Cantando en Dubai | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-08-24 05:00:00

Cantando en Dubai

Dubai significa dorado en árabe. Pero la palabra se queda corta para describir que en esa ciudad sobre el golfo Pérsico, a más de 13 mil kilómetros de distancia de Colombia y con una población que no supera a la de Bucaramanga y su área metropolitana, se encuentra lo más grande, lo más alto, lo más lujoso y lo más costoso del mundo entero. Y todo levantado sobre uno de los desiertos más áridos y también sobre el mar.
Cantando en Dubai

Por eso los grandes magnates no ahorran en pasar sus vacaciones en uno de los ostentosos hoteles de Dubai, donde, por ejemplo, una semana puede llegar a costar 10.500 euros, casi 30 millones de pesos.

Con este desborde del consumo, Dubai y Colombia no tienen nada en común. Pero desde hace más de un lustro, los dueños de estos exuberantes hoteles y sus contactos en América Latina, han venido contratando músicos de nuestro país, entre otras cosas porque los árabes adoran los ritmos caribeños. Sí, los jeques celebran a ritmo de salsa,  merengue y cumbia, mientras descorchan botellas de champaña como si se tratara de canastas de cerveza.

Yenithzer Agudelo, una bailarina bumanguesa que lleva siete meses animando las noches de los multimillonarios que visitan Dubai, ha visto cómo se celebra en grande o cómo se derrocha en grande.

Llegó a Dubai en enero de 2008 para trabajar por tres meses en el Ramada Continental, un hotel de cuatro estrellas, pero no lo hizo sola. Tuvo que organizar, con otros músicos bumangueses, una orquesta que en Dubai conocen como la Camaguey Latin Band. Pero la orquesta tampoco llegó sola.

Ella y tres músicos más fueron contactados por un manager en Bucaramanga. “Existen varios managers o más bien músicos que se vinieron a Dubai y ahora están trayendo gente”, explica.

Su manager, otro músico bumangués, lleva ocho años en el negocio y ya tuvo el privilegio de entrar al hotel Burj Al Arab, conocido como el Hotel de la Vela por su forma y por ser el único en el mundo que tiene siete estrellas.

Y es que tomarse una foto con el Burj Al Arab de fondo puede ser fácil, pero estar adentro, si no se es huésped, resulta toda una proeza.

Yenithzer no lo ha logrado porque es necesario recibir una invitación personal del gerente del hotel.  “Mi manager dice que algunas habitaciones son de oro y que en  la entrada hay una fuente tan precisa, que un chorro de 72 metros de alto no toca ni con una sola gota de agua a los visitantes”, dice.

No basta con bailar

Ella empezó bailando música típica en Colombia, después trabajó con orquestas de salsa y merengue y con el tiempo la fueron llamando para hacer presentaciones en varias partes del país. Pero saber bailar no es suficiente para conseguir un trabajo en Dubai. “Ahora no bailo porque aquí solo bailar no cuenta, así que tuve que empezar a cantarme unos tres temitas y a tocar percusión menor”, explica.

El Ramada Continental es un hotel con 192 habitaciones y la más económica cuesta 79 euros, unos 215 mil pesos. Parece asequible para estar en Dubai. Yenithzer explica que según las estrellas que tenga el hotel y si tiene más sucursales en el mundo, así será el sueldo de los músicos.

Ella gana 1.500 dólares mensuales libres porque en su contrato está incluida la alimentación, el hospedaje y el transporte.
“Trabajábamos cuatro sets de 45 minutos cada noche, teníamos las tres comidas en el hotel y un apartamento a 30 minutos con servicio de piscina, sauna y gimnasio”, dice.

Pasados los tres meses, la banda consiguió otro contrato en un hotel de cinco estrellas llamado  Intercontinental, que tiene sucursales en todo el mundo y está ubicado sobre la gran avenida que da al golfo Pérsico.

“En el segundo hotel si vivíamos. Allí yo tenía un cuarto propio. Nos pagaban mensual, pero en caso de que necesitáramos adelantos, eran muy asequibles”, dice.

