Escupiendo en la cara de la Monalisa | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-01-15 05:00:00

Escupiendo en la cara de la Monalisa

Las generaciones muy j√≥venes de colombianos educados, han interiorizado de buen modo el valor del medio ambiente y de los recursos naturales. Es quiz√°s una tendencia universal, pero como dicen que ac√° todo llega tarde, creo apropiado salir en defensa de la muchachada para afirmar que estamos frente a una poblaci√≥n infantil profundamente ¬ďverde¬Ē. Todos esos nacionalismos cursis infundados, como el del ¬ďmejor caf√© del mundo¬Ē, el del ¬ďtercer himno nacional m√°s bello¬Ē, o el de la gente m√°s feliz y laboriosa del planeta, est√°n siendo reemplazados por un orgullo nacional sustentado en la √ļnica realidad positiva palpable: nuestras riqueza h√≠drica y biodiversidad invaluables. Eso s√≠.
Escupiendo en la cara de la Monalisa

Cada colombiano deber√≠a recibir como parte de su instrucci√≥n b√°sica, una formaci√≥n exigente sobre nuestra inmensa variedad de fauna y flora, recursos naturales, reservas forestales, fuentes de agua, selvas v√≠rgenes, etc. En vez de tanta palabrer√≠a ingenua sobre supuestos orgullos patrios (que arranca sonrisas de tierna compasi√≥n a cualquier extranjero al que le echan el discurso), deber√≠amos, cada uno de nosotros, tener la capacidad de instruir en ecolog√≠a. En lugar de tanto documento autoritario bolivariano (que tan bien aprendidos tiene la generaci√≥n de Ch√°vez, Uribe y nuestra clase pol√≠tica), deber√≠a profundizarse el conocimiento del territorio, elemento principal (quiz√°s √ļnico) de nuestra Naci√≥n. Pero lo que no se conoce, ni se aprecia ni se respeta.

En medio de una horda de extranjeros, incluso vecinos, la temporada vacacional vuelca a los colombianos sobre playas y parques naturales. El asombro de los for√°neos cuando se enfrentan, por ejemplo, al inmenso verde de la Sierra Nevada, cercado por el margen costero del Mar Caribe, contrasta con el desde√Īoso desenfado con que grupos familiares de colombianos gritones se desplazan amontonados como si estuvieran atados entre s√≠ por entre la selva o la playa, dejando a su paso botellas pl√°sticas, cajas de cart√≥n, restos de comida, vidrios y papeles.

El solo espect√°culo de maravillas naturales despierta en cualquiera una instintiva intenci√≥n de no da√Īar; la misma fuerza inconsciente que nos hace dar un paso atr√°s cuando estamos frente al original de una obra de arte valiosa. Por eso entend√≠ cuando un visitante espa√Īol dijo, mientras contemplaba los restos abandonados de un paseo de olla en una playa virgen cercana a la Guajira: ¬ďjoder, esto es como escupir en la cara de la Monalisa¬Ē.

Publicada por
Contactar al periodista
Publicidad
Publicidad
Publicidad