Pinturas de Gala Gallinazo en la C√°mara de Comercio de Bucaramanga | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-08-23 01:00:57

Pinturas de Gala Gallinazo en la C√°mara de Comercio de Bucaramanga

Las pinturas de Gala muestran imágenes frescas en constante diálogo con el paisaje; figuras ensimismadas en  espacios de vibrante color. Su trabajo artístico nos invita a aventurarnos, más allá del tratamiento pictórico, en reflexiones íntimas conectadas con el ser.
Pinturas de Gala Gallinazo en la C√°mara de Comercio de Bucaramanga

Ilustra peque√Īas historias vivenciales, tomadas quiz√° de su propia existencia, o acaso de vivencias ajenas. Cada una enmarcada dentro del paisaje resuelto por planos de color, conforman una unidad en donde la figura femenina va acompa√Īada de alguna figura masculina, alg√ļn gato, perro o caballo, √°rbol, sombrilla o esca√Īo;¬† elementos compositivos que acent√ļan la soledad de estos ¬ďAutorretratos Ajenos¬Ē y¬† anuncian una pr√≥xima b√ļsqueda interior, como ocurre con su obra monocrom√°tica en blanco, que Gala encuentra como una joya en su actual proceso creativo y b√ļsqueda espiritual. ¬†

Gala tiene ancestro santandereano. Su padre, Pablus Gallinazo, nuestro poeta y cantautor,  escribió el texto del catálogo de esta primera exposición individual, y es a manera de invitación que  me permito transcribirlo y adaptarlo:

¬ďSuelo escribir para mis amigos pintores notas introductorias con diversos destinos. Y lo hago con gusto, porque ocurre tambi√©n que los sentimientos que guardo para ellos se extienden a todo cuanto hacen, por lo que resulto familiar a sus trabajos, hecho que conduce finalmente a que les halle con suprema facilidad la belleza que encierran y el sentido secreto que muchas veces escapa a la mirada y entendimiento de los desprevenidos espectadores de sus exposiciones. Dejo, pues, la cr√≠tica para nuestro mundo privado, y lo que aparece impreso es una especie de amorosa jardiner√≠a hecha para llevar de la mano, esquivando los abrojos y espinas, como un gu√≠a, desde la realidad al mundo sobrenatural que pomposamente llamamos arte.

¬ďPero ahora no escribo para ellos, sino para una se√Īorita profundamente arraigada en mi ser corporal, a mi esp√≠ritu y a mi alma, a la que conozco desde antes de nacer y por la que profeso el m√°s alto e incondicional de los amores, por lo que una fuerza que me supera me obliga a escribir de otra manera. Para comenzar a hacerlo, transcribir√© un p√°rrafo que escrib√≠ en un librito publicado como gu√≠a para los museos, titulado ¬ĎLos ni√Īos y los pintores¬í: ¬ĎYo tengo entre mis tesoros pict√≥ricos un cuadro de mi hija Gala que hace ya mucho tiempo no veo; es una tarjeta para Sarita en el d√≠a de la madre. Representa una mariposa roja de alas desiguales, como ninguna, que vuela sobre un planeta verde sin continentes, de islas jaspeadas en un espacio donde flota un mu√Īeco satelital.

Su cuadro, m√°s que pintura, es un acto de libertad. Quiz√° sea un autorretrato esa mariposa que, como nadie ¬Ėni ella misma ahora que estudia las reglas del arte¬Ė puede¬† atreverse a volver a pintar. La hizo cuando no ten√≠a la m√°s remota idea de las reglas de la armon√≠a de los colores, del equilibrio, de la luz; con una sabidur√≠a que solo poseen los ignorantes, los aprendices, los enamorados, los cris√°lidas y las cris√°lidas¬í. Entonces, cuando ingres√≥ a la escuela de arte, le ped√≠ que tratara de conservar hasta donde pudiera aquel esp√≠ritu inefable, aquella candidez, aquella osad√≠a, aquella libertad, y en seguida record√© que, como dice Gil P. Bullosa, ¬Ďes preciso pintar como se vive y cuando se vive¬í, y que ¬Ďquien pinta de otra forma, se enga√Īa a s√≠ mismo y enga√Īa a los dem√°s¬í.

¬ďQuiso mi hija que fuera yo quien escribiera esto que el lector va leyendo, donde digo que al ver sus cuadros me invadi√≥ una alegr√≠a que no describir√© con palabras para no disminuirle lo original, maravilloso y sorpresivo que la hab√≠a motivado. Gala hab√≠a cumplido la promesa que yo cre√≠a sepultada bajo los deformadores escombros de la academia. S√© que su obra no defraudar√° a nadie, porque es extraordinariamente natural esta serie de autorretratos suyos con rostros de otra gente imaginaria que ella eligi√≥ en otra de las atribuciones de su indomable pasi√≥n por la libertad¬Ē.

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