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La farsa de las garant铆as | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-01-24 05:00:00

La farsa de las garant铆as

Con su decisi贸n de acatar parcialmente la sugerencia del Procurador y suspender la transmisi贸n por televisi贸n de los consejos comunitarios, el presidente Uribe ha mandado dos mensajes muy significativos. Uno, que s铆 quiere ser candidato para buscar su segunda reelecci贸n; el otro, que en esta campa帽a electoral no habr谩 igualdad de condiciones ni garant铆as suficientes para los dem谩s candidatos.
La farsa de las garant铆as

El primer mensaje no es ninguna sorpresa, pues la verdad es que la famosa 聯encrucijada del alma聰 era un sofisma de distracci贸n para que el pa铆s pensara que no estaba decidido cuando en realidad se estaban utilizando todos los medios, inclusive los l铆citos, para lograr la aprobaci贸n del referendo. Ya Giraldo hizo todas las trampas necesarias para conseguir las firmas y el Ministro Valencia para que el Congreso aprobara la ley correspondiente; ya se consigui贸 un concepto ama帽ado del Procurador para cohonestar todos los vicios del proceso. Ahora los promotores del referendo est谩n trabajando con todo para conseguir la sentencia favorable de la Corte y en plena campa帽a para comprar los votos necesarios para su aprobaci贸n en las urnas. Contando con amplia financiaci贸n y todo el poder del Estado para la campa帽a por el s铆, es muy probable que tengamos presidente-candidato.

El segundo mensaje es m谩s sutil y parad贸jico. Con la aceptaci贸n tard铆a de solo una peque帽a parte de la Ley de Garant铆as (la de no utilizar la televisi贸n para transmitir algunos actos de campa帽a electoral), se confirma que el candidato-presidente lleva por lo menos dos meses incumpliendo la totalidad de esa Ley, y que seguir谩 incumpliendo el resto por unos meses m谩s, aumentando el desequilibrio y la desigualdad de condiciones frente a los otros candidatos.

Para entender la extrema desigualdad de esta campa帽a electoral hay que recordar que, en el mejor de los casos, los 煤nicos limites que tendr铆a el presidente-candidato ser铆an los establecidos en la Ley 996 del 2005, conocida como Ley de Garant铆as Electorales. Pero desde su discusi贸n en el Congreso fue evidente que esta ley era insuficiente y que las mayor铆as uribistas eliminaron las propuestas que implicaban un verdadero control al uso del aparato estatal para favorecer al candidato-presidente.

Tan insuficiente es esa Ley que el Procurador de la 茅poca solicit贸 a la Corte Constitucional que la devolviera al Congreso porque en varios art铆culos establec铆a un trato preferencial injustificado para el presidente-candidato, y no establec铆a l铆mites claros o sanciones adecuadas para el uso de los bienes del Estado a favor de la campa帽a del candidato-presidente. Por supuesto, esa Corte que hab铆a aprobado la reelecci贸n inmediata, en clara violaci贸n del principio constitucional de la igualdad como lo se帽al贸 el expresidente L贸pez Michelsen, no le hizo caso al Procurador y tambi茅n declar贸 exequible la ley 996.

La situaci贸n actual es peor, porque el presidente Uribe ya est谩 en campa帽a y ni siquiera ha aceptado cumplir los escasos l铆mites que impone la ley. Tan solo la no transmisi贸n por televisi贸n de los consejos comunitarios, pero no ha dicho nada de suspender la contrataci贸n p煤blica, ni las vinculaciones a la n贸mina estatal.

Adem谩s, como lo ha denunciado Rafael Pardo, el presidente-candidato tampoco ha dado la principal garant铆a: que no se sigan robando al Estado para financiar las campa帽as presidencial y del Congreso, pues hay evidencias de que los candidatos uribistas est谩n recibiendo apoyo聽 a trav茅s de convenios que hace Fonsec贸n o Acci贸n Social y otras entidades p煤blicas para adjudicar contratos a amigos de ellos para que les financien las聽 campa帽as.
Siguiendo la tradici贸n, la Ley de Garant铆as se obedece pero no se cumple.

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