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The Economist: ¬ďUribe parece decidido a emular a Ch√°vez¬Ē | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-01-03 05:00:00

The Economist: ¬ďUribe parece decidido a emular a Ch√°vez¬Ē

La influyente revista brit√°nica The Economist, en un editorial publicado en su primer n√ļmero de 2010, se sum√≥ a las voces internacionales que le han aconsejado al presidente colombiano, √Ālvaro Uribe V√©lez, descartar la posible aspiraci√≥n a una segunda reelecci√≥n de su mandato.
The Economist: ¬ďUribe parece decidido a emular a Ch√°vez¬Ē

Sin embargo, la nota editorial concluye que ¬ď√©l (Uribe) parece estar empe√Īado en seguir a Hugo Ch√°vez, el ¬Ďcaudillo¬í de Caracas¬Ē.

La revista apunta que ¬ďcon las elecciones presidenciales previstas para el 30 de mayo, los colombianos deber√≠an estar sumergi√©ndose en un debate sobre las prioridades para los pr√≥ximos cuatro a√Īos de su pa√≠s, aquejado de problemas¬Ē.

¬ďEn lugar de eso ¬Ėagrega la publicaci√≥n¬Ė la pol√≠tica ha sido tomada como reh√©n por una batalla iniciada por √Ālvaro Uribe, presidente desde 2002, para cambiar la constituci√≥n de manera que √©l pueda postularse para un tercer per√≠odo consecutivo¬Ē.

Democracia en riesgo

Al hacer un análisis sobre las consecuencias que se derivarían del fracaso del referendo reeleccionista, que está pendiente del pronunciamiento de la Corte Constitucional sobre su validez, el editorial destaca el riesgo que ello implica para la democracia colombiana y el proceso de sucesión presidencial.

¬ďSi a pesar de su gran popularidad, Uribe no logra una participaci√≥n lo suficientemente alta para ganar el referendo, sus posibles sucesores s√≥lo tendr√≠an un par de semanas para obtener un mandato popular. Este es un lujo que Colombia no puede permitirse¬Ē, afirma The Economist.

La publicaci√≥n reconoce varios logros del presidente colombiano en materia de seguridad, reactivaci√≥n econ√≥mica y confianza nacional, afirmando que, gracias a Uribe, Colombia es un pa√≠s ¬ďmejor y m√°s seguro¬Ē.

Sin embargo, sostiene que ¬ďColombia lo que necesita para avanzar son instituciones fuertes y no un hombre eternamente fuerte¬Ē.

Agrega que el √©xito de las pol√≠ticas de seguridad del presidente Uribe depende de que √©stas puedan ser ajustadas y continuadas por otros l√≠deres y menciona el peligro que a√ļn encarnan las Farc y las bandas criminales que integran paramilitares desmovilizados que han vuelto a delinquir.


¬ďNo es la tierra prometida¬Ē

Al tiempo con el editorial, el semanario publica un informe especial que titula: ¬ďLa Colombia de √Ālvaro Uribe, todav√≠a no es la tierra prometida¬Ē, describi√©ndolo como un pa√≠s m√°s seguro y m√°s rico, que necesita m√°s empleos y pol√≠ticas socio-econ√≥micas, as√≠ como una vigilancia constante.

El informe comienza con el relato de un habitante de Barrancabermeja, que vive ahora como desplazado en una ladera de Soacha, cerca a la capital de la Rep√ļblica, despu√©s de haber sido amenazado y herido por la guerrilla, que trat√≥ de reclutar a la fuerza a una de sus hijas, menor de edad.

Igualmente cita el secuestro y posterior asesinato del gobernador de Caquetá, Luis Francisco Cuéllar, como uno de los reveses recientes de la política de seguridad democrática.

Seg√ļn el editorial, Uribe ¬ďno ha logrado reformar las agobiantes leyes laborales que obligan a los colombianos m√°s j√≥venes a entrar en una vasta econom√≠a informal¬Ē.

El art√≠culo tambi√©n acusa al gobierno colombiano de haber pasado a√Īos hablando de mejorar el sistema de transporte, sin haberlo logrado.

Adem√°s, pone en duda la capacidad de Uribe para lograr una reforma a la justicia ¬ďde buena fe¬Ē, recordando el enfrentamiento sus enfrentamientos con los jueces y los desequilibrios institucionales que genera la reelecci√≥n.

¬ďColombia tiene varios candidatos plausibles para elegir, que podr√≠an construir sobre los logros del se√Īor Uribe. Otros l√≠deres democr√°ticos muy populares y respetados en Am√©rica Latina, como el brasile√Īo Luiz In√°cio Lula da Silva y la chilena Michelle Bachelet¬Ē se han negado a abolir los l√≠mites de sus per√≠odos presidenciales. Siguiendo su ejemplo, el se√Īor Uribe podr√≠a entrar a la historia como un dem√≥crata que salv√≥ a su pa√≠s (..) Ya es hora de que el se√Īor Uribe le permita a su pa√≠s iniciar el debate presidencial que tanto necesita¬Ē, concluye.

Otros llamados

Son varios los l√≠deres y medios internacionales que le han sugerido al presidente √Ālvaro Uribe que no aspire a un tercer mandato.

Hasta Barack Obama, durante un encuentro que sostuvieron en el sal√≥n Oval de la Casa Blanca, le dijo abiertamente que dos per√≠odos eran suficientes: ¬ďNuestra experiencia en Estados Unidos es que dos periodos funcionan muy bien para completar el trabajo¬Ē.

En septiembre del a√Īo pasado, el alto representante para la Pol√≠tica Exterior y Seguridad Com√ļn de la Uni√≥n Europea (UE), el espa√Īol Javier Solana, tambi√©n le aconsej√≥ a Uribe que se abstenga de reformar la Constituci√≥n de su pa√≠s para buscar una segunda reelecci√≥n: ¬ďNo haga cambios constitucionales (...), reformas constitucionales ad hominem¬Ē (del lat√≠n: ¬ďdirigido a una persona¬Ē).

El diario estadounidense The Washington Post¬† escribi√≥ en uno de sus editoriales en diciembre pasado: ¬ďEs hora que Uribe le haga a su pa√≠s un √ļltimo gran servicio al descartar un tercer per√≠odo consecutivo¬Ē.

 

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