A 65 a√Īos de la liberaci√≥n de Auschwitz | Noticias de santander, colombia y el Mundo | Vanguardia.com
Publicidad
Vie Dic 15 2017
23ºC
Actualizado 05:52 pm

A 65 a√Īos de la liberaci√≥n de Auschwitz | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-01-31 05:00:00

A 65 a√Īos de la liberaci√≥n de Auschwitz

Muchas de las v√≠ctimas de la persecuci√≥n nazi que sobrevivieron a esa industria de la muerte que fue el campo de concentraci√≥n de Auschwitz, se reunieron este mi√©rcoles en Polonia para celebrar los 65 a√Īos de la liberaci√≥n. Tambi√©n revivieron sus terribles experiencias.
A 65 a√Īos de la liberaci√≥n de Auschwitz

Las sirenas que servían para advertir de las fugas del campo, instalado en 1940 por la Alemania nazi en el sur de Polonia, volvieron a sonar en la tarde del miércoles para marcar el inicio de las ceremonias, en un día frío y nevado como el del 27 de enero de 1945, cuando Auschwitz fue liberado por el Ejército Rojo.

Eva Mozes, una de las gemelas sometidas en Auschwitz a los horribles experimentos del doctor Josef Mengele, volvió el miércoles al lugar de su suplicio.
¬ďMis padres y nuestra hermana mayor fueron asesinados 30 minutos despu√©s de llegar al campo. Nunca m√°s los vi, desaparecieron sin dejar rastro¬Ē, cont√≥ Eva, de 75 a√Īos, que hoy vive en Indiana (EE.UU.).

¬ďA mi hermana y a m√≠ no nos mataron porque √©ramos gemelas¬Ē, agrega. Eva y Miriam, jud√≠as h√ļngaras, fueron deportadas en mayo de 1944 a Auschwitz desde un pueblo rumano y tatuadas con los n√ļmeros A7063 y A7064. Ten√≠an entonces diez a√Īos. Las dos sobrevivieron. Miriam falleci√≥ en 2003.

Para Ginette Kolinka, la visi√≥n de las c√°maras de gas donde hace 65 a√Īos murieron su padre y su hermano despierta dolorosos recuerdos.

Con un tono seco que contrasta con la emotividad de los visitantes, el gu√≠a que dirige la visita del campo de exterminio de Auschwitz explica que la muerte por gas pod√≠a durar hasta 25 minutos. ¬ďEn el pelo se encontr√≥ rastros de cianuro, lo que demuestra que las mujeres eran afeitadas una vez muertas y los nazis utilizaban sus cabellos para fines industriales¬Ē, prosigue con frialdad su explicaci√≥n.

Ginette, de 84 a√Īos, no lo puede soportar. ¬ďYo misma envi√© all√≠ a mi padre y a mi hermano cuando bajamos del tren que nos trajo desde Drancy (Francia). Mi padre ya era anciano y mi hermano, que estaba enfermo, no pod√≠a andar. Yo les dije que subiesen a los camiones¬Ē, explica esta mujer a√ļn agobiada por el remordimiento.

¬ďNo sab√≠a que esos camiones los conducir√≠an directamente a la muerte. Yo quer√≠a andar tras tres d√≠as de tren en condiciones espantosas, quer√≠a airearme. Era el 16 de agosto de 1944¬Ē, recuerda.

Ginette logr√≥ salir del campo en la ¬ďMarcha de la Muerte¬Ē, 60 km a pie bajo los gritos de los SS, poco despu√©s de la evacuaci√≥n de los barracones ante el avance de los sovi√©ticos. As√≠ se salv√≥.

¬ďEl 27 de enero de 1945 era jueves¬Ē, recuerda Jadwiga Bogucka, una polaca que entonces ten√≠a 18 a√Īos. ¬ďEl mi√©rcoles hubo el llamado normal, el gong y la disciplina. Y el jueves, ni gong, ni llamado; los alemanes hab√≠an huido. Hac√≠a un tiempo como hoy (mi√©rcoles), explica esta superviviente, deportada a Auschwitz tras la insurrecci√≥n de Varsovia en el oto√Īo de 1944, m√°s de un a√Īo despu√©s de la del gueto de esa ciudad.

