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La desgracia y las falsas conciencias | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-01-22 05:00:00

La desgracia y las falsas conciencias

Haití es el país más pobre de América; quienes lo conocemos hemos podido comprobar que su miseria aflora en cada trayecto de cualquier recorrido que se emprenda; la pobreza absoluta abarca al 75% de la población y más del 95% proviene de descendencia africana. Estuvo durante muchos años en poder de los franceses y éstos no hicieron nada por él y después durante su periodo independiente no ha contado con los recursos ni con el capital humano indispensable para proyectar la nación dentro de los senderos del progreso.
La desgracia y las falsas conciencias

Han pasado de dictaduras despiadadas a malos gobiernos elegidos, que no han estado en condiciones de enfilar al país por un sendero del desarrollo.

Noticias de ese país se reciben todos los días, pero todos los días son ignoradas, tal vez porque la tónica es borrar de la memoria lo que no es rentable, lo que no genera oportunidades de riqueza en el corto tiempo.

Las potencias y los organismos internacionales se han conformado con lavar su conciencias ofreciendo de vez en cuando limosnas que no conducen a nada; tal vez una débil dosis de anestesia para un mal gravísimo que ahora se ve multiplicado con la desgracia de la tragedia representada en la hecatombe del terremoto.

Es hora de poner las cartas sobre la mesa y de invocar el surgimiento de la verdadera solidaridad con los más débiles, para que se emprendan acciones integrales que representen una ayuda efectiva en asistencia de talento humano y de recursos, para que una nación como esta pueda salir del atraso persistente y dramático en que se encuentra.

En el mundo no se podrán acabar jamás las hondas desigualdades que se perciben, mientras no exista una clara voluntad de los que tienen más para contribuir con aquellos a los que el destino no les ha permitido aplacar sus enormes necesidades.

Los organismos internacionales como la OEA y la ONU, deben trabajar en ese sentido y ahora que se presenta esta coyuntura se debe hablar claro al respecto, para que las naciones del mundo sepan de manera diáfana cual debe ser su papel en la asistencia a los más débiles y porqué su conciencia nunca estará tranquila, ni saldada, mientras no sea posible entender a los desposeídos.

Este doloroso episodio tiene que ir más allá de lo que suele ser un aprovechamiento de las circunstancias para mostrar al mundo un viaje de comida y sacar pecho con una presunta solidaridad, cuando todos sabemos que una vez se hayan enterrado las víctimas y se hayan repartido unos alimentos, todo volverá a ser igual o peor que antes.

¿Dónde están los verdaderos líderes mundiales? En circunstancias como esta es en donde se debe sacar ese termómetro, para saber dónde es que están el ingenio y la creatividad para estar en capacidad de modificar las cosas en la dimensión en que se requiere.

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