Reencuentro, unión, alegría y familia | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-12-21 05:00:00

Reencuentro, unión, alegría y familia

Por estos días las ciudades, en especial las más grandes, suelen tener dos particularidades: una la de desolación y otra de congestión, aglomeración, multitud e intransitabilidad.
Reencuentro, unión, alegría y familia

Nada producto de la casualidad, son circunstancias que obedecen a la gran época del reencuentro.

Es el caso de la familia Herrera Pedroso. Los  padres y abuelos radicados en San Gil. Tienen seis hijos, de los cuales dos residen en Bogotá, uno en Bucaramanga, dos en el Valle del Cauca y el menor que prefirió acompañarlos.

Durante el año sólo se comunican vía telefónica, destinan todos sus esfuerzos tanto laborales, físicos como económicos para viajar a su ciudad natal en el mes de diciembre, preferiblemente para el 24.

Es una situación que aplica a gran parte de la población  colombiana, y lo cual se planea todo el año.

Expectativa

Durante los últimos meses del año, una inquietud empieza a rodear a todos los integrantes de la familia. Una serie de expectativas enfocadas a lo que será el viaje y la ansiedad por el reencuentro copan todos los espacios familiares.

No sólo se prepara la maleta, los regalos y uno que otro souvenir, sino el disponerse tanto anímica como afectivamente para recibir “esa nueva energía familiar”, como la llamaría el doctor Mauricio Soler.

Es aprovechar la coyuntura de “ese volver a vernos, para recuperar esos lenguajes simbólicos que nos permiten expresar de manera espontánea nuestros sentimientos”, dijo la psicóloga Zulma Castañeda.

¿Por qué es importante para la familia?

La familia es el núcleo de la sociedad, por tanto se convierte en el espacio donde se crece, se vive y se forman toda clase de sentimientos.

Allí  se aprende a expresar en todos los idiomas el afecto, la inconformidad y es la ventana para dar a conocer nuestro sentir, nuestro ser y nuestros sueños, los que siempre van impregnados por el bienestar colectivo.

Es por ello que se hace importante convocar permanentemente a los que son y han sido parte de este grupo.

En épocas como la que se vive hoy en día es vital propiciar los bien denominados ‘reencuentros’, que en palabras del psicólogo Soler, “se da por el simple acto de revitalizarnos como seres humanos, algo así como cargarnos de energía”.

“La  familia nos permite generar espacio de catarsis, entretenimiento y diversión, en ella fortalecemos nuestros actos espirituales, pero sobre todo es ese vínculo el que permite que accedamos a espacios de amor. Ese amor que hoy por hoy las familias han cambiado por rutina, apatía, discordia, pero sobre todo por materialismo”; ratificó.

Para no incurrir en situaciones como estas, se debe propender por buscar la unidad y retomar los valores, los que solo se hallarán alrededor de este núcleo que es la familia.

Revisar el pasado

También se convierte en un momento para dar una mirada hacia atrás y revisar actuaciones, comportamientos y actitudes que no corresponden a la dinámica y principios del grupo familiar.

Superada esta fase, se dará paso al reencuentro y a la evocación de los mejores recuerdos. “Como adultos trabajamos en la preservación de estos valores tradicionales y en conservar la magia para nuestros hijos que a su vez lo harán con los suyos. Al revisar el pasado llegan a nuestra mente todo tipo de recuerdos, entre los que se deben priorizar los que permiten sentir de nuevo la alegría”, nos compartió el médico psiquiatra, Carlos Alberto Otero Orjuela.

Así mismo manifestó que es “un tiempo adecuado para sanar las heridas y para perdonar; lo que permitirá vivir más abiertamente y en forma auténtica”.

A este respecto, la doctora Zulma Castañeda manifestó “que es un tiempo favorable para restablecer y renovar los vínculos entre todos los integrantes de la familia”.

¿Evitar los reencuentros?

Pareciera mentira, pero así como la gran mayoría propende para que se den los encuentros, existen otros que en lo posible son apáticos y evitan esta clase de cercanías.

La apatía y la evitación son síntomas de actividades inconclusas, es decir como manifiesta el psicólogo Mauricio Soler: “Dolores no sanados, odios no perdonados y enojos no elaborados”.

Es no permitir que estos ambientes continúen y aprovechar el espacio de la época decembrina para sanar, perdonar y elaborar.

“Es posible que antes de poder sanar, perdonar y elaborar debamos hacer un acto de introspeccion  y por qué no, aprender a perdonarnos y sanarnos de todo dolor y rencor que tengamos nosotros hacia nosotros mismos”, puntualizó el profesional Soler Leal.

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