Amenaza de fraude electoral: entre la negligencia y el dolo | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-12-27 05:00:00

Amenaza de fraude electoral: entre la negligencia y el dolo

En medio de las festividades navide√Īas ha sido llamativo encontrar las declaraciones del Registrador Nacional del Estado Civil solicitando al Ministerio de Hacienda y Cr√©dito P√ļblico, como si fuera al Ni√Īo Dios, el giro de 30.000 millones de pesos adicionales para mitigar el riesgo de fraude electoral.
Amenaza de fraude electoral: entre la negligencia y el dolo

Hasta el momento el Gobierno Nacional no se ha pronunciado de fondo frente al tema, como si la Registradur√≠a fuera un ni√Īo que se ha portado mal durante el a√Īo, dejando la sensaci√≥n de negligencia grave o descuido deliberado ante un tema tan delicado.

La Organización Electoral en un hecho sin precedentes analizó los casos puestos en conocimiento del Consejo de Estado sobre fraude electoral en las elecciones de 2002 y 2006. El análisis implicó el estudio de 53.280 cargos, sobre 21.167 mesas de votación de las elecciones de 2002 y 33.092 casos sobre 1.569 mesas de las elecciones de 2006. El resultado: un mapa de riesgo electoral que permite la toma de decisiones estratégicas para mitigar la amenaza del fraude.

El fraude, afirma el Registrador Nacional, ¬ďes una cadena que comienza con la inscripci√≥n de c√©dulas, sigue con el nombramiento o la suplantaci√≥n de jurados y contin√ļa hasta el d√≠a de las elecciones¬Ē.

Al respecto, creo que el fraude comienza mucho antes cuando algunos can-didatos, partidos o movimientos pol√≠ticos, grupos de inter√©s o grupos al margen de la ley comienzan a planear c√≥mo aprovecharse de las debilidades del sistema electoral para afectar los resultados. Y el fraude sigue despu√©s del d√≠a de las elecciones: al d√≠a siguiente de las elecciones parlamentarias comienza el escrutinio de los votos, actividad que puede durar varios d√≠as y en la que aparecen y desaparecen votos a lo largo y ancho del pa√≠s; la lentitud de la justicia en fallar los casos electorales mantiene el fraude por varios a√Īos hasta que se ordena la recomposici√≥n de curules etc.

El país enfrentándose a los intereses mezquinos de algunos candidatos, partidos, grupos de interés o al margen de la ley, invirtió grandes recursos en cambiar las cédulas de los colombianos para permitir el reconocimiento biométrico y evitar la mayor causa de fraude: la suplantación de votantes. Hoy se requiere una inversión de al menos 30.000 millones de pesos para que sea operativa en los lugares de mayor riesgo.

Sin embargo, con estos recursos s√≥lo se est√° administrando en parte el riesgo inherente a las actividades de competencia de la Registradur√≠a. Nos hace falta conocer el mapa de riesgos de delitos contra el sufragio y los resultados de la justicia penal en la materia. No se puede seguir tolerando fen√≥menos como el constre√Īimiento al elector, la corrupci√≥n del elector o la alteraci√≥n de resultados electorales.

De igual forma es indispensable pensar en soluciones de largo plazo que minimicen el fraude y que le den a la Organización Electoral la independencia suficiente frente al Gobierno Nacional para evitar que use el presupuesto como herramienta para afectar el desarrollo de las elecciones.

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