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Una verg√ľenza para el olvido | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-01-16 05:00:00

Una verg√ľenza para el olvido

Siempre hemos pensado, y en el resto del país nos ven así, que los santandereanos somos toscos y algo ordinarios en el trato, seguramente por nuestro recio carácter y los valores de rectitud y franqueza que exhibimos, sin adornos ni timideces, en donde sea y ante quien corresponda. Por eso, hay que resaltarlo, las mujeres que habitan estas agrestes tierras son tan valiosas y reconocidas; ellas nos cantan la tabla cada vez que desafinamos y nos regresan al camino del que nos perdemos en noches brumosas pero siempre, siempre, sabemos que si hay algo o alguien en quién confiar, es en ellas.
Una verg√ľenza para el olvido

As√≠ somos, ¬Ďasina semos¬í,¬† y as√≠ quisi√©ramos seguir para honra de Santander y servicio a la patria que tanto necesita hoy de estos valores. Sin embargo, la reciente actuaci√≥n del Procurador Ord√≥√Īez -supuestamente tan santandereano como los cabros del Chicamocha y las hormigas de Zapatoca-, dando la bendici√≥n, con c√≠nicos¬† e inmorales salmos a la segunda reelecci√≥n de Uribe, no se compadece con nuestra historia, ni con nuestros principios ni con la esperanza que tantos feligreses de esta parroquia depositaron en √©l.

Ord√≥√Īez, con un malabarismo vergonzoso, calific√≥ de pecado venial la violaci√≥n a varias normas de nuestro ordenamiento jur√≠dico, y, para aquellas graves que merecen el infierno, pidi√≥ que no se consideraran en posterior estudio de la Corte Constitucional, para que la intenci√≥n de Uribe de reelegirse no sufriera tropiezo alguno. Con esto, Ord√≥√Īez demostr√≥ que trat√°ndose de santandereanos la rectitud puede ser sinuosa y la franqueza un valor que se acomoda para satisfacer el ego de quien lo sent√≥ a su diestra, import√°ndole un r√°bano la dignidad que ejerce y que no es otra que ser el representante del pueblo ante el Estado.

Los santandereanos, unos, nos arrodillamos como los campesinos en el páramo de Berlín a recoger las papas y, otros, los creyentes, ante Dios para agradecerle el fruto de su trabajo y el cuidado de su familia, pero no habíamos visto a uno de nosotros hincarse de tal manera ante otro de sus iguales para devolverle así el favor de llevarlo a un cargo para el cual no tenía ni la personalidad ni los merecimientos.

El departamento, con un hombre libre y de buenas costumbres como Horacio Serpa, estuvo en la procuradur√≠a en 1988 y su huella de capacidad, car√°cter, franqueza y compromiso seguir√° siendo la del santandereano a seguir. Esta, la de Ord√≥√Īez, no es m√°s que una verg√ľenza para el olvido.

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