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Los hermanos que dejaron las armas | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-01-10 05:00:00

Los hermanos que dejaron las armas

Fuimos v铆ctimas de quienes nos hablaban al o铆do. Pele谩bamos por una causa que cre铆amos justa.'Olivo Salda帽a'.
Los hermanos que dejaron las armas

A Ra煤l Agudelo Medina, alias 聭Olivo Salda帽a聮, y a su hermano 脕lvaro los une mucho m谩s que un lazo de sangre. Juntos militaron 18 a帽os en las Farc, pero luego tomaron la decisi贸n de dejar la guerrilla para dirigir sus vidas hacia otro destino, el de volver a la vida civil y llamar a sus ex compa帽eros de armas para que dejen la guerra y trabajen por la paz.

Ahora, a帽os despu茅s de abandonar el fusil y el camuflado que portaron desde la adolescencia, cada uno trabaja desde diferentes sectores para hacer del desarme la mejor opci贸n de quienes permanecen en el monte.

Mientras 聭Olivo聮 dedica su tiempo a convencer a cerca de 250 ex compa帽eros que permanecen recluidos con 茅l en la C谩rcel de Chiquinquir谩 para que se vinculen al programa de Justicia y Paz, 脕lvaro est谩 al frente del movimiento Manos por la Paz, brindando atenci贸n a todos aquellos guerrilleros que deciden cambiar de vida.

Fue justamente por esta tarea que hace casi un a帽o el Gobierno decidi贸 nombrar a 聭Olivo聮 como 聭Gestor de Paz聮, junto a la desmovilizada Nelly 脕vila Moreno, alias 聭Karina聮.

Ra铆ces revolucionarias

Desde ni帽os, los hermanos Agudelo Medina escucharon hablar de la vida en la guerrilla. Aunque no fue militante, su padre simpatizaba con varias de las ideas de las Farc.

Por eso su infancia se desarroll贸 entre reuniones clandestinas de juventudes comunistas, que los milicianos organizaban en el municipio de Dolores, Tolima, donde viv铆an junto a sus padres.

聯Fuimos v铆ctimas de quienes nos hablaban al o铆do. Pele谩bamos por una causa que cre铆amos justa, pero que en realidad era una mentira聰, recuerda Ra煤l, el cuarto de siete hermanos.

El primero en dar el paso hacia las armas fue 脕lvaro, quien junto a otra de sus hermanas, Martha, se enfil贸 en el grupo armado. Para aquella 茅poca, Ra煤l ten铆a s贸lo 10 a帽os de edad.

En un comienzo operaba desde Ibagu茅, pero con el tiempo se fue involucrando en las actividades rurales y de combate. Su vida como militante la reparti贸 entre el monte y la ciudad.

聯Fue dif铆cil. Empec茅 a realizar trabajos de propaganda e inteligencia urbana 聳recuerda Ra煤l-. Mi l铆mite era entre la legalidad y la ilegalidad聰. Cinco a帽os despu茅s decidi贸 unirse al frente 21 de las Farc y a partir de ese d铆a se convirti贸 en 聭Olivo Salda帽a聮.

As铆 se inici贸 una historia dolorosa y dif铆cil de olvidar para el par de hermanos. Ambos permanecieron buena parte de su vida con las Farc, alcanzando importancia dentro de la agrupaci贸n.

Al comienzo todo marchaba bien. Estaban donde hab铆an so帽ado siempre; sin embargo, al poco tiempo se encontraron de frente con la realidad de la guerra.

No eran como lo imaginaban

聯Estando all铆 empezamos a ver las cosas diferentes聰, relata 脕lvaro. 聯Nos atrevimos a reprochar ciertas actividades de los comandantes, como las 聭vacunas聮 a campesinos y comerciantes y la siembra de minas antipersona聰, agrega.

El discurso que les hab铆an vendido no exist铆a. Mientras realizaron actividades de inteligencia e informaci贸n en Ibagu茅 o en Neiva no alcanzaron a imaginar lo que era la vida de las armas en la selva.

