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¿Y cuál es su refrán preferido? | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-01-10 05:00:00

¿Y cuál es su refrán preferido?

“El que ríe de ultimo ríe mejor”. “En la guerra y en el amor todo se vale”, “a palabras necias, oídos sordos”, “la novia del estudiante no es la esposa del profesional”, “entre el amor y el odio hay un solo paso”.
¿Y cuál es su refrán preferido?

Es posible que más de una vez usted haya pronunciado estas frases o refranes coloquiales para darle un buen consejo a una amiga sin tanto rodeo o para responderle a su novio en medio de una discusión sin caer en discursos aburridos.

Pero eso sí, nunca le gustaría escuchar refranes como “la suerte de la fea la bonita la desea” o “aunque la mona se vista de seda mona se queda”.  
Lo cierto es que los refranes populares se presentan en todas las generaciones. Nadie se escapa a su uso.

Los padres siguen siendo los grandes protagonistas pues es muy seguro que usted haya tenido que escuchar advertencias como “más sabe el diablo por viejo que por diablo”, “a caballo regalado no se le mira el colmillo” y “lo que no nos cuesta volvámoslo fiesta”.

La lista de refranes es enorme y usted debe tener un gran repertorio para responder con un mensaje claro y contundente eso que quiere decir sin ponerle una palabra de más.

LISTA

Refranes para el autoayuda

1 “Agua que no has de beber, déjala correr”

2 “Al mal tiempo buena cara”.

3 “No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy”.

4 “La pereza es la madre de todos los vicios”.

REFRANES QUE SUELEN USAR, ¿qué tan ciertos resultan?

1. Primer caso:

La novia del estudiante no es la esposa del profesional

Ayda es una estudiante de Derecho y tiene 25 años. La primera parte de su veintena la pasó junto a John, un joven que hoy tiene 26 años y es Ingeniero Mecatrónico de la Unab. La segunda parte de su veintena, está segura, será diferente.

“Empezamos a salir en la universidad, nos enamoramos y tuvimos una hija. Él continuó con sus estudios y yo decidí abandonarlos por un tiempo para cuidar de nuestra bebé. Hablé con él y yo misma le propuse que nos casáramos y formáramos una familia, pero él me decía que lo más lógico era esperar hasta que se graduara y pudiera empezar un hogar con sus propios recursos y no con los de sus padres”.

Ayda tuvo sus reservas al principio, pero la relación con John, a pesar de las tensiones propias de convertirse en padres, marchaba bien y decidió que esperar era lo mejor. Luego de tres años, John terminó su carrera y de paso su relación con Ayda.

“Me dijo que debía viajar para especializarse y que ya había hecho contactos. También me confesó que ya no estaba enamorado de mí, que respondería como padre, pero que era mejor que nos separáramos”.

Sorprendida, Ayda decidió hablar con los padres de John y estos le respondieron que además de sus sentimientos, el joven esperaba encontrar una mujer más acorde con sus intereses. Afirmaron que aunque compartían un vínculo muy grande, las aspiraciones de ambos ahora eran diferentes.
Ayda valora la sinceridad de John y afirma que el dicho es cierto.

“A mi me pasó, por las circunstancias, pero lo puedo asegurar: la novia del estudiante, no es la esposa del profesional”.  

Segundo caso:

Todo tiempo pasado fue mejor

Cuando usted se siente deprimida o baja de nota habrá pronunciado más de una vez el famoso refrán que dicta: “Todo tiempo pasado fue mejor”.

Se sumergirá entre recuerdos y se convencerá a sí misma que no hubo nada mejor que esa época en la que era joven, estudiante, soltera y no tenía que lidiar con responsabilidades, con dolores de cabeza por problemas económicos o de infidelidad.

Según el semiólogo Hernando Ulloa, especialista en Lengua Española de la Universidad Javeriana, este dicho es un proverbio del periodo romántico que expresa una preferencia por las épocas pasadas comparadas con las actuales.

