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¿Por qué no hablar del dolor en Haití? | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-01-25 05:00:00

¿Por qué no hablar del dolor en Haití?

Haití en un segundo se desplomó, en un segundo cayeron palacios, hoteles, ministerios, colegios, hospitales, casas,  iglesias, altares de vudú y de la cárcel huyeron cinco mil presos que ahora, con el resto de haitianos, andan por las calles formando bandas donde no hay luz, ni agua potable (bueno, nunca ha habido, solo barro y basuras), ni comida, ni alegría, solo llanto, ojos tristes, caras asombradas y parece que miráramos una parte del fin del mundo.
¿Por qué no hablar del dolor en Haití?

Soledad, rapiñas, saqueos, lucha de hombres contra hombres, ejecuciones, asesinatos e incendios y sigue temblando, mientras se demora la distribución de alimentos, de medicamentos, mientras se atienden miles de heridos, mientras los niños buscan a sus padres, sus hermanos y sus casas destruidas a ver si pueden salvar algo, un recuerdo, una antigua fotografía donde aparecían juntos, la familia entera, una muñeca vieja. Es como el panorama del niño y el padre de la novela de Cormac McCarthy, la Carretera, buscando qué comer y de qué vivir, mientras huyen de los demás seres humanos que devoran a los niños y matan al que no anda con ellos, es la otra naturaleza del hombre que emerge del cerebro primitivo, después de la una supuesta guerra nuclear. Caminan y caminan escondiéndose y entre el frío y el hambre, padre e hijo sobreviven en medio de recuerdos del mundo que fue y que no volverá nunca más. El daño ya fue hecho para siempre, la desdicha continúa en ese hombre de vida breve y difícil. “Tanto penar para morirse uno”, repetía Miguel Hernández.

La vida debe continuar en Haití, la pobreza debe continuar en ese país, la devastación será la constante de su paisaje y seguirá siendo  gracias a los políticos, uno de los países más pobres de la tierra.

Solo sabemos que los organismos de ayuda internacional, no han sido capaces de dar una solución inmediata a esta grave e inocultable crisis, que la ONU,  no es el organismo capaz de sacarnos de una crisis a pesar de los millones de dólares que maneja esa burocracia mundial. ¿Y la OEA? No ha hecho un frente común de solidaridad para que pare el llanto y se reactive el país, no ha dicho nada, ni lo dirá.

Nota: Al señor León, que me escribió a veces elogiándome y a veces maldiciéndome, le digo que mis raíces, por mi apellido Ortiz, nacen es esa tierra hermosa, donde llegaron mis antepasados para quedarse porque o no podían volver o no querían por ser nuevos cristianos y decirle además, que mi abuelo que murió muy joven fue Alcalde de ese municipio mucho antes. Sí lamento lo de la señora Dalita.

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