Cuba ya no es la misma | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-08-23 13:33:54

Cuba ya no es la misma

Este domingo termina el primer semestre de Ra√ļl Castro como presidente titular de Cuba, periodo con m√°s expectativas de cambio que reformas concretas del sistema que cumple 50 a√Īos en enero pr√≥ximo, pero muchos "cuban√≥logos" coinciden en que el pa√≠s ya no es el mismo.Analistas y diplom√°ticos apuntan que hay un cambio real: Fidel Castro ya no es presidente, pero aclaran que se debe a la enfermedad que padece desde 2006 y no a una voluntad pol√≠tica reformista.Fidel Castro ya no controla personalmente el d√≠a a d√≠a de cada cubano, como en los 49 a√Īos y 55 d√≠as en los que tuvo todo el poder.A sus 82 a√Īos, es a√ļn l√≠der indiscutido de la revoluci√≥n y primer secretario del Partido Comunista, e influye mucho -algunos dicen que demasiado- en el Gobierno, pero su salud le hurta el ejercicio cotidiano del mando, agregan los "cuban√≥logos" consultados por Efe.A falta de certezas, proliferan rumores encontrados sobre la dimensi√≥n de su influencia:Unos afirman que Ra√ļl Castro hace lo que dicta desde la cama el octogenario; otros juran que Fidel est√° ya "out"; algunos dicen que es incapaz de tener las riendas, pero que su hermano y los dem√°s dirigentes le tienen tanto respeto y temor que no se atreven a hacer nada que pudiera disgustarle.El general Ra√ļl Castro, de 77 a√Īos, reitera que Fidel es todav√≠a el l√≠der y que le consulta decisiones y discursos.Un veterano analista dijo a Efe que "habr√° que esperar" para ver si Ra√ļl cumple sus promesas de cambio, ya que medio a√Īo es poco para un r√©gimen de medio siglo.Adem√°s, a√Īadi√≥, no hay quien presione al general, porque la oposici√≥n interna es casi irrelevante y la mayor√≠a de los cubanos est√°n m√°s pendientes de sus agobios econ√≥micas cotidianos que de exigir cambios pol√≠ticos.As√≠ lo corrobor√≥ una encuesta que realiz√≥ en Cuba bajo cuerda el Instituto Internacional Republicano en marzo y abril pasados.Seg√ļn ese Instituto vinculado al Partido Republicano de EEUU, para m√°s de la mitad de los entrevistados los problemas econ√≥micos son la mayor preocupaci√≥n y menos del 10 por ciento mencion√≥ la falta de libertades pol√≠ticas.Las expectativas reformistas fueron alentadas por el mismo Ra√ļl Castro, que prometi√≥ "cambios estructurales" y eliminar el "exceso de prohibiciones", aunque recientemente fren√≥ ese rumbo y pidi√≥ a los cubanos no "acostumbrarse" a recibir solo noticias buenas.En su toma de posesi√≥n anunci√≥ que "en las pr√≥ximas semanas" comenzar√≠a "a eliminar las (prohibiciones) m√°s sencillas".Pero advirti√≥ que "la supresi√≥n de otras" tomar√° m√°s tiempo, porque "requieren un estudio integral y cambios en determinadas normativas jur√≠dicas", sin detallar qu√© deber√° esperar, ni cu√°nto.Poco despu√©s comenz√≥ un goteo de reformas que, aunque mantuvo el sistema, ilusion√≥ a muchos cubanos.Ya pod√≠an comprar celulares, lectores de v√≠deo o computadores sin cometer delito, o alojarse en hoteles antes exclusivos para extranjeros... si tienen divisas, porque esos lujos no est√°n al alcance del cubano medio, con un sueldo mensual de 17 d√≥lares.Incluso el economista disidente Oscar Espinosa Chepe calific√≥ entonces de "racionales" y "positivas" las liberalizaciones, aunque anot√≥ sus "limitaciones".Tambi√©n se anunciaron reformas en el campo, para entregar tierras en usufructo a quien quiera trabajarlas, para paliar los altos precios internacionales de los alimentos.Una situaci√≥n agravada por los bandazos ideol√≥gico-agropecuarios de las √ļltimas d√©cadas, que mantienen ociosa la mayor parte de la superficie cultivable de la isla y la llevan a importar m√°s del 80 por ciento de los alimentos que consume.Est√°n pendientes otras reformas que muchos esperaban, como la libertad de salir de Cuba sin permiso o la reducci√≥n de la administraci√≥n estatal.Esos problemas preocupan al general, son dif√≠ciles de resolver y hay dudas de que pueda solucionarlos, pero no amenazan, por ahora, la estabilidad pol√≠tica del pa√≠s, seg√ļn diplom√°ticos y analistas.El soci√≥logo cubano Haroldo Dilla Alfonso destac√≥ en un art√≠culo reciente que, pese a "muchas suposiciones apocal√≠pticas, la retirada de Fidel Castro (...) no ha producido una desgarradura sentimental o pol√≠tica en la poblaci√≥n"."Al enarbolar la idea del cambio, Ra√ļl coloc√≥ a su hermano (...) en el lado conservador del espectro", y lo ha relegado "a un discreto lugar aleg√≥rico", a√Īadi√≥.Pero muchos cubanos de a pie creen imposible relegar al l√≠der que encarn√≥ al mismo tiempo el Gobierno y la oposici√≥n del pa√≠s, como dijo el escritor colombiano Garc√≠a M√°rquez.
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