Topes: inútiles pero reveladores | Noticias de santander, colombia y el Mundo

Viernes 25 de Abril de 2014
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Editorial
2010-01-19 05:00:00

Topes: inútiles pero reveladores

Topes: inútiles pero reveladores

Para el Senado, el monto máximo legal que podrán recibir y desembolsar los aspirantes se fijó en 531 millones de pesos y para la Cámara de Representantes en un departamento como Santander, la suma quedó en 477 millones de pesos.

Un saludo a la bandera, es tal vez la expresión popular, utilizada comúnmente para denominar algo que no sirve para nada, la que mejor se ajusta en este caso para describir el servicio de los topes.

Puesto en otras palabras, la inutilidad de este mecanismo, que en teoría fue creado para evitar que los presupuestos multimillonarios de dudosa procedencia se infiltren en las campañas y elijan a sus candidatos, está más que demostrada.

La ausencia de controles reales para castigar a quienes no respetan los límites determinados, así como la desidia del Consejo Nacional Electoral a la hora de realizar investigaciones y sancionar a los culpables, han permitido que desde hace casi dos décadas capitales de todo tipo compren las campañas y lo peor, a sus candidatos, con los tristes resultados que el país ya conoce.

Pero eso no es todo. El monto de los topes se encuentra tan desconectado de la realidad, que los mismos aspirantes afirman que tan solo el día de las elecciones, los gastos pueden ser superiores a la suma total aprobada.

Sin embargo, los topes no son totalmente inútiles; aunque cumplen una función distinta a la que fueron creados.

Es que si los aspirantes al Congreso reconocen, como algunos ya lo han hecho, que los gastos reales de una campaña al legislativo triplican los montos legales aprobados, es decir, que bordean los 1.600 millones de pesos, las pretensiones reales de muchos de ellos quedan totalmente al descubierto.

Escrito a manera de pregunta, ¿quién estaría dispuesto a invertir más de 1.500 millones de pesos en su campaña, si en sueldos durante los 4 años de resultar elegidos, no cubren esa cifra?

La respuesta es simple pero reveladora. Una gran cantidad de quienes pretenden llegar al Capitolio, no lo hacen ni de lejos por servir al país o ayudar a las comunidades que los eligen. Estas personas ven su elección como un jugoso negocio que les facilita la obtención de recursos del Estado para aumentar sus propios capitales. Y es ahí donde radica una de las desgracias más grandes que aquejan a este país.

 

Publicada por
REDACCION EDITORIAL
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