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Las contralorías municipales y departamentales | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-01-03 05:00:00

Las contralorías municipales y departamentales

Las contralorías municipales y departamentales

Un comentario que cualquier colombiano haría, dicho en forma rauda, señalaría que las contralorías municipales y departamentales sólo son nidos de burocracia y de alcahuetería de corrupción, enfermedad letal que ha invadido todos los escenarios nacionales y que impide que Colombia pueda caminar por caminos de progreso y desarrollo.

Mirado el asunto en forma menos emocional y más analítica se puede expresar que esos entes no cumplen con la labor que les señala la Constitución y la ley y que como consecuencia de muchas razones hoy sólo sirven para cubrir con un capuchón carnavalesco la corrupción que corroe a los entes territoriales.

En las contralorías municipales y departamentales las cosas marchan mal desde el origen mismo de sus funcionarios y cabezas administrativas. Los hechos han puesto en evidencia que el proceso de selección de aquellos que deben cumplir la función de fiscalizar a las administraciones en el ámbito municipal y departamental está viciado y corroído por la corrupción e inoperancia administrativa pues su origen es de orden politiquero y por ende, desde su elección está amarrados por quienes detentan el poder local  y departamental, con todo lo que ello significa.

En las contralorías departamentales y municipales el método y procedimiento para adelantar investigaciones de orden fiscal deja mucho que desear. Sus investigaciones no tienen el necesario rigor probatorio. Sus decisiones son en la mayoría de los casos un mascarón de proa pues tales dependencias forman parte de la telaraña politiquera que hay en el país y no tienen independencia en la toma de decisiones para señalar a los políticos locales y regionales que incurren en casos de corrupción o de abusos en la contratación. Por eso los expedientes que adelantan tienen como fin real el esconder los “pecados” en que incurren los poderosos que guían sus pasos. Es decir, muchos contralores municipales y departamentales más que controlar alcahuetean la corrupción.

En las contralorías departamentales y municipales abunda otro terrible esperpento que ha tomado gran fuerza en todos los estadios de la estructura administrativa del Estado: el camuflar a través de contratos de prestación de servicios nóminas paralelas, monstruo que ha tomado gran fuerza, al que el país no le ha puesto atención y va a causar grandes daños.

Los contralores municipales y departamentales no son independientes, ni críticos de la administración que vigilan y fiscalizan y así, mutaron en ser el vehículo más apto para absolver de “pecados” a quienes detentan el poder local y regional.

En consecuencia, el país debe implementar una forma de controlar fiscalmente a los gobiernos municipales y regionales distinto al actual, más eficaz.

Las contralorías municipales y departamentales
Un informe de la Auditoría General de la Nación sobre las contralorías municipales y regionales, puso nuevamente a la orden del día una pregunta que hace décadas ronda la mente de los analistas y expertos en administración estatal: ¿Sirven realmente estos órganos de control fiscal en el ámbito municipal y regional o son otra vena rota del universo estatal?
Un comentario que cualquier colombiano haría, dicho en forma rauda, señalaría que las contralorías municipales y departamentales sólo son nidos de burocracia y de alcahuetería de corrupción, enfermedad letal que ha invadido todos los escenarios nacionales y que impide que Colombia pueda caminar por caminos de progreso y desarrollo.
Mirado el asunto en forma menos emocional y más analítica se puede expresar que esos entes no cumplen con la labor que les señala la Constitución y la ley y que como consecuencia de muchas razones hoy sólo sirven para cubrir con un capuchón carnavalesco la corrupción que corroe a los entes territoriales.
En las contralorías municipales y departamentales las cosas marchan mal desde el origen mismo de sus funcionarios y cabezas administrativas. Los hechos han puesto en evidencia que el proceso de selección de aquellos que deben cumplir la función de fiscalizar a las administraciones en el ámbito municipal y departamental está viciado y corroído por la corrupción e inoperancia administrativa pues su origen es de orden politiquero y por ende, desde su elección está amarrados por quienes detentan el poder local  y departamental, con todo lo que ello significa.
En las contralorías departamentales y municipales el método y procedimiento para adelantar investigaciones de orden fiscal deja mucho que desear. Sus investigaciones no tienen el necesario rigor probatorio. Sus decisiones son en la mayoría de los casos un mascarón de proa pues tales dependencias forman parte de la telaraña politiquera que hay en el país y no tienen independencia en la toma de decisiones para señalar a los políticos locales y regionales que incurren en casos de corrupción o de abusos en la contratación. Por eso los expedientes que adelantan tienen como fin real el esconder los “pecados” en que incurren los poderosos que guían sus pasos. Es decir, muchos contralores municipales y departamentales más que controlar alcahuetean la corrupción.
En las contralorías departamentales y municipales abunda otro terrible esperpento que ha tomado gran fuerza en todos los estadios de la estructura administrativa del Estado: el camuflar a través de contratos de prestación de servicios nóminas paralelas, monstruo que ha tomado gran fuerza, al que el país no le ha puesto atención y va a causar grandes daños.
Los contralores municipales y departamentales no son independientes, ni críticos de la administración que vigilan y fiscalizan y así, mutaron en ser el vehículo más apto para absolver de “pecados” a quienes detentan el poder local y regional.
En consecuencia, el país debe implementar una forma de controlar fiscalmente a los gobiernos municipales y regionales distinto al actual, más eficaz.