¬ďAlgunos presos aserraron los barrotes y pudimos salir a buscar ropa y comida. En la pila de ropa de los presos muertos encontr√© con qu√© vestirme y dos zapatos diferentes. Vestida as√≠ fui a la iglesia, antes de intentar partir hacia Varsovia, sin saber que toda la ciudad hab√≠a sido destruida¬Ē, relata.
*Con resumen de agencias.

Entre 4 y 6 millones de muertos

Esa ser√≠a la cifra de personas exterminadas en el campo de concentraci√≥n nazi de Auschwitz, seg√ļn documentos de archivo revelados esta semana por el Servicio Federal de Seguridad de Rusia (FSB, ex KGB).

La Comisi√≥n Extraordinaria que interrog√≥ a testigos y verdugos lleg√≥ a la conclusi√≥n de que en Auschwitz murieron m√°s de cuatro millones de personas. El historiador ruso Vlad√≠mir Mak√°rov, indic√≥ que seg√ļn los archivos del FSB, a Auschwitz, desde su creaci√≥n en 1940, llegaban de los pa√≠ses ocupados por los nazis una media diaria de diez convoyes ferroviarios con presos. Cada tren conten√≠a entre 40 y 50 vagones y en cada uno entre cincuenta y cien personas.

El 70 por ciento de los recién llegados eran exterminados inmediatamente y solo a los físicamente más fuertes les aplazaban provisionalmente la muerte para que trabajaran en fábricas militares nazis o fueran usados en macabros experimentos médicos.

Seg√ļn la Comisi√≥n, desde 1940 y hasta enero de 1945, en este campo funcionaron cinco crematorios con una capacidad de incineraci√≥n de unos 270.000 cad√°veres al mes. Cada crematorio dispon√≠a de una c√°mara de gas propia y adem√°s funcionaban otras dos c√°maras de gas, con una capacidad conjunta de 150.000 personas envenenadas cada mes.

Uno de los primeros

El ex soldado polaco y luego ingeniero, Jozef Paczynski, que ya se acerca a los 90 a√Īos y vive en Inglaterra, fue arrestado en mayo de 1940 cuando trataba de cruzar la frontera a Eslovaquia para unirse al ej√©rcito polaco libre en Francia. Por eso fue uno de los primeros en llegar a Auschwitz, exactamente el n√ļmero 121, donde permaneci√≥ hasta el final.

All√≠ fue entrenado para ser uno de los barberos del campo y entre sus ¬Ďclientes¬í estaba Rudolf H√∂ss de la SS, que despu√©s fue colgado por la muerte de por lo menos 1.100.000 personas. ¬ďLa primera vez que me llevaron a la villa de H√∂ss temblaba de miedo. Sab√≠a que si resbalaba con las tijeras o con la navaja, o si √©l no aprobaba el corte de pelo, me matar√≠an o me mandar√≠an a otro grupo de trabajo, que ser√≠a lo mismo que estar muerto¬Ē.

Jozef tuvo suerte, pero sab√≠a exactamente lo que suced√≠a en Auschwitz. Cuenta que un d√≠a de 1942 oy√≥ una conmoci√≥n afuera de su tienda de barbero. ¬ďSub√≠ al √°tico y pude ver a cientos de prisioneros a los que, de manera muy educada, los hac√≠an entrar al b√ļnker debajo m√≠o. Se les dijo que se desvistieran, que iban a ir a las duchas. Vi a los guardias de las SS ir al techo y derramar lo que parec√≠a una especie de polvo. Luego, durante 15, 20 minutos, aunque el b√ļnker ten√≠a paredes anchas de concreto, pod√≠a o√≠r los gritos de los prisioneros desde adentro¬Ē. All√≠ ocurrieron los primeros asesinatos masivos experimentales con el gas Zyklon B.

Sobrevivientes en américa latina

EN PANAM√Ā

Marianne Grannat naci√≥ en la regi√≥n de Vac en Hungr√≠a, en 1924, y soport√≥ el horror de Auschwitz con su hermana y sus padres durante 10 meses. La primera vez que logr√≥ salvarse de la muerte fue cuando la llevaron a una barraca que hac√≠a las veces de hospital, pero pronto descubrieron que no padec√≠a de viruela y la mandaron junto a su hermana a una barraca que ¬ďera como una reserva en caso de, por cuestiones de falta de transporte, necesitaran m√°s personas para meter en la c√°mara de gas¬Ē. Dos semanas despu√©s de que sali√≥ de ah√≠, dieron la orden de que todos los enfermos del hospital fueran llevados a la c√°mara mortal.

