Y el ‘Año Viejo’ no se ha extinguido del todo | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-12-31 05:00:00

Y el ‘Año Viejo’ no se ha extinguido del todo

Pese a que la prohibición del uso y venta de la pólvora de alguna manera conminó al cadalso a la tradición del famoso ‘Año Viejo’, más de un vecindario se las ha ingeniado para elaborar estos muñecos y conmemorar la partida de los malos momentos de este 2009.
Y el ‘Año Viejo’ no se ha extinguido del todo

En las aceras de muchas vías, pequeños y grandes construyeron sus matachos. Y aunque a decir verdad no hay tantos como en otras épocas, sí se han visto  monigotes que  representan algún acontecimiento político, deportivo, farandulero o de la misma cotidianidad de los bumangueses.

Fueron elaborados con tintes de humor y hasta con un buen grado de ‘cinismo’, como los carrancios que retratan a la senadora Piedad Córdoba y al presidente venezolano, Hugo Chávez.

Y aunque los matachos aún hacen parte de la jocosa creatividad de nuestras comunidades, hay que decir que la tradicional quema de carrancios este año queda claro que la costumbre de quemarlos, de manera literal, “pasa a mejor vida”.

Es decir, muchos de estos muñecos, hechos de cartón, papel y seda, no morirán en la hoguera y, por supuesto, tienen este 31 de diciembre sus minutos contados.

Es más, a muchos de ellos les anticipan la condena pues la Policía sentenció que en la mañana de hoy hace una batida para eliminarlos y, según informan, cualquier año viejo que se topen los agentes terminará arrumado en los patios de la Policía o, en el mejor de los casos, en la cesta de la basura.

La inusual advertencia oficial hace parte de la campaña que adelantan las autoridades locales para desterrar la costumbre de incinerar estos muñecos durante la partida del fin de año y evitar, de paso, el ilegal uso de la pólvora en los barrios.

Sin embargo, se cree que hoy, al filode la medianoche, los que no hayan caído presos de las autoridades de todas formas intentarán prender fuego, más allá de la advertencia oficial.

Lo que sí será claro es que al entrar 2009 todo será

ceniza. La temprana caída de los carrancios, antes de

las doce campanadas del 31, confirmará una vez más que la historia del ‘Año Viejo’ será asunto del pasado.

ALGO DE HISTORIA

La idea de quemar los ‘Años Viejos’ es muy antigua. Llegó al continente suramericano desde Europa, junto con los conquistadores y empezó a adaptarse en algunos países latinos.

Según las fuentes antropológicas, esta tradición ha sido desarrollada por los católicos españoles, quienes entre los años 700 y 1400, durante la colonización de la Península Ibérica por los árabes, elaboraban monigotes para festejar el día de San José, el 19 de marzo, en Valencia.

En Colombia, las familias confeccionan los carrancios unos días después de Navidad. Los visten en ropa vieja, mientras que los niños recogen el dinero para poder comprar la pólvora y llenarles la barriga.

Luego, los ponen fuera de las casas, sentados en una silla, junto con una botella de licor, para que allí esperen su última hora: las 12 de la noche del 31 de diciembre.

Los materiales explosivos le daban un toque especial al ritual, pero también era peligroso.

El muñeco se quemaba en la calle, mostrando sus tripas de trapo, sesos de periódico y la sonrisa de la esponja, ante la vista de todo el vecindario.

 

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