformada, afronte problemas y desaf√≠e malas pr√°cticas que la ten√≠an, al igual que al resto de las urbes colombianas, enterrada en el desorden y sumida en el caos.

La medida más reciente impartida por el Distrito, consiste en reportar a las centrales de riesgo a todos los que no paguen las infracciones cometidas contra el código de Policía.

Es otras palabras, en Bogot√° se le declar√≥ la guerra en serio mediante cuantiosas multas que de no ser canceladas afectar√°n la historia crediticia de los transgresores, a todos los que boten basura a la calle, orinen en espacios p√ļblicos,¬† hagan ruido excesivo en zonas residenciales a horas no permitidas o da√Īen los √°rboles, entre otras faltas.

Faltas que, para ser sinceros, en Bucaramanga y el área metropolitana se ven por todas partes, ante los ojos complacientes de las autoridades, desde los burgomaestres de los cuatro municipios, hasta los agentes de Policía.

Es que sobre este tema no puede aflojar la presión ciudadana. La capital de los santandereanos está convertida literalmente en una inmundicia, sin que a las autoridades competentes les importe en lo más mínimo. Es como si se hubieran acostumbrado a convivir en el abandono y cohabitar con la desidia.

La basura desde Cabecera hasta el centro de la urbe hace parecer peligrosamente a esta localidad más a Nueva Delhi que a una región que quisiera crecer basada en el turismo. Los antisociales hacen sus necesidades físicas por doquier y ni qué decir de la contaminación sonora y visual que son la regla y no la excepción.

Pero hasta el momento, no se ha impartido ni una sola multa. Es m√°s, la indolencia ha llegado a unas proporciones tan escalofriantes, que ni siquiera se ha hecho una campa√Īa para apelar al civismo de la ciudadan√≠a. Claro, eso si alguna vez llega a aplicarse eficientemente el C√≥digo de Polic√≠a, multando con severidad a quienes lo infrinjan.

El deterioro de la calidad de vida de los bumangueses en los √ļltimos a√Īos se puede, literalmente, palpar en las v√≠as de la ciudad. Mientras las autoridades no quieran darse cuenta de ello, ser√° un fen√≥meno en aumento que no solo deber√≠a cobrarles electoralmente la opini√≥n p√ļblica, sino preocupar al mill√≥n cien mil habitantes que cada d√≠a se sepultan m√°s en la suciedad, la incultura y el abandono.

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