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Época de fortaleza y alegría | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-12-14 05:00:00

Época de fortaleza y alegría

Aunque la Navidad sin aquella persona que tanto amábamos y ya no está, no puede ser lo mismo, la participación de estas celebraciones debe hacerse en su honor.
Época de fortaleza y alegría

Si bien es claro que la nostalgia y los sentimientos de tristeza afloran con estas festividades puesto que se está elaborando un duelo, “hacer la negación de la celebración es lo menos aconsejable para quien por diferentes circunstancias ha perdido un ser querido”, afirma la psicóloga clínica Catalina Valencia García.

Independiente de la pérdida, un padre, una madre, un esposo, un hermano o alguien bien cercano a sus sentimientos, es adaptarse a la vida sin la presencia de esa persona que ha sido muy importante, y según la profesional Catalina Valencia, “lo puede hacer llorando y reconociendo que ya partió”.

Para la docente e investigadora de la Universidad Pontificia Bolivariana de Bucaramanga, Diana María Agudelo, es “permitirle a la persona expresar sus emociones sin censurar su llanto, su silencio o su apatía, pero invitándola a participar de las actividades cotidianas aún sabiendo que su capacidad de disfrute no sea la misma, que es posible vivir y alegrarse aún cuando el corazón albergue tristeza”.


Retomar la rutina

No obstante se es muy consciente del momento difícil, no está de más retomar la rutina, invitar a los dolientes a celebrar la Navidad haciendo muchas cosas, incluyendo las que eran del agrado del que ya no está, teniendo en cuenta su estilo y tradiciones.

Es tener un referente, por ejemplo: dejar los regalos a los pies del árbol, invitar a los niños al rezo de la novena, convocar a la familia a una cena o encuentro especial. Es como tenerlo presente en lo que nos dejó.

La clave: la familia

Alrededor de la familia se viven diferentes situaciones, pero siempre el dolor afecta a unos más que a otros; por ello es fundamental que en torno a ella se llenen estos vacíos y se generen actitudes que revivan el ánimo y sean la fuente de fortaleza.

Debe ser tal el calor y acompañamiento que se le dé a esa persona (esposo, hijo, madre, padre, etc…), “que les genere vitalidad, haciéndole saber lo importante que es para ellos y que lo necesitan. Es ayudarlo y contribuir a su recuperación”, puntualizó la psicóloga Claudia Liliana Rico Gómez.

Que todo esté enmarcado en una actitud comprensiva frente al dolor para que recobre la tranquilidad, sin llegar a compadecerla o empobrecerla.

Según la psicóloga Diana María Agudelo, es mostrarle la posibilidad de “disfrutar y de retomar, incluso sin dejar de extrañar a la persona ausente, pero sin sufrir excesivamente por su partida”.

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Recomendaciones

Cambiar la perspectiva frente al nuevo año. “Proyectar con fortaleza y optimismo el futuro, sobreponiéndose a la tristeza y dejándola en el pasado”, recomendó la psicóloga, Claudia Liliana Rico Gómez.

Integrarse en familia, con entusiasmo, un toque de alegría y si hay diferencias superarlas.

Disponerse para que el reencuentro familiar que supone una ilusión y expectativa no se vea interrumpido por el duelo.

Recurrir a la creatividad para proponer nuevas alternativas y crear nuevas tradiciones y formas de celebración familiar. Como se diría, imponer un nuevo y particular estilo.

Los sentimientos de tristeza suelen acrecentarse cuando la época es propicia para el encuentro y “es conveniente dejar que dichos sentimientos sigan su curso como cualquier emoción normal y natural. Cuando los síntomas son excesivos y se pierde funcionalidad o el disfrute de la cotidianidad, es propicio buscar apoyo profesional para evitar que los síntomas se agudicen e interfieran con la vida familiar”, Diana Agudelo, Docente e investigadora de la UPB.

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