脕lvaro era el encargado de llevar medicinas a los enfermeros que las usaban en el monte, as铆 como informaci贸n de quienes ser铆an blanco de los secuestros extorsivos; su hermana Martha se convirti贸 en el puente entre las Farc y los alcaldes municipales; y Ra煤l ascendi贸 r谩pidamente dentro del Comando Conjunto Central, CCC 聳 al que pertenece el frente 21 que opera en Tolima, Quind铆o, el norte del Huila y parte del Valle del Cauca-.

Despu茅s de a帽os de militancia y de dudas, los hermanos dieron el paso hacia la legalidad. El primero en hacerlo fue Ra煤l u 聭Olivo聮 聳como era conocido dentro del grupo-, en el 2003, cuando ya hab铆a sido capturado por las autoridades; dos a帽os despu茅s, en el 2005, lo hizo 脕lvaro; y recientemente Martha, quien se encuentra bajo protecci贸n especial del Estado, por amenazas.

聯No nos ve铆amos identificados con ese grupo. Si bien es cierto que duramos tiempo all铆, hay que resaltar que siempre rechazamos muchos de sus actos聰, insiste 聭Olivo聮.

Remordimiento

Con la entrega del fusil no lleg贸 la tranquilidad. Empezaron a aparecer los remordimientos, sobretodo por el dolor causado a sus padres con su partida. En el caso de Ra煤l, desde que se uni贸 a las Farc, cuando ten铆a 15 a帽os, nunca m谩s volvi贸 a verlos; el encargado de hacerlo era 脕lvaro, a quien su trabajo en las milicias urbanas le permit铆a permanecer cerca.

Ambos coinciden en que de lo que m谩s se arrepienten es de haberle causado tanto sufrimiento a la pareja de campesinos. Cuando recuerda a sus padres, Ra煤l prefiere guardar silencio, explicando que lo 煤nico que tiene para decirles es que lo perdonen.

聯Aunque mi padre haya muerto, yo s茅 que me escucha y s贸lo puedo pedirle perd贸n donde est茅 (聟) junto a mi madre, que se mantiene viva y se alegra del camino que tomamos聰, dice, anhelando estar pronto en libertad.

Para su hermano, el remordimiento es doble. Adem谩s de cargar con el sufrimiento de sus padres, debe hacerlo con el de su ex esposa y sus dos hijos, a quienes abandon贸 por presi贸n de la misma guerrilla.

Al momento de su partida, el mayor ten铆a ocho a帽os y el menor apenas unos meses. Diez a帽os despu茅s, sus hijos ya son unos j贸venes a los que no les ha podido resolver muchas de sus preguntas.

聯Me arrepiento del tiempo que le dediqu茅 a las armas y del que le quit茅 a mi familia, a mi estudio, a mi trabajo聰, se帽ala 脕lvaro.
Pese a las culpas, a los reproches y a los remordimientos de cada uno de ellos, los Agudelo Medina tienen un aliciente: el proceso de desmovilizaci贸n del que son parte.

Manos por la paz

La necesidad por resarcir los da帽os causados es tan grande que no descansan en su empe帽o por hacer que m谩s y m谩s ex compa帽eros se la jueguen por la paz.

Por su trabajo ya son m谩s de 1.000 los hombres que se han acogido al programa de Justicia y Paz. Esperan aumentar la cifra con el paso de los d铆as.

聯Es un compromiso con el pa铆s聰, afirman. Ellos saben que por muchas de sus acciones hay gente que a煤n sufre, que lamenta la muerte de un ser querido o que en sus cuerpos carga las huellas de la guerra.

Trabajan de la mano de Liduine Zumpolle, una holandesa que desde hace m谩s de cuarenta a帽os lidera programas de desmovilizaci贸n en Colombia.

Juntos han creado Manos por la Vida, la ONG que agrupa a los guerrilleros que est谩n dispuestos a dejar sus armas y aspiran a 聯sembrar semillas de paz聰, aseguran.

Esperan que Ra煤l salga de prisi贸n en pocos a帽os, para seguir con 茅l trabajando desde la libertad en un proyecto que se convirti贸 en su nueva y positiva obsesi贸n.

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