“A los tibios los vomitaré”
Sergio Rangel Consuegra               
Apocalíptica sentencia del evangelio. Que me corrija alguien si contra los pesimistas existe otra parecida. Creo que no. Faltó en el evangelio una descalificación  contra aquellos que se oponen al desarrollo, a las cosas soñadas por el hombre de acción. Son los que jamás han emprendido algo significativo y están pendientes del fracaso. Palidecen de envidia ante los éxitos. Traigo a cuento, a aquellos que juegan con los dados de la catástrofe y la baraja del infortunio, simplemente porque no soportan el éxito de un bumangués, querían que el gerente del Metrolínea fuese de otro mundo. Francisco Rueda hizo del Metrolínea una realidad. Tuve la oportunidad de subirme al  Metrolínea, que cubría el primer  día una ruta de ensayo. Un sistema para 600 mil personas de a pie, no para los privilegiados  del transporte individual, que  son los que generan  la polución y los trancones. Ese día, se nos obsequiaron sombrillas de color verde y blanco para protegernos del sol y escampar de la lluvia de discursos. No alumbró demasiado y las palabras fueron cortas y sustanciosas.  A los mamertos de la ciudad lo único que se les ocurrió, afortunadamente, fue armar a unos desocupados con sombrías pancartas de color negro. Gritaban  las consignas de siempre. “No al Metrolínea”. “Masacre laboral”. “Fuera Yanquis”. Alborotaron un rato. Retozos de la democracia. El Alcalde mandó darles unos vikingos para la sed y se callaron. Allí me encontré con Raúl Pacheco, y  ya en el bus, pensé que éramos los estudiantes de antes que viajábamos hacia el Externado, colgados de los pasamanos en  bus Trolley, eléctricos, suaves como viajar en alfombra mágica, los buses del Metrolínea me parecieron un poco duros. Nos quedó tiempo y espacio para hablar de literatura y de lo inútil de la misión de columnistas de opinión. Vi a importantes dirigentes del transporte sin los cuales el proyecto habría caído de bruces. Melvin Salamanca, cuántas veces le llegó a la oficina un chofer iracundo armado de una ballesta y lo desarmó de un grito, o de alguna razón de peso. Alfonso Pinto Afanador, audaz, conciliador y prudente, taca a varias bandas. Hernán Gómez Sajonero, osado, pescador de Coroncoros en Wilches, de la navegación fluvial va hoy en una ruta segura que es Cotaxi. Mi viejo amigo Aníbal Navas, soñó en un tiempo con una empresa de aviones.  Otros que se  me escapan entre la nube de lagartos y reporteros. Creí ver a  Daniel Santos el “Jefe”, el inquieto anacobero, era Neira, cabellera y mostacho blancos,  dirigente ya retirado, cantante invitado una vez de la Billos Caracas Boys. Si cantara en el Metrolínea  sería un antídoto contra la desesperanza y el tedio. Comienzo y  pedagogía. Recordemos que  7 mil personas mueren  prematuramente por la contaminación del tráfico. Que el  ruido ensordecedor  nos estresa, disminuirán  los accidentes, y que más de 600 buses viejos saldrán de las rutas trayendo un poco de sosiego. ¿Trancones? Deje su carro en casa, camine un poco, pida ciclo vías, mírese la barriga que tiene. Dejemos de criticar y ayudemos a educar.    

