Publicidad
Publicidad
Sáb Dic 3 2016
20ºC
Actualizado 06:49 pm

El gran desafío | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-01-13 05:00:00

El gran desafío

Es innegable que la seguridad democrática le devolvió al país la convicción de que no hay territorios vedados por efecto de la acción terrorista de la subversión. Es una guerra que se está ganando, porque ha habido voluntad política para hacerlo y estrategias eficaces para mostrar resultados. En contraste, la otra guerra, la que es preciso librar contra la corrupción, pareciera que se está perdiendo. Y este peligroso flagelo tiene una capacidad potencial de daño social, por lo menos equivalente al de aquella.
El gran desafío

Es la sensación que queda después de leer las dramáticas revelaciones que le hiciera el Zar Anticorrupción a Yamid Amat, en su entrevista del domingo en el periódico El Tiempo. Impensable que en un país agobiado por la pobreza, la indigencia y la marginalidad, la inversión pública pierda $4 billones anuales, que son literalmente devorados por cuenta de alianzas corruptas entre funcionarios deshonestos y contratistas sin escrúpulos. Porque tan aberrante fenómeno sólo puede tener expresión gracias a ese concierto criminoso.

La indiferencia institucional genera impunidad y es el mejor incentivo para la delincuencia: muchas de las defraudaciones contra el Estado no se denuncian; muy pocas se investigan con rigor y son escasas las condenas. Tenemos abundante legislación que se ocupa de esa materia; no se necesitan más reformas; las falencias no están en la ley sino en su falta de aplicación. Sólo el poder intimidatorio de la pena es capaz de contener el espíritu antisocial de quienes están dispuestos a transitar por los atajos del delito.

Las colosales dimensiones que ha cobrado la corrupción están llamadas a impactar el alma colectiva, a activar las alarmas sociales, pues de lo contrario nuestros indicadores de desarrollo mostrarán tasas declinantes. El progreso de los pueblos se construye a base de trabajo, dignidad y probidad. Si los recursos de los presupuestos no llegan a sus destinos se frustran las oportunidades para tanta gente que se debate en la penuria.

Es el gran desafío que, en primera, y a veces en única instancia, gravita sobre la vigilancia que deben ejercer los ciudadanos respecto de lo público. Cuando las instituciones se tornan somnolientas e ineficaces, sólo el control social es capaz de ponerlas en acción.

Publicada por
Contactar al periodista
Publicidad
Publicidad
Publicidad