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Soy lo que quiero ser | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-12-30 05:00:00

Soy lo que quiero ser

“Los años no llegan solos”, reza el adagio popular. Aunque este dicho sea utilizado por los padres cuando rememoran sus años ‘mozos’, es perfectamente aplicable a los jóvenes cuando inician su época dorada: la adolescencia.
Soy lo que quiero ser

Con el paso de los años se redefinen los gustos. Si antes las caricaturas, los juguetes y los cuentos de hadas eran su fuente de diversión, en esa nueva etapa lo serán la moda, la música, la tecnología y las nuevas tendencias culturales, aspectos que moldearán su personalidad y estilo.

Ese punto de cambio marca la abrupta ruptura que generalmente enmarca el distanciamiento entre padres y adolescentes, quienes se enfrentan mutuamente por no encontrar aspectos en común ante los pasatiempos de sus hijos, por ejemplo, querer ser parte de una banda de rock o convertirse en miembro activo de una barra brava de fútbol.

Andrés Castro es un joven 17 años, nacido en Piedecuesta, criado por sus dos padres en  un barrio de clase media, graduado de un colegio público de ese municipio, y quien hace cuatro años es miembro de las barras bravas del Atlético Nacional.

“Al principio entré por hacer más amigos, era algo diferente y me gustaba el fútbol, cuando mis padres se enteraron no les gustó para nada, me dijeron que me saliera, que eso no me iba a contribuir en nada”.

Sin embargo, Andrés decidió vivir lo que quería, así que por su cuenta y a escondidas de su familia empezó a asistir a las reuniones de los hinchas, quienes rápidamente lo acogieron y lo hicieron partícipe de sus actividades.

“Normalmente nos reunimos para ver los partidos y hablar de los viajes para acompañar al equipo en diferentes ciudades”, agrega.

El primer viaje que Andrés realizó como ‘barrista’ fue a los 13 años y tuvo como destino Cúcuta. “No tenía nada de plata, al principio iba con seis amigos pero nos fuimos separando en el camino porque si éramos muchos los ‘muleros’ no nos llevaban”.

En total fueron 10 horas de camino, en las cuales abordaron dos tractocamiones e hicieron de ‘tripas corazón’ para que el hambre no los dejara decaer.

En ese primer viaje también aprendió a ‘retacar’ (pedir plata a los transeúntes), oficio en el que le fue muy bien para ser novato, ya que en tan sólo una hora recogió $30.000, que le sirvieron para comer, comprar la boleta del partido y pagar el viaje de regreso a casa.

Aunque Andrés reconoce que siendo parte de este grupo se ha enfrentado a muchos peligros, no se arrepiente de lo vivido, porque sabe son experiencias que sólo tiene la oportunidad de asumir a esa edad. Cabe advertir que aún no hay un punto de acuerdo con sus padres por su afición, admite que le gustaría hacerlo, porque “sería mucho más fácil confiar en ellos”.

Cuestión de identidad

La adolescencia, vista como una etapa en la que se construye la personalidad del futuro adulto, hace que las vivencias que se den a lo largo de ella sean fundamentales dentro del arduo proceso de aprendizaje que se vive en esa etapa.

Por lo tanto, la necesidad innata al hombre de pertenecer a un grupo que lo sitúe dentro de un orden social, le otorgue status y lo más importante le permita sentirse parte de algo y a partir de ahí crear un sentido de pertenencia por algo ajeno a lo que sabe que es parte de él (la familia), se acrecienta en la etapa de la adolescencia, por ser esa la designada al autodescubrimiento personal.

El caso de Andrés, es el mismo al que millones de jóvenes se enfrentan en la etapa de la adolescencia, la necesidad de vivir algo diferente a lo que ya conocen, enfrentarse a nuevas experiencias y por supuesto el sentirse parte de una agrupación de personas de su misma edad y con las mismas preferencias, hacen que se embarque en la búsqueda de su propio yo, sin importarle qué  dirán sus padres.

Aunque el que Andrés se aventure a buscarse a sí mismo sin la dirección adecuada no es lo más recomendable, según Diego Pedraza, trabajador social, “ese caso complicado, porque los padres siempre tienden a prohibirle a un joven las cosas con las que no están de acuerdo, lo que un padre o madre debe hacer antes  de precipitadamente a lanzar juicios es conversar con su hijo o hija, conocer los porqués de sus decisiones, conciliar y llegar a soluciones bipartitas”.