Mezcle agua y aceite…
Víctor Diusabá Rojas
Dos científicos  acaban de hacer el milagro: juntaron agua y aceite. Los autores, investigadores de la Universidad de  Oklahoma, se han alargado en todo tipo de explicaciones de cómo lo hicieron y para qué va servir no sólo la mezcla sino el procedimiento, que podría ser aplicado a otras sustancias no compatibles.
Pero todo lo que dicen ellos en la revista Science es tan técnico y especializado que sólo vale apuntar que gracias a esta conquista científica “se eliminarán muchos pasos en el proceso de mejoramiento de combustibles”,  asunto nada despreciable en medio de la actual crisis energética.
En lo que corresponde al ejercicio periodístico, lo que hallaron los profesores nos hace mucho daño.  Señores, sépanlo, acaba de morir uno de los lugares comunes más comunes: “Son como agua y aceite”.  Así que a partir de hoy, ya no podremos decir, por ejemplo, que Noemí Sanín y Andrés Felipe Arias son como agua y aceite.  Aunque, por el contrario dirán otros, estaba advertido que eran eso: agua y aceite, de los mismos que usan en los laboratorios de  Oklahoma.
El caso es que el refranero acuñado durante siglos comienza a tambalear y a caer, igual, por efectos del avance de la ciencia o porque todo cambia. Ayer no más alguien dijo que entre bomberos no se pisan la manguera, lo que, evidentemente también dejó de ser cierto hace mucho tiempo. Hay miles de ejemplos en el poder (¿qué tal  las relaciones internas en el Polo?), pero sólo péguele una miradita a su entorno profesional. Quizás se le confirmen algunos temores. Y si no es así, felicidades, vive usted en el Paraíso.
¿Y, qué tal aquello de que “más sabe el diablo por viejo que por diablo”? Qué va, los diablos vienen ahora en pañales y con maestría en Harvard. Un muchachito, o un par de muchachitos, de jeans y camiseta hoy saben tanto de negocios multimillonarios que ponen en entredicho la verdadera capacidad de los Santodomingos, Sarmientos y Ardilas para levantar emporios. Bueno, aclarando para beneficio de los últimos que hay unas diferencias enormes de forma y de fondo que ya ustedes conocen.
Otra que, como no diría Horacio Serpa, tampoco me suena ya es que “en país de ciegos, el tuerto es rey”, del que cada vez se echa menos mano, será porque otro refrán lo sacó del mercado: “para lo que hay que ver con un ojo basta”. Y ya ni siquiera eso, basta con el olor de ciertas adjudicaciones anticipadas en el amplio espectro electromagnético para llegar a la conclusión de que sólo se necesita del olor, o del hedor. No sería raro: si ya mezclaron agua y aceite, todo tipo de cosas pueden pasar. Incluso, las mejores. Y eso les quería decir: ¡Feliz y próspero año!