En el Intercontinental una habitación vale 100 euros, cerca de 300 mil pesos la noche. Ahí, la bumanguesa ganaba lo mismo que en el Ramada y explica que es un sueldo promedio entre los músicos que llegan a trabajar a Dubai, donde se gana desde 700 a 10 mil dólares -en el Burj Al Arab-.

“A los árabes les gusta muchísimo el sabor latino, pero dependiendo del país pagan más o menos. Es así. Muchas veces obvian la calidad del músico, aunque los colombianos están considerados entre los mejores, en lo que a músicos se refiere”.

El poder colombiano

Según la bumanguesa, últimamente los colombianos están moviéndoles la butaca a los cubanos.

“Por ejemplo, el Hotel Rotana en el centro de Dubai, donde una habitación cuesta 340 dólares, siempre traía músicos cubanos porque son versátiles, tocan cuatro instrumentos y como extra cantan casi todos, pero de imagen no mucho, así que los colombianos se han puesto las pilas y ya son iguales de versátiles”, explica.

Solo en Dubai o en Abu Dhabi (el más grande de los siete emiratos), en Al Ain, el oasis donde vive el príncipe heredero de los Emiratos Árabes y en Omán, al sudeste de la Península Arábiga, hay, según las cuentas de Yenithzer, entre 20 y 25 orquestas colombianas y unos 50 santandereanos, “sin contar la gente que trabaja en los centros comerciales, como malabaristas o bailarinas”.

Para legalizar los contratos este país asiático no se complica. “Generalmente los dueños de los hoteles tienen mucho poder, entonces para ellos es muy fácil solicitar gente de cualquier parte del mundo al gobierno”, explica la bumanguesa.

    Y para obtener una visa de empleo en Dubai o tarjeta de trabajo, el departamento de inmigración hace un examen médico que somete al Ministerio de Trabajo y lo demás lo arregla el hotel que contrata a los músicos.

“Acá (Dubai) existen muchas posibilidades de trabajo y pagan muy bien, así que yo en este tiempo, aprendí a manejar el inglés y me hice a un contacto en Emirates Airlines, la aerolínea nacional, que me está ayudando para trabajar como azafata.

Si consigue este trabajo, Yenithzer ganará mucho más de lo que le pagan en los hoteles, aunque ellos quieren que continúe.

Realmente su opción se centra en los ingresos económicos, porque aunque Dubai es llamada la Ciudad de Oro, ella dice que nada se compara con las cosas naturales. “Aquí todo es artificial, cascadas artificiales, ríos artificiales, playas artificiales. No hay montañas, sólo desierto y mar”. Y una temperatura que puede llegar a los 50 grados.
Pero en Dubai el intenso calor es opacado por el aire acondicionado. Sí, en Dubai no existe la pobreza “y no se ve un Renault 4 por ningún lado”.

En Ramadán

El 2 de septiembre empieza el Ramadán, conocido internacionalmente por ser el mes en el que los musulmanes realizan un ayuno diario (comida, bebida y relaciones sexuales), desde que sale el sol hasta que se pone.

Yenithzer explica que ahora que  terminó el segundo contrato, está esperando un vuelo para Colombia porque durante el Ramadán no se permiten bandas en ningún hotel.

“Acá, en los únicos lugares donde se puede consumir alcohol y escuchar música, son los hoteles. Ellos, según la religión, no pueden ni oler el trago pero igual van a los hoteles, pero en Ramadán todo cambia”, dice.

Las mujeres

Los árabes piensan que las artistas no son buenas mujeres. “Somos vistas de mala manera porque vestimos diferente y trabajamos de noche en los hoteles. ¿Duro no? Y aparte en la calle no usamos la aballa, el vestuario típico”, explica. Sin embargo, tampoco puede usar vestidos ni faldas.

Ella tiene novio árabe y dice que es como tener un novio colombiano machista, “aunque cuidan muchísimo de las mujeres, son muy atentos”.  Pero, tradiciones son tradiciones y ahora que ella viene a Colombia, “él no puede ir conmigo porque durante el Ramadán tiene que estar en la casa, orar como 20 veces al día, ir a la mezquita, no alcohol, no música, no rumba, nada”.

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