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Rafael Caldera | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-12-28 05:00:00

Rafael Caldera

Rafael Caldera

La obra de Caldera y de un puñado de dirigentes copeyanos y de Adeco en la Venezuela que se edificó política y económicamente a partir de la caída de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez y hasta el final del siglo XX, son fundamentales para entender lo que ha pasado allí en el siglo XXI.

Los aciertos y desaciertos, las luces y sombras que dejó como legado esa generación de políticos explica las causas que posibilitaron lo que hoy vive Venezuela. Y se abren las puertas para  comenzar a hacer la reflexión histórica, política y económica de su concepción y diseño de la estructura de la sociedad venezolana, esa que lleva 10 años el proyecto Chávez Frías  destruyendo con el argumento de construir otra versión de la sociedad.

Una premisa debe sentarse en torno a la obra de Rafael Caldera, Rómulo Betancourt, Carlos Andrés Pérez, Arturo Uslar Pietri, Raúl Leoni  y demás políticos de esa etapa de la vida de Venezuela: su concepción de la política no fue hegemónica, ni plutocrática, sino democrática y participativa. Creyeron que en Iberoamérica era necesaria la convivencia, la tolerancia, el no eternizarse en el poder, el aceptar que los opuestos pueden llegar a suceder a quien detenta el mando y los valores demoliberales que hoy están en crisis en América Latina por proyectos políticos caudillistas y cesaristas y que están lanzando por un precipicio la posibilidad de que nuestro subcontinente pueda aprovechar en debida forma el siglo XXI para resolver los problemas fundamentales de nuestras sociedades y las inequidades y hondas brechas sociales.

Caldera perteneció a una generación de dirigentes latinoamericanos  que lucharon por el desarrollo de la democracia y las instituciones, entre los que sobresalen Alberto Lleras Camargo, Carlos Lleras Restrepo, Misael Pastrana y Alfonso López Michelsen en Colombia, Eduardo Frei Montalva y Salvador Allende en Chile, Janio Quadros y Juselino Kubitschek en Brasil, Arturo Frondizi y Raúl Alfonsín en Argentina.

La obra de ellos tuvo un norte: luchar por la supremacía de las instituciones, la alternación democrática en el poder, la convivencia política y la tolerancia.

Caldera muere en medio del cuestionamiento de buena parte de la opinión venezolana que considera que en su segundo gobierno abrió las puertas para que Hugo Rafael Chávez llegara al poder con su proyecto caudillista. Entra a la historia este líder político y en adelante serán los científicos sociales los que harán el diagnóstico de su obra.

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