“Es común que la gente se sienta ligada a los momentos en los cuales estuvieron más cómodos y felices”.

El especialista asegura que en algún momento de la vida la mayoría de las personas se sienten tentadas a usar este dicho.

Pero de ahí a que éste sea cierto o falso, hay un gran abismo.

El psicólogo Raúl Sanabria señala que este dicho nació de la necesidad de la gente de expresar su melancolía.

“La melancolía es un sentimiento natural cuando se alcanza cierta edad. Con los cambios del mundo alguna gente se siente fuera de lugar y quiere expresarlo de manera que sea una sentencia irrefutable”.

Sanabria expresa que en cierto sentido lo es, porque efectivamente habrá aspectos positivos del pasado, así como aspectos negativos.

Tercer caso.

Es mejor malo conocido que bueno por conocer

Este refrán aconseja que es más sensato conservar aquello que se tiene, aunque no sea plenamente satisfactorio, que arriesgarse a salir perdiendo con un cambio que, en un principio, pueda parecer más apetecible.

“Quien hace caso a este refrán opta por la prudencia y huye del riesgo, acorde a su carácter conservador”, afirma Eduardo Cifuentes, semiólogo, docente de la Universidad Nacional.

Según el lingüista Virgilio Huertas, este refrán “incita a conformarse a una situación y a no mudar por la posibilidad de que sea peor. Se trata de privilegiar lo conocido frente al riesgo, lo cual tiene también sus refranes de apoyo, pero puede ser que dependa de las circunstancias, pues lo que en una situación es aconsejable no lo es en otra. En todo caso previene que los cambios no son siempre para mejor”.

Cuarto caso:

Cuando el río suena…  piedras lleva

Hernando Ulloa, semiólogo, asegura que este dicho es muy utilizado para valorar el rumor.

“El rumor es algo mal visto porque no posee ninguna prueba eficaz para garantizar la veracidad de la acción cuando ésta se juzga. Sin embargo, en el ardid popular, la precaución y la desconfianza sí son bien vistas y es aquí donde se interpreta que si existe un rumor es porque algo puede estar pasando”.
Para Catalina este refrán resultó cierto la primera vez que lo puso en práctica y desde entonces lo aplica siempre.

“Soy una persona extremadamente racional y me precio de eso. Antes no aceptaba que me dijeran estos refranes porque me parecía que era para personas que se dejaban llevar y que no pensaban bien las cosas”.

Catalina está en último semestre de semiótica en la Universidad Nacional.

“Al final del semestre pasado me comentaron que una de mis compañeras estaba haciendo lo posible para que mi tesis no fuera aceptada. Me parecía una cosa absurda porque no veía razones para que esto sucediera. No veía qué provecho podría sacar ella de la situación y no lo creí”.
Primero fueron sus allegados y más tarde sus propios profesores los que trataron de advertirle.

“Nunca fui capaz de confrontar a mi compañera pero sí consulté con el director de mi tesis y me dijo que me pusiera las pilas, que había una tesis que trataba de desvirtuar la mía, pero que para que pudiera avanzar la mía tenía que ser desechada”.

Catalina prefirió evitar problemas y cambiar de tesis. “No podía creer que un argumento popular pudiera tener algo de cierto, pero ahora creo que es mejor ser desconfiado”.

LISTA

Refranes para tener en cuenta en pareja

Existen momentos en los que las discusiones se tornan tensas en pareja. Las opciones pueden ser terminar enfrascados en un discurso reiterativo o quedar sin palabras, sintiéndose impotente y en el peor de los casos hecho un mar de lágrimas.

En algunos casos los refranes pueden ayudarle a enviar el mensaje preciso:

1. “A buen entendedor, pocas palabras”

2. “Más rápido cae un cojo que un mentiroso”.

3. “Caras vemos, corazones no sabemos”

4. “Que no sean sólo lágrimas de cocodrilo”.

5. “Amigo, el ratón del queso”.

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