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¿A ver tu cuerpo? | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-01-18 05:00:00

¿A ver tu cuerpo?

¿Uñas amarillas? ¿A ver ese cabello? ¿Se lo pinto nuevamente? –Ah, ¿te gusta?
¿A ver tu cuerpo?

Me cansé del rojo de todas las uñas de nosotras, las mujeres. Me compré esmalte amarillo y además, sépalo, me cambié las tetas y me subí las nalgas para año nuevo. Mija, año nuevo, vida nueva. No es necesario esperar a volvernos unas brujas, como la de la película de los ciento un dálmatas, ni nada parecido. No es sino ver las amigas en las páginas sociales. ¿No es una pendejada esperar para eso? ¿Y qué tiene? Todavía no he cumplido los cincuenta, ni voy a ponerme a esperarlos- ¿A ver tus uñas? Dame las manos - ¿Qué pasa con mis manos?- ¿Te haces las manos en el salón de belleza?- A veces sí. Otras me las arregla una señora que va a mi casa, es una experta para dañarme la cutícula. Es delicioso mientras me pone los pies en agua caliente y me cuenta todos los chismes de la ciudad. Los hombres se pierden ese placer aunque, ahora existen lo metrosexuales que se depilan las axilas, el vello del pecho y los vellos de los genitales. ¿En serio? ¿Se depilan también? ¡Ja já! Bueno, están en su derecho. Falta que se operen las tetas.

¿Tú puedes creer que yo nunca en mi vida me hice las uñas en la peluquería? ¿Nunca? ¿Nunca, nunca?-¿A ver tus uñas? Dame las manos.- Son un desastre. –La verdad que sí. Ni te las limas. ¡¡ Te las comes!!- Un poco.- ¡Te comes las uñas a tu edad! Bueno, ¿qué es eso?

Yo, por ejemplo como te conté, me acerco a los cincuenta y me arreglo lo que sea con tal de que no se me noten ni en el caminado, los años. Para eso está la ciencia, mija, los médicos, los aparatos que le hacen muchas cosas a uno con placer. Nos arreglan todo: caras feas, los bigotes que nos salen con los años y sobre todo las arrugas que nos recuerdan las momias. Te recomiendo uno, es espectacular, hasta hace himenoplastia en un santiamén y estira caras como estirar caucho.

Con cara de caucho sí quedan algunas, pero ese no es un problema porque no volvemos a ver esa arrugas que tanto nos preocupan y que el tiempo, el señor del mundo, nos saca. Al espejo tratamos de engañarlo, pero no siempre podemos y no me he podido conseguir el espejo mentiroso de la bruja mala. En todo caso hay que saber que el señor de nuestras vidas es el tiempo que se va entre tonterías y mucho salón de belleza. Que se va entre salones de té y horas enteras en gimnasios para que nuestro cuerpecito sea adorado por toda la eternidad.

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