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Repugnante | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-02-04 05:00:00

Repugnante

Por decir lo menos, es para los ciudadanos honestos ver cualquier espacio libre embadurnado, lleno de afiches con proselitismo político, de los mismos que juraron sobre un costalado de cristos que no lo harían respetando el espacio público y a la ciudadanía.
Repugnante

Esas son las promesas de quienes pertenecieron al establecimiento más corrupto del país: El Congreso. Un vergonzoso Congreso, con rarísimas excepciones, totalmente desprestigiado, repudiado por la ciudadanía en las encuestas, entre otras cosas porque más de 75 de sus 268 miembros han sido o están siendo juzgados por la Corte o se encuentran detenidos. Congresistas que devengan más de $5.000.000 como sueldo mensual básico, más cerca de $10.000.000 mensuales como gastos de representación, más cerca de $6.000.000 mensuales como prima de vivienda y cerca de $2.000.000 como prima de salud al mes, para un total de más de $23.000.000 mensuales y sus manos libres, parecido al salario mínimo legal vigente de $515.000 mensuales del obrero a quienes ellos explotan.

Y como colofón, los “respetables” congresistas siguen haciéndole honor al ausentismo, a lo torcido, a lo malévolo, a la corrupción, menospreciando lo que verdaderamente le puede convenir al país y a los 45 millones de colombianos que pretenden “representar”. Los Congresistas elegidos por Santander, le han servido de estorbo y desprestigio al Departamento y para lo que le sirve el busto a los hombres: para tres cosas. En los afiches, pancartas, pasacalles y vallas están los mismos con las mismas. Amañados esquilmando al erario y fungiendo como honestos, estos politiqueros son los mismos que recomiendan al prójimo no robar porque odian la competencia. Ellos, con los que, como reos, están en la cárcel, dicen tener la conciencia limpia porque gozan de pésima memoria. No son completos inútiles, porque al menos, sirven como ejemplo. Bien decía Séneca: “Quien legisle será aborrecido cuando, como delincuente, pretende ser árbitro de la moral pública.”

¿Vamos a elegir a éstos, o a los que ya estuvieron en las mismas, o a sus títeres, quienes ya les han pagado por su padrinazgo? Pobre país, al ser un país paupérrimo en honestidad, dignidad y moral.

Escritor Ito

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