HAGASE OIR | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-01-07 05:00:00

HAGASE OIR

Envenenan la paz Resido en el barrio Cabecera de esta ciudad sobre la carrera 39, muy cerca de la parte alta del parque San Pio.
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Diariamente visito el parque mencionado y, para mi sorpresa, desde ayer han aparecido muertas varias de las palomas que regularmente adornan el lugar.

Algunos vecinos dicen que han sido envenenadas. Me cuesta trabajo creer tal versión, pero ante la poca tolerancia de algunos, no es descartable tal posibilidad. De ser así, solo siento tristeza y dolor por quienes así actúan.

A veces los sueños de tener un año nuevo mejor, se ven frustrados ante hechos como estos.

Sigamos adelante, feliz año nuevo.

Luis Emiro Pérez Nieto

Comentario sobre Parque del Agua

Visité el “Parque del Agua” que sostiene el Acueducto de la ciudad y lo ilumina para fin de año, pero mi sorpresa, como la de mis acompañantes, fue grande cuando encontramos que la decoración nos hizo sentir más en un paisaje de invierno norteamericano o canadiense, con nieve artificial y muñequitos importados y sin algo que nos motivara a reflexionar sobre el problema de falta del líquido vital que tenemos, ni alusión a los paisajes colombianos que son hermosos en cascadas, lagos, mares, ríos y arroyos, aunque la falta de conciencia y educación ecológica haga que los tratemos tan mal y los estemos destruyendo. A esa educación sobre el manejo y uso de nuestra agua, debió contribuir la decoración del “Parque del Agua”, pero no la vimos.

Adriana Hernández León

Incomodidades urbanas

Nuestra internacionalizada ciudad, destinada según intenciones expresadas por miembros de instituciones políticas y privadas, parece que no  tiene quién o quiénes diseñen planes de contingencia para temporadas como la que acaba de pasar, cuando el pico y placa con el que ahora amenazan hacer más extenso, se ha convertido en elemento que aleja a  los turistas. El afán por coronar el viaje a su lugar de destino antes de la hora establecida, genera en los conductores  la necesidad de evitarse una multa de medio salario mínimo mensual o la mordida de $20.000 con la que tranzan las “autoridades”, acelerando la marcha por encima de los topes permitidos aumentando los riesgos de accidentalidad. Sumado a ello está el tránsito de camiones por vías de acceso a la ciudad que bien han podido hacer uso de rutas alternas como la troncal del Magdalena Medio o Chimitá,  no ocupando las rutas de ingreso a la ciudad por Floridablanca o Café Madrid, ni atravesando la ciudad.

Debe pensarse en adecuar dentro de la ciudad corredores viales para quienes demostrando peaje en mano puedan culminar su travesía como lo permiten en otras ciudades consideradas destinos turístico. Si en Bogotá se pudo suspender la restricción durante más de 20 días ¿por qué acá no se pudo? Que la capital se desocupa durante esas fechas puede ser una razón.

Como se deduce de las últimas noticias sobre ampliar del 22 de enero a fin de mes la puesta en marcha de la que creen “solución definitiva” a nuestros males, denota que definitivamente el manejo de la movilidad le quedó grande a quienes participan en la puesta en marcha de un proyecto de grandes dimensiones manejado con criterio político.

Raymundo Vanegas Torres

 

El llano es lindo

Por amable invitación de una familia llanera, tuvimos ocasión de visitar esa linda región de nuestra patria, concretamente las ciudades de Villavicencio y Yopal con sus municipios vecinos.

Como siempre llevamos a Santander en nuestro corazón, es inevitable hacer las comparaciones del caso.

Nuevamente se comprueba que las nuestras son las peores carreteras del país, pues en el Llano hasta los pueblos más pequeños como, Acacías, San Martín, Restrepo, Cumaral etc. cuentan con verdaderas autopistas, en contraste total con nuestros caminos de herradura a Zapatoca, Betulia, Málaga, San Vicente y Matanza por citar solo unos pocos.

En el aspecto cultural los llaneros vibran con su folclor y costumbres y es normal que niños, adolescentes y adultos se paren sin recato a bailar y entonar los joropos con gran maestría y orgullo.

Como santandereanos amamos entrañablemente nuestro terruño, pero sentimos envidia de la buena cuando al visitar otros lugares de Colombia vemos que nos quedamos rezagados en el desarrollo no solo físico sino cultural y económico. O cuéntenme cuántos santandereanos saben siquiera qué es la Guabina o mejor aun si saben cómo se baila.

Santander también es lindo, pero necesita del amor de sus hijos y del impulso de sus dirigentes.

Pedro José Pinilla Orejarena

Y los que siguen en el monte... ¿qué?

Estuve leyendo el periódico y me llamó la atención un fragmento en el que la señora Ingrid Betancourt expresa su aprobación con respecto al desarrollo de un rescate militar de los secuestrados.

Realmente me parece un tema bastante delicado y más cuando el presidente Uribe aplaude semejante aprobación.  ¿Pensaría lo mismo la señora Ingrid si en estos momentos estuviera aún en la selva? ¿Acaso se le olvidó que los terroristas de las Farc no dudarían en fusilar a sus prisioneros en caso de un rescate militar?  Eso de que “si te vi, no me acuerdo”, no se hace.

Jefferson Isaza

 

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