Un fallo que falla | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-12-17 05:00:00

Un fallo que falla

¬† Nosotros, ne√≥fitos en la ciencia del Derecho pero admiradores y respetuosos de su existencia y debida aplicaci√≥n, hemos considerado como dogma que su br√ļjula es el sentido com√ļn y sus buenos frutos el producto de la educaci√≥n y principios morales e intelectuales que rigen la subjetividad de quien la aplica.
Un fallo que falla

Por ello, encontramos incoherente y carente del m√°s com√ļn de los sentidos precisamente por su cuestionable timbre subjetivo, el que una jueza haya ordenado al Estado mediante Tutela, que en lo sucesivo, consider√°ndose su orden como jurisprudencia, atienda en su residencia a todos los inv√°lidos del pa√≠s que deseen estudiar. Si existen en Colombia, seg√ļn estad√≠sticas, un mill√≥n cien mil inv√°lidos y de ellos quinientos mil quisieran estudiar, se requerir√≠a crear igual n√ļmero de ¬ďcolegios ambulantes¬Ē para atenderlos. Esta disposici√≥n, a todas luces humanitaria, edificante, conmovedora, elocuente, justiciera, populista, publicitaria, democr√°tica y todos los calificativos nobles que puedan agregarse, con los cuales estamos de acuerdo, aterriza en el campo de la fantas√≠a, concebida en los t√©rminos del fallo de marras.

Hace muchos a√Īos, los colombianos disfrutamos del servicio de bachillerato por radio, ense√Īanza del mismo y de diferentes idiomas por televisi√≥n y ahora, gracias a la Educaci√≥n a Distancia tecnificada, el mismo bachillerato y la educaci√≥n superior por Internet. Am√©n de ello, los programas, estilo teleconferencias, facilitan a quien realmente quiere estudiar y lo desea sin protagonismos y con sincero sentido de superaci√≥n personal, alcanzar tan noble objetivo. Hubiese sido entonces, mucho m√°s educativo y ejemplarizante responder a la solicitud de la progenitora del enfermo, no con endilgarle al Estado una responsabilidad que cuantificada, rebasa la raz√≥n y el sentido com√ļn, sino invitando a los apasionados padres del inquieto discente a buscar soluciones pr√°cticas existentes y que la tecnolog√≠a moderna ha hecho como alcanzable lo que parec√≠a imposible.

Mientras la justicia se enreda de esta manera en casos y soluciones tan inanes, en los anaqueles de los despachos judiciales reposan procesos ordinarios que, orgullosamente para los jueces, llevan m√°s de quince a√Īos esperando un fallo, pero sin protagonismos, de una ¬ďpronta y cumplida justicia¬Ē. ¬°Qu√© iron√≠as!

Escritor Ito

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