Los hermanos que dejaron las armas | Noticias de santander, colombia y el Mundo | Vanguardia.com
Publicidad
Mar Dic 12 2017
20ºC
Actualizado 05:20 pm

Los hermanos que dejaron las armas | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-01-10 05:00:00

Los hermanos que dejaron las armas

Fuimos v√≠ctimas de quienes nos hablaban al o√≠do. Pele√°bamos por una causa que cre√≠amos justa.'Olivo Salda√Īa'.
Los hermanos que dejaron las armas

A Ra√ļl Agudelo Medina, alias ¬ĎOlivo Salda√Īa¬í, y a su hermano √Ālvaro los une mucho m√°s que un lazo de sangre. Juntos militaron 18 a√Īos en las Farc, pero luego tomaron la decisi√≥n de dejar la guerrilla para dirigir sus vidas hacia otro destino, el de volver a la vida civil y llamar a sus ex compa√Īeros de armas para que dejen la guerra y trabajen por la paz.

Ahora, a√Īos despu√©s de abandonar el fusil y el camuflado que portaron desde la adolescencia, cada uno trabaja desde diferentes sectores para hacer del desarme la mejor opci√≥n de quienes permanecen en el monte.

Mientras ¬ĎOlivo¬í dedica su tiempo a convencer a cerca de 250 ex compa√Īeros que permanecen recluidos con √©l en la C√°rcel de Chiquinquir√° para que se vinculen al programa de Justicia y Paz, √Ālvaro est√° al frente del movimiento Manos por la Paz, brindando atenci√≥n a todos aquellos guerrilleros que deciden cambiar de vida.

Fue justamente por esta tarea que hace casi un a√Īo el Gobierno decidi√≥ nombrar a ¬ĎOlivo¬í como ¬ĎGestor de Paz¬í, junto a la desmovilizada Nelly √Āvila Moreno, alias ¬ĎKarina¬í.

Raíces revolucionarias

Desde ni√Īos, los hermanos Agudelo Medina escucharon hablar de la vida en la guerrilla. Aunque no fue militante, su padre simpatizaba con varias de las ideas de las Farc.

Por eso su infancia se desarrolló entre reuniones clandestinas de juventudes comunistas, que los milicianos organizaban en el municipio de Dolores, Tolima, donde vivían junto a sus padres.

¬ďFuimos v√≠ctimas de quienes nos hablaban al o√≠do. Pele√°bamos por una causa que cre√≠amos justa, pero que en realidad era una mentira¬Ē, recuerda Ra√ļl, el cuarto de siete hermanos.

El primero en dar el paso hacia las armas fue √Ālvaro, quien junto a otra de sus hermanas, Martha, se enfil√≥ en el grupo armado. Para aquella √©poca, Ra√ļl ten√≠a s√≥lo 10 a√Īos de edad.

En un comienzo operaba desde Ibagué, pero con el tiempo se fue involucrando en las actividades rurales y de combate. Su vida como militante la repartió entre el monte y la ciudad.

¬ďFue dif√≠cil. Empec√© a realizar trabajos de propaganda e inteligencia urbana ¬Ėrecuerda Ra√ļl-. Mi l√≠mite era entre la legalidad y la ilegalidad¬Ē. Cinco a√Īos despu√©s decidi√≥ unirse al frente 21 de las Farc y a partir de ese d√≠a se convirti√≥ en ¬ĎOlivo Salda√Īa¬í.

Así se inició una historia dolorosa y difícil de olvidar para el par de hermanos. Ambos permanecieron buena parte de su vida con las Farc, alcanzando importancia dentro de la agrupación.

Al comienzo todo marchaba bien. Estaban donde hab√≠an so√Īado siempre; sin embargo, al poco tiempo se encontraron de frente con la realidad de la guerra.

No eran como lo imaginaban

¬ďEstando all√≠ empezamos a ver las cosas diferentes¬Ē, relata √Ālvaro. ¬ďNos atrevimos a reprochar ciertas actividades de los comandantes, como las ¬Ďvacunas¬í a campesinos y comerciantes y la siembra de minas antipersona¬Ē, agrega.

El discurso que les habían vendido no existía. Mientras realizaron actividades de inteligencia e información en Ibagué o en Neiva no alcanzaron a imaginar lo que era la vida de las armas en la selva.