2009-2010
Hernando Gómez Buendía
Para vender periódicos,  los periodistas dicen que cada día pasan cosas nuevas, pero aquí en realidad no pasa nada nuevo. Mejor dicho: seguimos en la historia de un Presidente, un Estado y un país dedicados a acabar con los bandidos de las Farc, y de aquí se desprenden prácticamente todas las “noticias” que traen los periódicos es decir, para el año que acaba de pasar:
(1) Las atrocidades e infamias de las Farc- como el atroz asesinado del gobernador del Caquetá.
(2) Los golpes del Ejército a las Farc  (como la captura de “Patamala” y otros muchos bandidos).
(3) La pela por indultar a los bandidos que estén contra las Farc y que es la causa de los choques entre el Presidente y la Corte Suprema de Justicia (incluida la no elección del Fiscal), de la pantomima que el Gobierno llama “Ley de Justicia y Paz”, o de la reforma de la “silla vacía” que al final de mil vueltas dejó todas las sillas como estaban.
(4) La tensión en aumento con Venezuela porque Chávez es cómplice de las Farc según Uribe – y Uribe es cómplice de los “paras” que atentan contra Chávez según Chávez.
(5) La reducción de toda la política exterior a lograr el apoyo militar de Estados Unidos, a cambio de servirles como punta de lanza en la región, incluyendo el acuerdo de las bases.
(6) La recuperación económica del campo o por mejor decir, la apuesta radical por un modelo de desarrollo primario, a base de agro-exportaciones, latifundio y petro-minería con inversión extranjera.
(7) Y por supuesto el referendo para volver a elegir al Presidente que les plantó a las Farc y es el único capaz de  derrotarlas, para lo cual necesita  concentrar todo el poder y por lo cual se le perdona lo del Ingreso Seguro y los negocios de Tomás y Jerónimo.
Fuera de esa historia gruesa y única, nuestras  “noticias” son tan marginales como el hipopótamo que mataron, el concierto de Juanes o la reina de belleza con tutela.     
Colombia es entonces el intento de acabar con los bandidos de las Farc, y este proyecto explica todo lo que pasa. Con la ayuda, esta vez, de dos cosas novedosas que por supuesto no vinieron de Colombia: la elección de Obama y la crisis económica mundial.
- Obama es lo contrario de Bush en casi todo salvo en lo esencial: la guerra contra las drogas sigue, y esta “guerra” es a su vez la historia detrás de las historias y de todas las noticias que ocurren en Colombia.
Y en esas mismas cosas se nos irá el 2010: (1) La economía no va repuntar porque no se hizo ni se propone nada serio para salir del agujero; (2) El referendo todavía está en el limbo y el Presidente sigue en su “encrucijada”; (3) Chávez está cada vez más cerca de las Farc y Colombia más cerca de los gringos; y (4) Las Farc volvieron a ser una guerrilla – como en los 80`s- y los narco- paras siguen instalados.
Un año con cuatro historias inconclusas – el referendo, la reactivación, la pelea con Venezuela y la derrota militar de las Farc- y con inercias sin embargo tan fuertes, que hicieron que el año nuevo naciera como año viejo.

