Los casinos y la corrupci贸n | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-01-25 05:00:00

Los casinos y la corrupci贸n

脡sta no es la primera vez que Vanguardia Liberal se refiere en editoriales al problema que vive la Colombia de hoy como consecuencia de la proliferaci贸n de casinos, m谩quinas tragamonedas y juegos de suerte y azar en nuestras ciudades, operaciones comerciales que se llevan a cabo en forma irregular, sin control gubernamental real, as铆 se argumente que el Estado los vigila a trav茅s de Etesa.
Los casinos y la corrupci贸n

En cuanto tertuleadero hay, a lo largo y ancho del pa铆s, se especula sobre el origen del dinero aportado como capital para el funcionamiento de m谩s de un casino y se lanzan juicios de valor, sin verificaci贸n, sobre si en ellos se 聯lava聰 o no dinero.

Las m谩quinas tragamonedas son una inenarrable fuente de vicio de las nuevas generaciones; operan tanto en modestas tiendas de barriadas como en sofisticados centros nocturnos; sobre ellas no hay control eficaz de parte de autoridad alguna y mozuelos, desempleados, amas de casa, trabajadores, subempleados, etc., ven en sus ranuras evaporar sus modestos ingresos mientras sus n煤cleos familiares se descomponen.

Y como si fuera poco, Etesa, la entidad estatal creada para vigilar y controlar la amplia gama de actividades que hay en torno a los juegos de suerte y azar, es un nauseabundo nido de corrupci贸n.

En las dos 煤ltimas ediciones de la revista Cambio se ha publicado una investigaci贸n period铆stica sobre los il铆citos llevados a cabo por funcionarios de Etesa, quienes cobraban 聯comisiones聰 a operadores ilegales de casinos, m谩quinas tragamonedas y juegos de suerte y azar en Santander, Norte de Santander, Cesar y Vichada, a cambio de permitirles funcionar en forma irregular.

A miles de millones de pesos asciende la defraudaci贸n de que se acusa a funcionarios de Etesa y deja sin aliento el hecho de que una vez fueron descubiertos por las autoridades y privados de la libertad, desde la c谩rcel Modelo de Bucaramanga siguieron delinquiendo y lograron que en los cargos p煤blicos que desempe帽aban, en su reemplazo, se nombrara a miembros de su n煤cleo familiar para seguir cometiendo il铆citos.

El caso de corrupci贸n en torno a Etesa y el mundo de los casinos y las operaciones irregulares de juegos de suerte y azar es mucho m谩s que un nuevo bochinche de corrupci贸n candidato a perderse en la bruma del 聯tapen, tapen聰. La v铆ctima otra vez es el pueblo colombiano, al que desafortunadamente no le importa que lo usen de carnada, ni que los cargos p煤blicos se usen como trampolines para el galopante enriquecimiento de quienes llegan a ellos a manera de 聯pago聰 a pol铆ticos cercanos a los c铆rculos del poder.

En este caso los tent谩culos de los cerebros ser谩n tan poderosos que cuando varios fiscales comenzaron a destapar lo que hab铆a, fueron relevados de sus funciones y los expedientes se arrumaron en anaqueles, mientras los medios de prueba recaudados desaparecieron como por encanto.

No puede Colombia ser indiferente a lo que ocurre ante sus ojos.

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