Emergencia en salud: deficiencias estructurales | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-12-31 05:00:00

Emergencia en salud: deficiencias estructurales

No sabemos qu√© diga finalmente la Corte Constitucional cuando, en desarrollo del control judicial autom√°tico, estudie el Decreto 4975 del 23 de diciembre, mediante el cual el Presidente de la Rep√ļblica declar√≥ el Estado de emergencia social en materia de salud, y, si se tiene en cuenta el antecedente de la utilizaci√≥n de la misma figura para sortear la crisis provocada por la ca√≠da de las ¬ďpir√°mides¬Ē, es probable que lo encuentre exequible.
Emergencia en salud: deficiencias estructurales

Pero, con todo respeto, nos parece que la instituci√≥n excepcional en referencia no se concibi√≥ en 1968 ¬Ėcuando por primera vez fue consagrada, sobre la base de distinguir orden p√ļblico pol√≠tico de orden p√ļblico econ√≥mico y social-, y menos en 1991 -cuando se quiso evitar que el Gobierno desplazara al Congreso en el ejercicio de la funci√≥n legislativa con cualquier pretexto-, para resolver problemas estructurales de la econom√≠a, ni para sofocar fen√≥menos ocasionados por pr√°cticas inveteradas que en su momento fueron susceptibles del control a cargo del Gobierno y la administraci√≥n mediante el uso de sus atribuciones ordinarias.

En otros t√©rminos, no es constitucionalmente correcto que el Gobierno quiera solucionar con medidas extraordinarias lo que habr√≠a podido arreglar de tiempo atr√°s por la v√≠a de su funci√≥n permanente de control, o usando su iniciativa legislativa para promover normas que, suficientemente debatidas y expedidas por el Congreso, hubieran podido corregir errores de dise√Īo del sistema o falencias en la organizaci√≥n u operaci√≥n del mismo.

Por ello, a nuestro juicio, la emergencia del a√Īo pasado no se ajustaba a las exigencias del art√≠culo 215 de la Constituci√≥n, ya que la captaci√≥n masiva y habitual de los recursos del p√ļblico por parte de entidades y personas sin la debida autorizaci√≥n estatal ¬Ėexigida expresamente por el art√≠culo 335 de la Constituci√≥n- fue algo que se desenvolvi√≥ a lo largo de varios a√Īos, a ciencia y paciencia del Ejecutivo, sin que hubieran actuado ¬Ėcomo ten√≠an que hacerlo- las superintendencias de Sociedades y Financiera, y sin que la Fiscal√≠a hubiera iniciado las investigaciones penales que con premura y bajo presi√≥n comenz√≥ s√≥lo despu√©s de la cat√°strofe. El propio Presidente de la Rep√ļblica reconoci√≥ p√ļblicamente la negligencia oficial al respecto, pero despu√©s, para afrontar la debacle, acudi√≥ al instrumento excepcional, no previsto con la finalidad de enderezar lo que se torci√≥ por la incuria de las autoridades.

La emergencia debe corresponder a un medio extraordinario, ante crisis sobrevinientes, que irrumpen y amenazan gravemente el orden económico o la estabilidad social y que escapan al control y al manejo normal de las situaciones por el Ejecutivo. Por eso no estamos de acuerdo con la emergencia social en salud. Con ella se quiere, tardíamente, solucionar una coyuntura financiera que ha podido ser prevenida mediante disposiciones legales que corrigieran la Ley 100 de 1993, en cuya virtud, la salud se convirtió en negocio.

 

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