Con agricultura urbana, Bucaramanga enfrenta problemas de desnutrición | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-12-10 05:00:00

Con agricultura urbana, Bucaramanga enfrenta problemas de desnutrición

Ideas que están floreciendo en zapatos viejos, trozos de botellas de plástico y hasta en botas de pantalones inservibles, que sólo necesitan pequeños rincones de la casa pero que también pueden surgir en lotes abandonados, son las estrategias que están utilizando los bumangueses para combatir la extrema pobreza y la desnutrición.
Con agricultura urbana, Bucaramanga enfrenta problemas de desnutrición

Desde hace algunos meses, cerca de 15 mil familias de los estratos 1 y 2 de Bucaramanga le han apostado gran parte de su sustento a pequeñas granjas en sus hogares que simplemente les demandan creatividad y dedicación, con el fin de obtener de allí buena parte de sus productos de consumo.

El espacio y el tipo de cultivo lo determina cada familia y, luego de cuando menos 29 días de plantar las semillas, pueden comenzar a alimentarse de lo que ellos mismos sembraron. Lo que resulta siendo una estrategia contra el hambre.

Y es que a pesar de que en la ciudad muchas de las familias de estratos 1 y 2 pueden dar a sus hijos el desayuno, no todas cuentan con la capacidad para darles el almuerzo o la comida, debido al desempleo y el alto costo de alimentos nutritivos como las verduras, las frutas o las carnes.

De acuerdo con María Leonor Jaimes, secretaria de Salud de Bucaramanga, en la ciudad la tasa de desnutrición en menores es de 1,2%, mientras que la tasa nacional se encuentra en 7%: “No es que estemos muy bien pero estamos mejor que otras regiones del país y no es un problema que cause muertes”.

De la misma manera, la funcionaria ratificó que la llegada del programa de seguridad alimentaria Resa, tanto a comunidades como a colegios, motivándolos a adoptar la agricultura urbana, ha sido fundamental en la lucha contra la desnutrición.

“Ya estamos presentes en 9 colegios y en 6 comunidades con las huertas caseras, lo que ha traído un mejoramiento en los niveles de vida de nuestra comunidad más vulnerable”, concluyó.

Si bien el principio de las huertas caseras es facilitar que la población mejore su alimentación y aminore los gastos de la canasta familiar, en Bucaramanga las familias que se han decidido por cultivar los alimentos de su preferencia, han encontrado en esta estrategia una nueva opción de empleo.

Con tomates se rebusca la vida

En un lote de 250 metros cuadrados, Nohora Patricia Méndez encontró la oportunidad de aportar en la economía de su familia a través de un cultivo de tomate.

Aunque comenzó con incertidumbre de qué tan rentable podría ser, ahora asegura que ha logrado obtener una producción de hasta 300 kilos de tomate.

“A los dos meses de sembrado, comenzó a producir y me he dado cuenta de que sí es rentable. La libra la vendo en $1.500, aunque también los comercializo en Centroabastos y ya me he ganado mis clientes”, afirmó Nohora Patricia.

Y agregó: “Estamos contentos con el programa de huertas porque nos ha ayudado mucho. Nos ha permitido tener ingresos más fijos”.

Hasta ahora el tomate les ha dado resultado a ella y a las 7 personas que conforman su familia, y debido a esto están pensando en incursionar en otros productos como el pimentón, el pepino cohombro, la arveja, el cilantro y la cebolla.

Mermeladas caseras del Kennedy

Unos pequeños frascos con etiquetas contramarcadas por Resa y cuidadosamente adornados con papeles de colores, son el empaque de las primeras mermeladas 100% naturales y caseras ‘made in’ Kennedy.

Aún no tienen nombre comercial, pero hace algunos días la empresa conformada por varias familias del barrio Kennedy, al norte de la ciudad, hizo su lanzamiento a la comunidad bumanguesa.

Una pequeña e improvisada huerta en los patios de las casas les permitió a María Noemí Ardíz y a otras mujeres de este sector de Bucaramanga empezar con su idea de negocio.

“Ya incursionamos, pero la idea es que no dejemos de comercializar lo que producimos. Por ahora estamos vendiendo en el barrio, pero estamos viendo cómo empezamos a expandirnos”, sostuvo Ardíz.

La producción de mermeladas de diferentes sabores, entre las que se destaca la guayaba y la elaboración de sus duraznos en almíbar, dio inicio desde hace seis meses, pero además de esto, María Noemí cuenta con una pequeña huerta casera que la abastece de pimentón, perejil, cilantro, lechuga, acelgas, orégano, hierbabuena y valeriana.


Huertas para familias vulnerables

“Ver que es posible sembrar, producir, procesar y manipular para auto sostenerse y, por qué no, para comercializar los productos cultivados en el patio de la casa”. De esta manera Germán Medina, director del Secretariado Arquidiocesano de Pastoral Social de Bucaramanga, resumió el propósito de las capacitaciones que desde hace meses están ofreciendo a la población más vulnerable de la ciudad.

“Primero les enseñamos a la gente a sembrar, sin excusa de no tener terreno, en cualquier lugar y espacio. La meta es lograr que ellos produzcan sus propias hortalizas y aromáticas, e incluso les enseñamos a elaborar el abono que requieren para los cultivos”.

“En el tema de procesamiento, queremos motivar a las personas a aprender con las nutricionistas el correcto procesamiento de frutas y verduras, para que ofrezcan estos productos y ayuden a su sustento diario”, agregó el director del Secretariado Arquidiocesano de Pastoral Social.

Aunque Medina manifestó que se trata de una muy buena estrategia, afirmó que no todas las 15 mil logran mostrar un resultado final pero “nos queda la satisfacción que otras personas sí aprovechan estas oportunidades y logran seguir. El nivel de desnutrición de niños y familias en la ciudad es preocupante sobretodo en los niveles más bajos y nosotros queremos ayudarles a mejorar esa dieta nutricional”.

Encurtidos  orgánicos

Pepinos agridulces, cebollas picantes, encurtidos naturales y picantes, salsa de tomate y brevas en conserva, es lo que un grupo de 36 personas del barrio Kennedy ha logrado producir gracias a las cosechas de sus huertas caseras.

Myriam Beltrán Mantilla es una de las personas que desde hace algunos meses decidió cultivar varias semillas en algunos espacios de su casa y que ahora ha visto cómo las cosechas le han dado para suplir las necesidades de su hogar y también le están dando la oportunidad de crear una microempresa.

“En vez de tener unas matas que no producen nada en nuestras casas, sembrar cilantro, perejil, cebolla y otras cosas ha resultado más eficiente pues nos estamos economizando algunos pesos y no tenemos que salir a la tienda sino que los tomamos de nuestra huerta, además empezamos a construir nuestra propia empresa”, manifestó.

 

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