√Ālvaro era el encargado de llevar medicinas a los enfermeros que las usaban en el monte, as√≠ como informaci√≥n de quienes ser√≠an blanco de los secuestros extorsivos; su hermana Martha se convirti√≥ en el puente entre las Farc y los alcaldes municipales; y Ra√ļl ascendi√≥ r√°pidamente dentro del Comando Conjunto Central, CCC ¬Ė al que pertenece el frente 21 que opera en Tolima, Quind√≠o, el norte del Huila y parte del Valle del Cauca-.

Despu√©s de a√Īos de militancia y de dudas, los hermanos dieron el paso hacia la legalidad. El primero en hacerlo fue Ra√ļl u ¬ĎOlivo¬í ¬Ėcomo era conocido dentro del grupo-, en el 2003, cuando ya hab√≠a sido capturado por las autoridades; dos a√Īos despu√©s, en el 2005, lo hizo √Ālvaro; y recientemente Martha, quien se encuentra bajo protecci√≥n especial del Estado, por amenazas.

¬ďNo nos ve√≠amos identificados con ese grupo. Si bien es cierto que duramos tiempo all√≠, hay que resaltar que siempre rechazamos muchos de sus actos¬Ē, insiste ¬ĎOlivo¬í.

Remordimiento

Con la entrega del fusil no lleg√≥ la tranquilidad. Empezaron a aparecer los remordimientos, sobretodo por el dolor causado a sus padres con su partida. En el caso de Ra√ļl, desde que se uni√≥ a las Farc, cuando ten√≠a 15 a√Īos, nunca m√°s volvi√≥ a verlos; el encargado de hacerlo era √Ālvaro, a quien su trabajo en las milicias urbanas le permit√≠a permanecer cerca.

Ambos coinciden en que de lo que m√°s se arrepienten es de haberle causado tanto sufrimiento a la pareja de campesinos. Cuando recuerda a sus padres, Ra√ļl prefiere guardar silencio, explicando que lo √ļnico que tiene para decirles es que lo perdonen.

¬ďAunque mi padre haya muerto, yo s√© que me escucha y s√≥lo puedo pedirle perd√≥n donde est√© (¬Ö) junto a mi madre, que se mantiene viva y se alegra del camino que tomamos¬Ē, dice, anhelando estar pronto en libertad.

Para su hermano, el remordimiento es doble. Además de cargar con el sufrimiento de sus padres, debe hacerlo con el de su ex esposa y sus dos hijos, a quienes abandonó por presión de la misma guerrilla.

Al momento de su partida, el mayor ten√≠a ocho a√Īos y el menor apenas unos meses. Diez a√Īos despu√©s, sus hijos ya son unos j√≥venes a los que no les ha podido resolver muchas de sus preguntas.

¬ďMe arrepiento del tiempo que le dediqu√© a las armas y del que le quit√© a mi familia, a mi estudio, a mi trabajo¬Ē, se√Īala √Ālvaro.
Pese a las culpas, a los reproches y a los remordimientos de cada uno de ellos, los Agudelo Medina tienen un aliciente: el proceso de desmovilización del que son parte.

Manos por la paz

La necesidad por resarcir los da√Īos causados es tan grande que no descansan en su empe√Īo por hacer que m√°s y m√°s ex compa√Īeros se la jueguen por la paz.

Por su trabajo ya son más de 1.000 los hombres que se han acogido al programa de Justicia y Paz. Esperan aumentar la cifra con el paso de los días.

¬ďEs un compromiso con el pa√≠s¬Ē, afirman. Ellos saben que por muchas de sus acciones hay gente que a√ļn sufre, que lamenta la muerte de un ser querido o que en sus cuerpos carga las huellas de la guerra.

Trabajan de la mano de Liduine Zumpolle, una holandesa que desde hace m√°s de cuarenta a√Īos lidera programas de desmovilizaci√≥n en Colombia.

Juntos han creado Manos por la Vida, la ONG que agrupa a los guerrilleros que est√°n dispuestos a dejar sus armas y aspiran a ¬ďsembrar semillas de paz¬Ē, aseguran.

Esperan que Ra√ļl salga de prisi√≥n en pocos a√Īos, para seguir con √©l trabajando desde la libertad en un proyecto que se convirti√≥ en su nueva y positiva obsesi√≥n.

Publicada por
Contactar al periodista
Publicidad
Publicidad
Publicidad