Luces y sombras de Hora Veinte | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-08-26 03:00:04

Luces y sombras de Hora Veinte

Tal vez el más interesante programa radial que ha salido al aire en los últimos años, el que más ha refrescado al periodismo radial (ese que desafortunadamente cada vez muestra más síntomas de agotamiento) es Hora Veinte de Caracol Radio. Pero a poco andar ha comenzado a poner en evidencia que así como tiene luces, también tiene sombras y que estas crecen.
Luces y sombras de Hora Veinte

En buena parte su éxito se basa en la forma como Néstor Morales, su director, lo conduce. Aquellas oportunidades en que ha sido fugazmente reemplazado, ya sea por Juan Carlos Flórez, o bien por otra persona, el programa “se escurre”, pues al orientador se le desliza su desarrollo entre los dedos de la mano cual el agua.

Comenzó siendo exitoso e innovador por las posiciones de quienes eran invitados a debatir sobre los temas del día, por los argumentos que estos daban y las pullas que lanzaban. Eso hizo que “se disparara” su sintonía.

Pero como todo lleva en su interior el germen de su contrario, ha comenzado a mostrar síntomas de fatiga y cada vez ocurre con más frecuencia que un sector de oyentes, cuando comienza la franja de los panelistas, luego de oír la intervención introductoria de cada invitado mueve la aguja en el dial del radio. ¿Por qué?

Porque cada vez con más frecuencia muta en una aburrida prolongación de esas tontas charlas de coctel bogotano donde un pequeño grupo de personas (con ínfulas de ser importantes e imprescindibles) dan dentelladas para demostrar que son bien informadas y cultas pero cada vez que  hablan demuestran palmariamente que ni son importantes, ni están bien informadas y que su nivel cultural es muy bajo pues en cuanto tema intervienen dan patinazos y no convencen.

Esas “estrellas” están haciendo con el programa el trabajo de las termitas. Lo están carcomiendo por dentro. Cuando ya el problema salga a flor de la corteza, será irrecuperable.

Acepto, el esquema del programa es exigente, encontrar contertulios lúcidos, agradables, atinados, agudos y brillantes en un país cada vez más contaminado por el caudillismo y el “José Obdulismo” es complejo, pero ese es el desafío de Néstor Morales, impedir que su programa mute en un soso punto de reunión de un puñado  de ejemplares del sector más frívolo, superficial y engreído de la burguesía bogotana de coctel.

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