Santander impulsa su desarrollo
Hugo serrano Gómez*
Recibo el año nuevo con renovado optimismo, la esperanza en la recuperación económica y social de Colombia, y la fe en que 2010, será el comienzo de la redención política que colocará al país a las puertas de una nueva era de desarrollo, paz, estabilidad y seguridad.
Hay razones para este marcado optimismo, especialmente en cuanto hace  a mi amado departamento de Santander, que nuevamente ha retomado la senda del progreso, pese a las dificultades que aún subsisten en el comercio exterior, y muy especialmente por las deterioradas relaciones con Venezuela.
No obstante los conflictos en el orden interno y externo, este año se muestra favorable para continuar el crecimiento industrial, comercial y turístico, todo lo cual nos permitió el año pasado ser el departamento con menor desempleo en el país y quizás el que muestra una mayor confianza para la inversión  nacional e internacional.
Los santandereanos debemos reconocer el esfuerzo del Gobernador Serpa en esta empresa de recuperar al departamento, mediante un programa de desarrollo que  le ha permitido pagar las deudas, mejorar la calidad de la educación, elevar la eficiencia fiscal y controlar los gastos para devolverlo a la primera categoría.
Y como él, muchos alcaldes, que se convirtieron en verdaderos gerentes, a quienes les brindé mi apoyo incondicional mientras estuve en el Directorio Liberal de Santander y que hoy son el motor del desarrollo regional.
Santander se perfila como un departamento moderno, y muchas de las obras actualmente en ejecución, nos permitirán mejorar la calidad de vida de nuestros coterráneos y mostrarnos ante el país como un pueblo vital y pujante, como siempre lo hemos sido.
Este año tendremos la doble calzada a Lebrija, el anillo vial por el Café Madrid, la carretera Cimitarra-Puerto Araújo, la vía a Tona y Zapatoca y la ampliación de la carretera Bucaramanga–Barrancabermeja.
Sin duda alguna la obra más importante la constituye la iniciación  en firme de los trabajos para la construcción de la Hidroeléctrica del Río Sogamoso, de la cual fuimos, con Gerardo Silva Valderrama y Eduardo Remolina, sus impulsadores, pues desde cuando comenzamos a hablar del proyecto en 1968, nos convertimos en sus líderes en todas las instancias. Como ponente de la Ley de Regalías, logré la asignación de $35 mil millones de pesos para los estudios de factibilidad, diseño y consecución de la licencia ambiental.
La hidroeléctrica del Río Sogamoso le abrirá posibilidades de empleo a más de 3.500 obreros, 350 técnicos y 140 profesionales y fortalecerá los programas de desarrollo turístico de la región.
Las festividades de Navidad y año nuevo, fueron una oportunidad para el regocijo familiar, pero también para la reflexión política, de la cual no puedo despojarme como ciudadano del común y mucho menos como congresista. No dudo que entre las cosas buenas que nos deparará el 2010, estará la derrota a la reelección y la recuperación del poder para el Partido Liberal.
¡Bienvenido sea el nuevo año!Las contralorías municipales y departamentales
Un informe de la Auditoría General de la Nación sobre las contralorías municipales y regionales, puso nuevamente a la orden del día una pregunta que hace décadas ronda la mente de los analistas y expertos en administración estatal: ¿Sirven realmente estos órganos de control fiscal en el ámbito municipal y regional o son otra vena rota del universo estatal?
Un comentario que cualquier colombiano haría, dicho en forma rauda, señalaría que las contralorías municipales y departamentales sólo son nidos de burocracia y de alcahuetería de corrupción, enfermedad letal que ha invadido todos los escenarios nacionales y que impide que Colombia pueda caminar por caminos de progreso y desarrollo.
Mirado el asunto en forma menos emocional y más analítica se puede expresar que esos entes no cumplen con la labor que les señala la Constitución y la ley y que como consecuencia de muchas razones hoy sólo sirven para cubrir con un capuchón carnavalesco la corrupción que corroe a los entes territoriales.
En las contralorías municipales y departamentales las cosas marchan mal desde el origen mismo de sus funcionarios y cabezas administrativas. Los hechos han puesto en evidencia que el proceso de selección de aquellos que deben cumplir la función de fiscalizar a las administraciones en el ámbito municipal y departamental está viciado y corroído por la corrupción e inoperancia administrativa pues su origen es de orden politiquero y por ende, desde su elección está amarrados por quienes detentan el poder local  y departamental, con todo lo que ello significa.
En las contralorías departamentales y municipales el método y procedimiento para adelantar investigaciones de orden fiscal deja mucho que desear. Sus investigaciones no tienen el necesario rigor probatorio. Sus decisiones son en la mayoría de los casos un mascarón de proa pues tales dependencias forman parte de la telaraña politiquera que hay en el país y no tienen independencia en la toma de decisiones para señalar a los políticos locales y regionales que incurren en casos de corrupción o de abusos en la contratación. Por eso los expedientes que adelantan tienen como fin real el esconder los “pecados” en que incurren los poderosos que guían sus pasos. Es decir, muchos contralores municipales y departamentales más que controlar alcahuetean la corrupción.
En las contralorías departamentales y municipales abunda otro terrible esperpento que ha tomado gran fuerza en todos los estadios de la estructura administrativa del Estado: el camuflar a través de contratos de prestación de servicios nóminas paralelas, monstruo que ha tomado gran fuerza, al que el país no le ha puesto atención y va a causar grandes daños.
Los contralores municipales y departamentales no son independientes, ni críticos de la administración que vigilan y fiscalizan y así, mutaron en ser el vehículo más apto para absolver de “pecados” a quienes detentan el poder local y regional.
En consecuencia, el país debe implementar una forma de controlar fiscalmente a los gobiernos municipales y regionales distinto al actual, más eficaz.

