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El gran desafío | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-01-13 05:00:00

El gran desafío

Es innegable que la seguridad democr√°tica le devolvi√≥ al pa√≠s la convicci√≥n de que no hay territorios vedados por efecto de la acci√≥n terrorista de la subversi√≥n. Es una guerra que se est√° ganando, porque ha habido voluntad pol√≠tica para hacerlo y estrategias eficaces para mostrar resultados. En contraste, la otra guerra, la que es preciso librar contra la corrupci√≥n, pareciera que se est√° perdiendo. Y este peligroso flagelo tiene una capacidad potencial de da√Īo social, por lo menos equivalente al de aquella.
El gran desafío

Es la sensaci√≥n que queda despu√©s de leer las dram√°ticas revelaciones que le hiciera el Zar Anticorrupci√≥n a Yamid Amat, en su entrevista del domingo en el peri√≥dico El Tiempo. Impensable que en un pa√≠s agobiado por la pobreza, la indigencia y la marginalidad, la inversi√≥n p√ļblica pierda $4 billones anuales, que son literalmente devorados por cuenta de alianzas corruptas entre funcionarios deshonestos y contratistas sin escr√ļpulos. Porque tan aberrante fen√≥meno s√≥lo puede tener expresi√≥n gracias a ese concierto criminoso.

La indiferencia institucional genera impunidad y es el mejor incentivo para la delincuencia: muchas de las defraudaciones contra el Estado no se denuncian; muy pocas se investigan con rigor y son escasas las condenas. Tenemos abundante legislación que se ocupa de esa materia; no se necesitan más reformas; las falencias no están en la ley sino en su falta de aplicación. Sólo el poder intimidatorio de la pena es capaz de contener el espíritu antisocial de quienes están dispuestos a transitar por los atajos del delito.

Las colosales dimensiones que ha cobrado la corrupción están llamadas a impactar el alma colectiva, a activar las alarmas sociales, pues de lo contrario nuestros indicadores de desarrollo mostrarán tasas declinantes. El progreso de los pueblos se construye a base de trabajo, dignidad y probidad. Si los recursos de los presupuestos no llegan a sus destinos se frustran las oportunidades para tanta gente que se debate en la penuria.

Es el gran desaf√≠o que, en primera, y a veces en √ļnica instancia, gravita sobre la vigilancia que deben ejercer los ciudadanos respecto de lo p√ļblico. Cuando las instituciones se tornan somnolientas e ineficaces, s√≥lo el control social es capaz de ponerlas en acci√≥n.

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