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Una mirada propia hacia el Neorrealismo | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-01-16 05:00:00

Una mirada propia hacia el Neorrealismo

La realidad no puede seguirse viendo de la misma forma como durante centurias los artistas de todas las generaciones la multiplicaron en sus pinceladas cargadas de met√°foras plet√≥ricas o en sus esculturas arropadas de alegor√≠as mitol√≥gicas, que llevaron a crear un abecedario est√©tico √ļnico, tanto de parte de los creadores, como de los observadores, y que s√≥lo con las nuevas apuestas del siglo XX dieron un paso adelante.
Una mirada propia hacia el Neorrealismo

Los paisajes silentes y contemplativos se perdieron como referente visual y, en esa medida, un nuevo universo tem√°tico y conceptual se despliega ante la mirada siempre inquieta del artista, con los resultados que ese encuentro propicia. Hasta aqu√≠ la primera raz√≥n de peso para convocar la exposici√≥n ¬ĎVer para Crear¬í, que por estos d√≠as se encuentra abierta en la galer√≠a Ram√≠rez S√°nchez.

Pero la apuesta de presentar una exposici√≥n de esta √≠ndole tiene para el galerista Ram√≥n S√°nchez otra raz√≥n de peso: se trata de reivindicar de manera paralela el oficio, la academia y la habilidad de esos personajes que ti√Īen de magia los bastidores y moldean con sus manos las arcillas para emular una g√©nesis creativa que sorprende y encanta.

¬ďResulta preocupante para el p√ļblico profano no encontrar en las exposiciones y galer√≠as propuestas que le sean comunes. Con la multiplicidad de nuevas formas creativas, como el video arte, la instalaci√≥n y el ¬ęperfomance¬Ľ, se cay√≥ en una especie de desprecio por el oficio y muchos creadores escudaron su incapacidad en el discurso y la ret√≥rica. Entonces, lo que buscamos es mostrar al p√ļblico una serie de artistas que desde una mirada contempor√°nea rescatan la t√©cnica, el quehacer del pintor y del escultor; en otras palabras, el oficio¬Ē, asegura S√°nchez.


El retorno de los oficiantes

Con la convocatoria surgió, como extraída del sombrero del mago, una importante cantidad de artistas que, seducidos por la posibilidad de mostrar que el oficio sigue vivo, presentaron sus propuestas al comité curatorial liderado por el crítico y escritor de arte Fausto Paneso. Se destaca la presencia de un grupo de artistas santandereanos, algunos de ellos residentes en el exterior y otros tantos provenientes de las escuelas europeas más destacadas de la actualidad.

Henry Fl√≥rez Soler y Sergio Vidal Luna, por ejemplo, emigraron hace m√°s de diez a√Īos hacia Espa√Īa y all√≠ completaron su proceso formativo en el taller del destacado maestro chileno Mu√Īoz Vera. Marco Tulio Espinosa, hijo de nuestro insigne pintor y escultor Guillermo Espinosa, quien reside actualmente en Canad√° y que, a manera de ejemplo, hizo parte de la exposici√≥n ¬ĎDiez Joyas del Arte Latinoamericano¬í, representando a Colombia junto a Fernando Botero.

Otro caso en particular es el de Juan José Cobos, arquitecto de profesión, escultor de la Academia de Florencia (Italia) y alumno estrella del taller del maestro Richard Mac Donall, quien recientemente ha aportado con la monumentalidad de su obra escultórica al referente patrimonial de la región, con obras como el Cristo Rey de Onzaga y el Cristo Crucificado que adorna la capilla de la Plazuela, en la estación del teleférico del Parque Nacional del Chicamocha en la Mesa de los Santos.

Son un total de veintinueve artistas vivos y seis artistas de referencia: Dario Morales, √ďscar Rodriguez Naranjo, Domingo Moreno Otero, David Manzur, Luis Caballero y Claudio Bravo, considerado el m√°s grande de los exponentes de la figuraci√≥n contempor√°nea en Europa.

Para el pintor e historiador de arte Gustavo Rico, esta exposición tiene como virtud el hecho de que recoge una serie de obras que, a pesar de estar enmarcadas dentro de la perseguida estética del realismo, se desprende de las doctrinas inquisitoriales de la tradición del retrato y del paisaje para asumir una realidad más escueta y literal, donde el ojo se convierte en un cazador de elementos de la nueva realidad y el oficio, en una especie de red o trampa para cazar milagros.

 

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