“A los tibios los vomitaré”
Sergio Rangel Consuegra               
Apocalíptica sentencia del evangelio. Que me corrija alguien si contra los pesimistas existe otra parecida. Creo que no. Faltó en el evangelio una descalificación  contra aquellos que se oponen al desarrollo, a las cosas soñadas por el hombre de acción. Son los que jamás han emprendido algo significativo y están pendientes del fracaso. Palidecen de envidia ante los éxitos. Traigo a cuento, a aquellos que juegan con los dados de la catástrofe y la baraja del infortunio, simplemente porque no soportan el éxito de un bumangués, querían que el gerente del Metrolínea fuese de otro mundo. Francisco Rueda hizo del Metrolínea una realidad. Tuve la oportunidad de subirme al  Metrolínea, que cubría el primer  día una ruta de ensayo. Un sistema para 600 mil personas de a pie, no para los privilegiados  del transporte individual, que  son los que generan  la polución y los trancones. Ese día, se nos obsequiaron sombrillas de color verde y blanco para protegernos del sol y escampar de la lluvia de discursos. No alumbró demasiado y las palabras fueron cortas y sustanciosas.  A los mamertos de la ciudad lo único que se les ocurrió, afortunadamente, fue armar a unos desocupados con sombrías pancartas de color negro. Gritaban  las consignas de siempre. “No al Metrolínea”. “Masacre laboral”. “Fuera Yanquis”. Alborotaron un rato. Retozos de la democracia. El Alcalde mandó darles unos vikingos para la sed y se callaron. Allí me encontré con Raúl Pacheco, y  ya en el bus, pensé que éramos los estudiantes de antes que viajábamos hacia el Externado, colgados de los pasamanos en  bus Trolley, eléctricos, suaves como viajar en alfombra mágica, los buses del Metrolínea me parecieron un poco duros. Nos quedó tiempo y espacio para hablar de literatura y de lo inútil de la misión de columnistas de opinión. Vi a importantes dirigentes del transporte sin los cuales el proyecto habría caído de bruces. Melvin Salamanca, cuántas veces le llegó a la oficina un chofer iracundo armado de una ballesta y lo desarmó de un grito, o de alguna razón de peso. Alfonso Pinto Afanador, audaz, conciliador y prudente, taca a varias bandas. Hernán Gómez Sajonero, osado, pescador de Coroncoros en Wilches, de la navegación fluvial va hoy en una ruta segura que es Cotaxi. Mi viejo amigo Aníbal Navas, soñó en un tiempo con una empresa de aviones.  Otros que se  me escapan entre la nube de lagartos y reporteros. Creí ver a  Daniel Santos el “Jefe”, el inquieto anacobero, era Neira, cabellera y mostacho blancos,  dirigente ya retirado, cantante invitado una vez de la Billos Caracas Boys. Si cantara en el Metrolínea  sería un antídoto contra la desesperanza y el tedio. Comienzo y  pedagogía. Recordemos que  7 mil personas mueren  prematuramente por la contaminación del tráfico. Que el  ruido ensordecedor  nos estresa, disminuirán  los accidentes, y que más de 600 buses viejos saldrán de las rutas trayendo un poco de sosiego. ¿Trancones? Deje su carro en casa, camine un poco, pida ciclo vías, mírese la barriga que tiene. Dejemos de criticar y ayudemos a educar.    