La segunda vez que logr√≥ salvar su vida fue un verdadero milagro. Junto a su hermana conoci√≥ por dentro una c√°mara de gas, donde Marianne calcula que esperaron cerca de 24 horas a que el gas fuera liberado. Al parecer, los oficiales nazis recibieron √≥rdenes del propio Heinrich Himmler, comandante de las SS, para detener la matanza en todos los campos de concentraci√≥n. En seguida, juntas se unieron a lo que se conoce como la ¬ďMarcha de la Muerte¬Ē, donde recorrieron 35 kil√≥metros hasta Retzow, otro campo de concentraci√≥n. All√≠ fueron dejadas en libertad por los soldados alemanes, que retroced√≠an ante el avance ruso.

Marianne escribi√≥ el libro que lleva por t√≠tulo ¬ďCendre¬Ē (Cenizas) y vivi√≥ en El Salvador durante 23 a√Īos, donde se convirti√≥ en cantante y pianista. Con sus dos hijas y su esposo Alexandre lleg√≥ a Panam√° en enero de 1981.

EN ARGENTINA

El polaco Charles Papiernik sobrevivi√≥ tres a√Īos en Auschwitz, donde perdi√≥ a todos sus hermanos. Hoy vive en Argentina. Cuenta que era com√ļn que los presos usaran bufanda arriba de la boca para que no se les vieran los dientes de oro. ¬ďPor suerte a m√≠ no me llevaron al dentista porque no ten√≠a ninguno. A los que ten√≠an se los arrancaban sin anestesia, sin nada; y si sal√≠a tambi√©n la enc√≠a, lo mismo daba¬Ē.

Pablo Alter, que naci√≥ en Melab, un pueblo polaco a 3 kil√≥metros de la frontera alemana y que permaneci√≥ preso durante 5 a√Īos, 8 meses y 8 d√≠as, pas√≥ por 8 guetos, 10 campos de trabajo y logr√≥ escapar de Auschwitz el d√≠a de la evacuaci√≥n. Alter tambi√©n vive en Argentina y afirma que cuando lleg√≥ a Auschwitz s√≥lo ten√≠a una mochila con una muda de ropa interior que tuvo que entregar cuando cruz√≥ el portal donde se le√≠a ¬ďEl trabajo los hace libre¬Ē. En su brazo derecho a√ļn conserva el n√ļmero con que lo marcaron. ¬ďAl llegar ten√≠amos que desvestirnos y por altoparlantes nos dec√≠an que entreg√°ramos todo lo que llev√°bamos, oro, plata, brillantes. Si alguien se guardaba algo, lo fusilaban en el acto¬Ē.

EN URUGUAY

Ana Vinocur, cuyo nombre de soltera fue Hanka Benkel, lleg√≥ en 1947 a Uruguay luego de sobrevivi√≥ a los campos de Auschwitz y Stutthof y pasar por el gueto de Lodz, su ciudad polaca natal, cuando apenas ten√≠a 13 a√Īos. Ella no estuvo en la liberaci√≥n del campo el 27 de enero de 1945, porque su barraca, la 26, hab√≠a sido escogida por Josef Mengele, apodado el ¬ď√Āngel de la Muerte¬Ē para ser evacuada y los prisioneros llevados a un puerto sobre el B√°ltico donde subieron a buques que terminaron bombardeados por la aviaci√≥n aliada. All√≠ fue rescatada. En Uruguay, Ana supo que su hermano menor hab√≠a muerto en las c√°maras de gas, que su padre muri√≥ en Auschwitz y que su hermano mayor hab√≠a logrado sobrevivir.

Luego de la liberaci√≥n, Ana pas√≥ dos a√Īos interna en hospitales y 25 sin poder hablar del holocausto. Escribi√≥ dos libros: ¬ĎSin t√≠tulo¬í y ¬ĎVolver a vivir despu√©s de Auschwitz¬í.

Publicada por
Contactar al periodista
Publicidad
Publicidad
Publicidad