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Palabras inútiles | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-01-27 05:00:00

Palabras inútiles

Palabras inútiles

Aquí derecha es ultraderecha, por no decir paramilitarismo y decir izquierda es asimilable a Farc o terrorismo. No hay matices. Blanco o negro. Y casi siempre la peor parte la llevan los críticos que son perseguidos o estigmatizados por igual por los unos o por los otros. No es algo nuevo, siempre en la historia puede rastrearse la suerte de quienes han puesto en duda un determinado régimen político o sistema social.

La heterodoxia siempre ha sido perseguida, pero tal vez sea la modernidad política la que ha otorgado más garantías, al tenor del desarrollo del derecho natural, expresado como derecho fundamental al libre pensamiento, a la libertad de expresión y de conciencia. Derechos siempre amenazados por los excesos de poder. La extraordinaria obra de Barrows Dunham Héroes y herejes, hoy día inconseguible, es clásico insustituible sobre el tema. Arranca con un epígrafe que dice: “El que se inclina hacia un partido, es condenado al Infierno por los demás, pero tampoco merecerá juicio más favorable si no se pronuncia por ninguno.” Así ha sido desde Caín –como muestra Saramago-  hasta nuestros aciagos tiempos modernos de intolerancia, sobre todo desde los tiempos de la irrupción de las ideas totalitarias que no nos desamparan.

Derecha e izquierda no pueden usarse sino en tiempos de tolerancia, de respeto a la concepción democrática de la vida, que es algo más que hacer certámenes electorales o refigurar la democracia como tiranía de las mayorías. Requiere madurez política, como lo acaban de demostrar Chile y Uruguay. Que un ex guerrillero  tupamaro sea el presidente elegido en régimen de democracia en Uruguay, o que un ex pinochetista lo sea en las mismas condiciones en Chile, es prueba de ello. Nosotros estamos a años luz de semejante grado de civilización política y regresamos al más dañino caudillismo decimonónico, al  cesarismo democrático.

Post scriptum. A Haití le basta con que le restituyan la dignidad y los enormes recursos que las grandes potencias le han esquilmado desde siempre.

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