Mezcle agua y aceite…
Víctor Diusabá Rojas
Dos científicos  acaban de hacer el milagro: juntaron agua y aceite. Los autores, investigadores de la Universidad de  Oklahoma, se han alargado en todo tipo de explicaciones de cómo lo hicieron y para qué va servir no sólo la mezcla sino el procedimiento, que podría ser aplicado a otras sustancias no compatibles.
Pero todo lo que dicen ellos en la revista Science es tan técnico y especializado que sólo vale apuntar que gracias a esta conquista científica “se eliminarán muchos pasos en el proceso de mejoramiento de combustibles”,  asunto nada despreciable en medio de la actual crisis energética.
En lo que corresponde al ejercicio periodístico, lo que hallaron los profesores nos hace mucho daño.  Señores, sépanlo, acaba de morir uno de los lugares comunes más comunes: “Son como agua y aceite”.  Así que a partir de hoy, ya no podremos decir, por ejemplo, que Noemí Sanín y Andrés Felipe Arias son como agua y aceite.  Aunque, por el contrario dirán otros, estaba advertido que eran eso: agua y aceite, de los mismos que usan en los laboratorios de  Oklahoma.
El caso es que el refranero acuñado durante siglos comienza a tambalear y a caer, igual, por efectos del avance de la ciencia o porque todo cambia. Ayer no más alguien dijo que entre bomberos no se pisan la manguera, lo que, evidentemente también dejó de ser cierto hace mucho tiempo. Hay miles de ejemplos en el poder (¿qué tal  las relaciones internas en el Polo?), pero sólo péguele una miradita a su entorno profesional. Quizás se le confirmen algunos temores. Y si no es así, felicidades, vive usted en el Paraíso.
¿Y, qué tal aquello de que “más sabe el diablo por viejo que por diablo”? Qué va, los diablos vienen ahora en pañales y con maestría en Harvard. Un muchachito, o un par de muchachitos, de jeans y camiseta hoy saben tanto de negocios multimillonarios que ponen en entredicho la verdadera capacidad de los Santodomingos, Sarmientos y Ardilas para levantar emporios. Bueno, aclarando para beneficio de los últimos que hay unas diferencias enormes de forma y de fondo que ya ustedes conocen.
Otra que, como no diría Horacio Serpa, tampoco me suena ya es que “en país de ciegos, el tuerto es rey”, del que cada vez se echa menos mano, será porque otro refrán lo sacó del mercado: “para lo que hay que ver con un ojo basta”. Y ya ni siquiera eso, basta con el olor de ciertas adjudicaciones anticipadas en el amplio espectro electromagnético para llegar a la conclusión de que sólo se necesita del olor, o del hedor. No sería raro: si ya mezclaron agua y aceite, todo tipo de cosas pueden pasar. Incluso, las mejores. Y eso les quería decir: ¡Feliz y próspero año!

2009-2010
Hernando Gómez Buendía
Para vender periódicos,  los periodistas dicen que cada día pasan cosas nuevas, pero aquí en realidad no pasa nada nuevo. Mejor dicho: seguimos en la historia de un Presidente, un Estado y un país dedicados a acabar con los bandidos de las Farc, y de aquí se desprenden prácticamente todas las “noticias” que traen los periódicos es decir, para el año que acaba de pasar:
(1) Las atrocidades e infamias de las Farc- como el atroz asesinado del gobernador del Caquetá.
(2) Los golpes del Ejército a las Farc  (como la captura de “Patamala” y otros muchos bandidos).
(3) La pela por indultar a los bandidos que estén contra las Farc y que es la causa de los choques entre el Presidente y la Corte Suprema de Justicia (incluida la no elección del Fiscal), de la pantomima que el Gobierno llama “Ley de Justicia y Paz”, o de la reforma de la “silla vacía” que al final de mil vueltas dejó todas las sillas como estaban.
(4) La tensión en aumento con Venezuela porque Chávez es cómplice de las Farc según Uribe – y Uribe es cómplice de los “paras” que atentan contra Chávez según Chávez.
(5) La reducción de toda la política exterior a lograr el apoyo militar de Estados Unidos, a cambio de servirles como punta de lanza en la región, incluyendo el acuerdo de las bases.
(6) La recuperación económica del campo o por mejor decir, la apuesta radical por un modelo de desarrollo primario, a base de agro-exportaciones, latifundio y petro-minería con inversión extranjera.
(7) Y por supuesto el referendo para volver a elegir al Presidente que les plantó a las Farc y es el único capaz de  derrotarlas, para lo cual necesita  concentrar todo el poder y por lo cual se le perdona lo del Ingreso Seguro y los negocios de Tomás y Jerónimo.
Fuera de esa historia gruesa y única, nuestras  “noticias” son tan marginales como el hipopótamo que mataron, el concierto de Juanes o la reina de belleza con tutela.     
Colombia es entonces el intento de acabar con los bandidos de las Farc, y este proyecto explica todo lo que pasa. Con la ayuda, esta vez, de dos cosas novedosas que por supuesto no vinieron de Colombia: la elección de Obama y la crisis económica mundial.
- Obama es lo contrario de Bush en casi todo salvo en lo esencial: la guerra contra las drogas sigue, y esta “guerra” es a su vez la historia detrás de las historias y de todas las noticias que ocurren en Colombia.
Y en esas mismas cosas se nos irá el 2010: (1) La economía no va repuntar porque no se hizo ni se propone nada serio para salir del agujero; (2) El referendo todavía está en el limbo y el Presidente sigue en su “encrucijada”; (3) Chávez está cada vez más cerca de las Farc y Colombia más cerca de los gringos; y (4) Las Farc volvieron a ser una guerrilla – como en los 80`s- y los narco- paras siguen instalados.
Un año con cuatro historias inconclusas – el referendo, la reactivación, la pelea con Venezuela y la derrota militar de las Farc- y con inercias sin embargo tan fuertes, que hicieron que el año nuevo naciera como año viejo.

