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No nos dejemos arrinconar, defendamos la iniciativa y el empleo | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-01-10 05:00:00

No nos dejemos arrinconar, defendamos la iniciativa y el empleo

Cuando hablamos de los monopolios, normalmente nos referimos a aquellas empresas con tal concentración de poder, que les permite determinar en forma significativa los términos en que los individuos pueden comprar o vender un servicio. Las hay naturales, como el caso de acueductos o autopistas donde su explotación está regulada. Existen también los oligopolios, donde varios pero no muchos manejan el mercado, tales como los automóviles, la industria química y petrolera, los cuales deben estar regulados pero a su vez tener siempre abiertas las puertas para nuevos jugadores. Hoy el mundo está pasando por una crisis nunca vista en la concentración de sectores estratégicos que está poniendo en grave riesgo las economías y a los Estados.
No nos dejemos arrinconar, defendamos la iniciativa y el empleo

La crisis por la que está pasando la economía mundial tiene como responsable de primera línea el manejo de la política económica por una élite compacta capaz de fusionar el poder del gobierno con el poder de las grandes corporaciones privadas, en forma que les permite trasladar el riesgo a los ciudadanos y determinar con casi completa libertad quién gana, quién pierde y quién paga. Hablamos de la banca, los fondos de inversión y las empresas de automóviles, que se han hecho tan grandes que su situación pone en riesgo el resto de la economía, por lo que debería haber una ley que las obligue a reducirse. Estas grandes corporaciones han venido siendo manejadas por personas que detentan el control sin la propiedad, ejercen el poder sin responsabilidad y manejan una ambición desmedida sin el uso de una inteligencia racional. Han invadido casi todos los sectores de la economía como la salud, la alimentación, el cemento, el cuidado personal, la cerveza, las gaseosas, el agua embotellada, el aluminio, el petróleo, los establecimientos de comercio detallista, las comunicaciones y los medios, las fuentes de energía alternas, en fin, no existen límites para su avance.

Este grado de concentración conlleva otra dinámica destructiva en el modo como afecta a los que aportan ideas, productos y trabajo al mercado, así como el conocimiento para hacer los productos y desarrollar la comida que necesitamos. Hoy se dice en Estados Unidos que es más fácil que un hijo entre becado a Harvard  que colocar un producto en las estanterías de los grandes supermercados. Y esto ya lo estamos viendo en Colombia.

La escala de los negocios obliga a cierto tama√Īo pero la normatividad deber√° siempre promover la convivencia de la gran y¬† mediana empresa, donde est√° el semillero del futuro y la gran base de la estabilidad del empleo. Una buena parte de la regulaci√≥n le corresponde al Estado, pero es la conciencia del ciudadano com√ļn la que debe presionar y no dejarse convencer por las luces incandescentes de la publicidad y de los descuentos que cuando son reales los tiene que pagar el productor.

Bucaramanga le lleva ventaja a otras ciudades por su gran infinidad de peque√Īas y medianas empresas que conviven con las grandes; porque el ciudadano sigue comprando en los peque√Īos negocios, tiendas, almacenes de conveniencia, en San Francisco el calzado, y porque sigue a√Īorando a su Mercadefam.

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