La salud en emergencia | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-02-01 05:00:00

La salud en emergencia

Los decretos de emergencia social no han sido muy bien recibidos. La Academia Nacional de Medicina y la Asociaci√≥n Nacional de Comunidades cient√≠ficas han expresado p√ļblicamente su rechazo a estas normas en palabras que no dejan duda de la reacci√≥n negativa de la comunidad m√©dica que se ha sentido progresivamente maltratada desde la expedici√≥n de la Ley 100 de 1993.
La salud en emergencia

Ahora siente que el Gobierno interfiere seriamente y limita la capacidad de los médicos para atender debidamente a sus pacientes. Por eso, exigen que los decretos sean derogadas por inconvenientes. Quizás no se tenga que llegar a eso porque la Corte Constitucional ya está atenta, en primer lugar porque uno de los requisitos que debe cumplir el gobierno cuando invoca una emergencia social es que dicha emergencia responde a una situación no prevista y esta se preveía desde hace rato.

El sector salud se ha convertido en una bomba que puede explotar en cualquier momento, con serias consecuencias sobre la salud p√ļblica. Es evidente que se necesitan mayores recursos y que tanto el p√ļblico como los jueces han abusado de la capacidad del sistema para atender los problemas b√°sicos de salud y han extendido de hecho el alcance de lo que obligatoriamente deben atender los proveedores de servicios de salud mucho m√°s all√° de lo que puede financiar el sistema en su conjunto o las instituciones y entidades en forma individual. Adicionalmente, los pagos que le debe hacer el Gobierno a estas entidades a trav√©s del Fondo de Solidaridad y Garant√≠a (Fosyga) no se reciben oportunamente y el fondo les debe billonarias sumas, parte d ela cuales no va a pagar nunca.

Los decretos de emergencia social tratan de resolver el problema de la definici√≥n de los servicios que obligatoriamente debe proveer el sistema de salud y de proveer la financiaci√≥n para atenderlos. Quiz√°s el problema de fondo de estas medidas es que no contaron con el beneficio de una discusi√≥n p√ļblica ni con el tiempo para meditar y discutir su alcance lo cual ha provocado una reacci√≥n agresiva, como la de la comunidad m√©dica que no tuvo la oportunidad de expresarse antes de que se expidieran las medidas. La Constituci√≥n de 1991, le concedi√≥ al Gobierno de entonces facultades transitorias para expedir una reforma tributaria por decreto. Estas facultades no se aprovecharon porque Gaviria, con muy buen sentido, conceptu√≥ que una reforma tributaria no se debe hacer sin contar con el Congreso.

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