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Daños y beneficios de la sequía en el Magdalena | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-01-13 05:00:00

Daños y beneficios de la sequía en el Magdalena

La sensación de caminar sobre la arena no tendría nada de diferente de cualquiera otra, si no fuera porque esa arena es la que corresponde al fondo del río Magdalena, una cuenca que en temporadas normales a su paso por Barrancabermeja tiene una profundidad de 4,50 metros y que en la actualidad no supera 1,50 metros.
Daños y beneficios de la sequía en el Magdalena

De aquellas épocas en las que la imponencia del río llamaba a propios y extraños ya no queda si no el recuerdo del gran caudal, que a duras penas es capaz de darle bríos a una embarcación menor.

La sequía de la principal arteria hídrica de Colombia se ha convertido en tema obligado, por lo menos en el Puerto Petrolero, en donde unos rezan para que regresen las lluvias y otros para que la sequía se prolongue otro poquito.

“Para nosotros los pescadores, es una bendición que el río esté en ese nivel. Eso hace que los peces naden aguas arriba buscando profundidad”, expresó Jairo Torreglosa, pescador que lleva no menos de 30 años con la atarraya terciada en el hombro.

Y es que no hay entidad pública o privada que supere los conocimientos de quienes llevan toda su vida conviviendo con el río. “Lo conocemos más que nadie y por eso podemos decir con propiedad que es la primera vez que están en estas condiciones”, expresaron los ribereños.

Condiciones que no se refieren a otra cosa que al bajo nivel, el mismo que tiene sin caudal al caño más famoso de la Comuna Uno: el Cardales. La situación obligó a los propietarios de las embarcaciones menores a buscarles parqueadero lejos de casa, pues la única forma de conducirlas hasta ahí sería cargándolas.

El seco panorama no es mejor para los areneros, quienes paradójicamente tienen más material que en otras épocas, pero ni la mínima posibilidad de sacarlo de la cuenca. “Como el caño (Cardales) está seco, las embarcaciones no puede llegar hasta la orilla para descargar la arena”, explicaron quienes viven de este oficio.

Quienes se rehúsen a creer la veracidad de esta historia, en la que es posible caminar por el fondo del río Magdalena, tienen hasta abril para comprobarlo. El Ideam anunció que las lluvias no regresarán al territorio nacional si no hasta ese mes.

Mientras tanto, los areneros y conductores de embarcaciones menores seguirán peleando con el río para que este les dé un poco de gabela.

Los que ganan

El perjuicio de unos es el beneficio de otros. Mientras que los areneros, por ejemplo, padecen los estragos de la sequía del río Magdalena, otros le dan gracias a los bajos niveles registrados desde diciembre pasado. Como si fuera una cadena, los mayores beneficiados son los pescadores, quienes ven cómo con la sequía llega la ‘subienda’, aquel fenómeno en el que los peces, buscando aguas profundas, son pescados con mayor facilidad. De allí, se desprenden los comerciantes de este producto, quienes orgullosos ponen sobre sus mesas de madera los bagres más grandes y los vocálicos más gordos. Y es que el poco caudal del río también favorece a estos animales, que no encuentran dificultades para encontrar su comida.

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