Cuando llega la hora de partir | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-01-04 05:00:00

Cuando llega la hora de partir

Juliana, una joven de 22 años, ya profesional y que tiene como meta especializarse, viajará próximamente a Bogotá para hacer realidad su sueño.
Cuando llega la hora de partir

Por estos días sus padres, manejan sentimientos encontrados, por una parte la felicidad y certeza de que ella tomó la mejor decisión.

No obstante, por otro lado, sufren la tristeza y nostalgia, sumados a la incertidumbre de cómo afrontará este nuevo reto.

Y como es de esperarse durante las “últimas cenas” o compartiendo actividades como el arreglo de la maleta se hace inevitable que se les entrecorte la voz o dejen correr una que otra lágrima.

Depresión, angustia, nostalgia, tristeza, sensación de vacío y desolación, son algunos de los sentimientos que afloran por esta época, ya que después de las vacaciones se recobra el ritmo normal de la vida.

Es así como después del reencuentro y la expectativa por organizar reuniones y fiestas es necesario “poner los pies en la tierra”.

Alejarse del “nido”

La familia es el “nido” en el que se forman las personas, allí se establecen vínculos y se inicia el proceso de socialización, por lo que despegarse de ella representa cierta incertidumbre.

“Si la ausencia va a ser por largo tiempo, puede darse lo que en psicología se llama “duelo”, que no es otra cosa que “el dolor que se sufre al sentir que algo nuestro se pierde”, manifestó el psicólogo, Domingo Jaimes Maldonado.

Así mismo, comentó el experto que cuando la separación es por corto tiempo y existe la esperanza cercana de volver al “nido”, a seguir con los lazos afectivos, ese espacio se convierte en una oportunidad de vivir nuevas experiencias, establecer nuevos vínculos o solidificar relaciones con otros integrantes del grupo familiar.

El psicólogo señala que en el caso de la edad, para los adolescentes es una posibilidad de cambiar de entorno, escapar por así decirlo de la rutina y del “régimen de los padres”. Mientras que para los adultos, tiene otras connotaciones, como permitirles definir el futuro y buscar nuevas experiencias, pero con sensatez y responsabilidad.

¿Cómo afrontar la partida?

Según los especialistas consultados por Vanguardia Liberal, desprendernos de los seres queridos no es algo fácil y dependerá de cada persona lograrlo y cortar esos lazos que no le permitían por así decirlo “crecer”.

Generalmente, se busca seguridad en los otros y más si se trata de nuestros padres o personas que han estado ligados afectivamente a nuestras vidas.

“A veces el dolor generado por la partida de otros, radica en la necesidad de sentirse protegido, amado, acompañado, pero con el tiempo descubriremos que quienes quedamos debemos asumir el mundo de manera responsable retomando la importancia de ‘sí mismo’ como seres constructores de nuestro  propio universo”, dijo el asesor pedagógico Olivar Toloza.

Salir por primera vez

Para el docente y asesor pedagógico, Francisco Olivar Toloza, el darle paso a una vivencia como desprenderse de la familia, es un “hecho positivo y fundamental, si se trata de poner en juego las enseñanzas recibidas al interior del hogar”.

El experto agregó que es inevitable que haya temor a enfrentar una nueva experiencia y a no saber administrar la libertad de la que “gozarᔠa partir del momento en que se marcha.

Por su parte, el psicólogo clínico Juan José Cañas Serrano asegura que se “configura un desafío, un reto, que es asumido de manera diferente por quienes se ven abocados al cambio. La forma como se vivencie está determinada por varios factores como: el grado de autoestima, el autoconocimiento de quien pasa por esta situación y el apoyo familiar”.

Tenga en cuenta que

• El desapego, forma parte de la condición humana.

• El sentido de progreso, implica el  acomodamiento del nuevo estilo de vida.

• El desprendimiento implica dar el justo valor a cada cosa.

• Todo duelo debe centrarse en evocar los elementos positivos de los seres que nos acompañaron.


Vacío y tristeza

La partida del grupo familiar usualmente deja un vacío y cierta tristeza, lo que no depende de los hechos sino de la interpretación que se hace de ellos.

Existen personas como afirma el psicólogo clínico Juan José Cañas Serrano, que “ven la partida de los hijos como un hecho normal de la vida, como parte del ciclo, otras se niegan a aceptarlo y, en esa medida, sufren o hacen sufrir, por eso es necesario empezar a soñar y a   disfrutar anticipadamente con el siguiente encuentro”.

Hay que asumir que es una tristeza ocasional y pasajera, puesto que existe el anhelo del regreso, aunque es inevitable que en los primeros días se “observe tristeza, desgano e insomnio”, según los expertos.

Para el especialista en psiquiatría Jhon Acevedo Gamboa, “el vacío es un sentimiento de pérdida, la cual ha de ser provisional sin mantenerla en el tiempo. Por lo tanto, debemos vivir en el hoy y en el ahora, con sólo los recuerdos de los momentos  gratos y especiales  vividos con nuestros seres queridos”.

Retorno a las Actividades

Como para todo hay un espacio y un lugar, las vacaciones también tienen su inicio y su final, es hora de regresar a casa, retomar el trabajo y en el caso de los chicos prepararse para el regreso al colegio; actividades que son esperadas con distintos sentimientos.

Según el historiador Francisco Olivar Toloza, “el retornar a casa implica reafirmar la  identidad del hombre, el sentimiento de pertenencia afectiva a un núcleo, a un espacio, región, país y a una cultura”.

 

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