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Dejar hacer, dejar pasar | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-01-28 05:00:00

Dejar hacer, dejar pasar

Así los funcionarios de turno o los más reconocidos ambientalistas adviertan sobre el recrudecimiento del verano y de los bajos niveles de los caudales de los afluentes, ellos nunca dejarán de fluir.
Dejar hacer, dejar pasar

El sol podrá ser inclemente y, por supuesto, podrá secar hasta la última gota de los riachuelos; sin embargo, todos ellos seguirán sus cursos naturales. Tanto que hasta el más escéptico terminará confiando en sus aguas.

No se trata de una campaña en contra de los acertados y preocupantes anuncios sobre el cambio climático; es más bien el recuerdo de un consejo que acuñaban nuestros abuelos y que, entre líneas, se leía así: ‘no empuje las aguas del río; ellas fluyen’.

Cada vez que los viejos veían que teníamos problemas y que no podíamos hacer nada para solucionarlos, nos replicaban: “Mijo, deje que las cosas lleguen, las cosas pasan’.

Hoy, cuando la incertidumbre nos asalta y cuando no encontramos salidas a nuestras angustias, bien podríamos traer a la palestra tal reflexión.

Los abuelos tenían razón: en muchas esferas de la vida encontraremos situaciones difíciles y, a lo mejor, en algunas de ellas el mundo parecerá que se nos derrumba.

No podemos ‘echarnos a morir’, ni tampoco flaquear. La vida sigue y no hay más alternativas distintas a las de mirar hacia el frente.

Antes que salir a realizar cualquier cosa, nos corresponde contemplar una pausa. Esa puede ser una sabia actitud, de manera especial para cuando tengamos que tomar decisiones acerca de nuestro futuro.

Si no tenemos las mentes claras, difícilmente veremos una salida coherente; ni menos haremos lo que más nos convenga.

Esta tampoco es una invitación a quedarse con las manos cruzadas. De lo que se trata es de tener la serenidad suficiente para no estresarse, ni dejarse llevar por el abatimiento.

Nos conviene ser humildes y esperar, con prudencia, la forma como transcurran los acontecimientos.

Preocuparse no lleva a nada. De hecho, si usted analiza la etimología de esa palabra, encontrará que ella significa: ‘ocuparse antes de que algo ocurra’.

Nos pasa cuando nos sentimos enfermos. El médico ni siquiera ha hecho nuestros diagnósticos y ya nos sentimos con un pie en la tumba. Algo similar pasa cuando nos enfrentamos a otras duras pruebas; apenas vemos las dificultades y, de inmediato, armamos tormentas en vasos de agua.

Si las cosas se nos ponen difíciles, debemos recordar que los cinco primeros minutos son claves. Regalémonos esos segundos para imaginarnos que nada ha ocurrido.

Reiteramos: no se trata de esquivar la situación, sino de no dejar que la angustia no se le quede estampillada. Cuando el minutero haya dado cinco vueltas, empezaremos a ver las cosas menos traumáticas.

Y cuando ya sabemos cuál es la situación que afrontamos, no tenemos por qué vivir angustiados. Hay personas que no comen ni duermen pensando en los agobiantes problemas, cuando muchas veces la solución está a la vuelta de la esquina.

Todo sería más fácil si entendiéramos, por ejemplo, que nadie tiene un problema que no haya sido antes, en otra ocasión parecida, resuelto por otro.

Es como las aguas de los ríos; todas ellas fluyen.

Los riachuelos hacen parte de los océanos. Sus corrientes sirven para irrigar los campos y para alimentar a los hombres; así hoy se lean en las noticias que los caudales están bajando más de lo normal.

CONSEJOS

* Hay que tener valor para afrontar las cosas. Nadie dice que asumir un problema sea fácil; pero tenga en cuenta esta frase que acompaña a las grandes historias: ‘un hombre cobarde, no puede gobernar’.

* Usted siempre puede recomenzar y desenvolverse de manera constructiva en su ajetreada vida. Es decir, tiene en su mente la posibilidad de remplazar el caos por la calma; sólo que debe hacer lo necesario para recuperarse en su debido momento.

* Cuando vea que su angustia ya tocó fondo, considere que siempre hay una luz en el camino. Compartir su problema con alguien de confianza es un aliciente; no para descargarse en él, sino para llevar la carga con más calma.

* Sueñe que el problema se le solucionó. Eso equivale a pensar positivamente. Cuando usted sueña, le pone fin al pesar de su corazón.

 

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