Santander impulsa su desarrollo
Hugo serrano Gómez*
Recibo el año nuevo con renovado optimismo, la esperanza en la recuperación económica y social de Colombia, y la fe en que 2010, será el comienzo de la redención política que colocará al país a las puertas de una nueva era de desarrollo, paz, estabilidad y seguridad.
Hay razones para este marcado optimismo, especialmente en cuanto hace  a mi amado departamento de Santander, que nuevamente ha retomado la senda del progreso, pese a las dificultades que aún subsisten en el comercio exterior, y muy especialmente por las deterioradas relaciones con Venezuela.
No obstante los conflictos en el orden interno y externo, este año se muestra favorable para continuar el crecimiento industrial, comercial y turístico, todo lo cual nos permitió el año pasado ser el departamento con menor desempleo en el país y quizás el que muestra una mayor confianza para la inversión  nacional e internacional.
Los santandereanos debemos reconocer el esfuerzo del Gobernador Serpa en esta empresa de recuperar al departamento, mediante un programa de desarrollo que  le ha permitido pagar las deudas, mejorar la calidad de la educación, elevar la eficiencia fiscal y controlar los gastos para devolverlo a la primera categoría.
Y como él, muchos alcaldes, que se convirtieron en verdaderos gerentes, a quienes les brindé mi apoyo incondicional mientras estuve en el Directorio Liberal de Santander y que hoy son el motor del desarrollo regional.
Santander se perfila como un departamento moderno, y muchas de las obras actualmente en ejecución, nos permitirán mejorar la calidad de vida de nuestros coterráneos y mostrarnos ante el país como un pueblo vital y pujante, como siempre lo hemos sido.
Este año tendremos la doble calzada a Lebrija, el anillo vial por el Café Madrid, la carretera Cimitarra-Puerto Araújo, la vía a Tona y Zapatoca y la ampliación de la carretera Bucaramanga–Barrancabermeja.
Sin duda alguna la obra más importante la constituye la iniciación  en firme de los trabajos para la construcción de la Hidroeléctrica del Río Sogamoso, de la cual fuimos, con Gerardo Silva Valderrama y Eduardo Remolina, sus impulsadores, pues desde cuando comenzamos a hablar del proyecto en 1968, nos convertimos en sus líderes en todas las instancias. Como ponente de la Ley de Regalías, logré la asignación de $35 mil millones de pesos para los estudios de factibilidad, diseño y consecución de la licencia ambiental.
La hidroeléctrica del Río Sogamoso le abrirá posibilidades de empleo a más de 3.500 obreros, 350 técnicos y 140 profesionales y fortalecerá los programas de desarrollo turístico de la región.
Las festividades de Navidad y año nuevo, fueron una oportunidad para el regocijo familiar, pero también para la reflexión política, de la cual no puedo despojarme como ciudadano del común y mucho menos como congresista. No dudo que entre las cosas buenas que nos deparará el 2010, estará la derrota a la reelección y la recuperación del poder para el Partido Liberal.
¡Bienvenido sea el nuevo año!

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