Sin embargo, este rol se debe asumir con mucha precaución ya que los jóvenes pueden asumir esa comprensión como una actitud descuidadamente permisiva por los padres, lo que en últimas representaría una situación muy perjudicial para las relaciones que lleven.

LA VOZ DEL EXPERTO

Diego Pedraza

Trabajador social

¿Cómo un padre debe lidiar con los gustos de sus hijos?

La reacción que debe tener ante cualquier gusto que manifiesten tener sus hijos deber ser cuidadosa, es decir, sean cuales sean los gustos del o la adolescente el padre debe procurar una actitud receptiva.

Muchas veces las acciones adolescentes son para llamar la atención de los padres y madres, y ellos les responden de manera errada.

Por eso lo mejor que pueden hacer es a partir de ese gusto o costumbre nueva, acercarse a su hijo o hija y si no están de acuerdo con él o ella hacérselo saber.

Pero lo fundamental es que se tomen el trabajo de indagar primero antes de decidir cualquier cosa, siempre ayuda a los padres y madres de familia que se preocupen por lo que a sus hijos les gusta.

¿La educación que los padres les dan a sus hijos, se evidenciará cuando hagan parte de nuevos círculos sociales?

Claro, mi hijo o hija puede estar en el ambiente que sea si estoy seguro de que la educación que le di fue la adecuada.

Lo que pasa realmente con los padres, es que normalmente no están seguros de esa educación, lo que los lleva a que una manera de subsanar esa inseguridad sea prohibiéndoles vivir situaciones en las que teme van a estar expuestos.

Por eso la crianza que se les debe dar  debe ser una que más que autoritaria inculque disciplina, para que en esa medida no se cohíba al niño o niña, y así cuando lleguen a la etapa de la adolescencia no se presenten ataques de rebeldía.

Damary Martínez

Couching personal

¿Por qué  las diferencias entre los gustos de los padres y los hijos se pronuncian en la etapa de la adolescencia?

Todo nace de la diferencia generacional que existe entre unos y otros, es decir, los padres en su juventud se enfrentaron a situaciones muy diferentes que las de sus hijos, por eso es importante que se busque un punto de encuentro para que la convivencia se pacífica y se aprenda a coexistir con las diferencias que se presenten a lo largo del camino que recorran.

¿Cómo establecer un punto de encuentro entre los puntos de vista de los padres y los hijos?

La tolerancia es un punto vital, los padres deben entender que  ellos fueron los diferentes en su familia, y que lo que hace su hijo debe ser respetado, el punto de encuentro entre los puntos de vista tanto de los padres como de los adolescentes está en la tolerancia, el respeto y la aceptación.


opine

¿Cuál ha sido el gusto

que le causó disgustos con sus padres?

Paola Alvarado

16 años. “Mi forma de vestir. Me gustan las camisas pegadas al cuerpo y cortas y a mis papás no, pero aunque siempre regañan por eso yo me sigo vistiendo igual”.

Cristian Rojas

16 años. “Por la música, siempre me regaña por el volumen”.

Lucía Ballesteros

15 años. “Mi pearcing en la lengua, ellos no saben que yo lo tengo, porque cuando les pedí que dejaran hacérmelo me dijeron que no, entonces me lo hice a escondidas”.

Nelson Molina

14 años. “Siempre he querido ser parte de una banda de rock pero ellos no me dejan. De todas formas yo me reúno con mis amigos para ensayar”.

 

LISTA

Padres tengan en cuenta

1 Más allá de los tabú

Por poco convencionales o irreverentes que sean las actividades, grupos o gustos que desarrollen los jóvenes en la adolescencia, los padres deberán ir más allá de los tabú que existen en cada uno de ellos, indagarlos y conocerlos, hará que sea más fácil asumir una posición y encontrar un punto en común para iniciar un diálogo.

2 Grupos de amigos

Los grupos de amigos que se reúnen ya sea para pasar el tiempo, escuchar música, compartir largas charlas, hacer deporte,  planear salidas, etc. representan espacios de autonomía en los que los adolescentes experimentan las primeras búsquedas de independencia.

3 Atravesar nuevas

experiencias

La adolescencia implica atravesar una crisis personal en la que a partir de las experiencias se elaboran las identificaciones propias de la sociedad, lo que en un futuro se evidenciarán en la personalidad  del adulto.

 

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