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Un inventor de 17 años | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-02-07 05:00:00

Un inventor de 17 años

Rafael Esteban Flórez Ramírez puede considerarse un niño genio. Está justo en la mitad de su carrera profesional y desde los 15 años hace parte de un selecto grupo de jóvenes que se forman como científicos. Quiere ser inventor. Estudia ingeniería biomédica y es pupilo de Raúl Cuero, científico colombiano que ha patentado más de 12 inventos de impacto mundial.
Un inventor de 17 años

En una casa muy cerca al parque de Los Niños, donde funciona una fábrica de ropa, Rafael Esteban y su hermana Diana Lucía viven en una habitación arrendada.
Hace pocos días que ella se mudó a Bucaramanga. No sólo es primípara en la universidad, también es la primera vez que se aleja de su mamá, un asunto que Rafael, luego de dos años, maneja con habilidad.

Sin embargo, Rafael es tan solo un joven de 17 años que salió a los 14 de su natal California, un pequeño municipio minero a tres horas de Bucaramanga, cuando se graduó con honores y fue nombrado el mejor de su promoción en el Colegio Integrado San Antonio. También fue el alumno más joven en terminar el bachillerato en toda la historia del colegio, por eso, sus familiares, amigos y profesores, lo consideran un genio.

Diana Lucía tiene 15 años, es ‘antonina’ y como sucedió con su hermano, fue promovida por sus habilidades académicas. Esa es la razón por la que estos jóvenes entraron tan temprano a la universidad.

“‘Rafa’ es tímido”, dice su padrino Carlos Arturo Prince, quien hasta el año pasado fue el rector del único colegio que existe en California. “Pero también es muy preguntón”. Y eso es lo más interesante. Lo que sucede es que las preguntas que hace Rafael no las haría, comúnmente, un joven de su edad y resultan tan novedosas que han sorprendido a personalidades tan destacadas como el científico colombiano Raúl Cuero, que demostró, por ejemplo, que el suelo de Marte puede eliminar metales toxicoquímicos a través de un mecanismo de simulación. Algo único en el mundo que ha sido elogiado por la Nasa.

Si. Todos coinciden en que Rafael es un genio. La ciencia es su pasión y su sueño es ser científico, algo que para nada parece un arrebato de adolescente. Al contrario, Rafael hace parte de un selecto grupo de jóvenes que en Bucaramanga se están formando para ser científicos. Pero el merito más grande es que lo escogió Raúl Cuero, que en este caso vendría a ser como Maradona para los amantes del fútbol.

Rafael y su hermana estudian ingeniería biomédica, una carrera poco común que se ajusta a unas habilidades que escasos jóvenes identificarían a los 14 años, aunque Rafael, con modestia, dice que en el colegio “se iba más por lo artístico”.

María Teresa, la ma-má de estos jóvenes, ha hecho de ?tripas corazón’ para apoyarlos. Esta mujer de 37 años es la escribiente del juzgado promiscuo de California y desde la distancia intenta que no le falte nada a sus hijos. Primero confió en Rafael y no se arrepiente. Es que cualquiera pensaría que ‘Rafa’, como lo llaman los que más lo quieren, es efectivamente, un niño genio. Él sonríe. Dice que no le gusta decir que ha sido el mejor, pero sí, que siempre le ha gustado estudiar.

María Teresa cuenta que Rafael empezó a sobresalir desde el preescolar. Siempre ocupaba los primeros puestos. “Incluso me tocó comprarle un computador cuando estaba en primaria”. Y apenas entró a octavo grado lo promovieron a noveno. Las razones no sorprendieron a María Teresa.  “Rafael preguntaba demasiado y siempre iba más delante de sus compañeros”, dice. Para ella, todo el éxito de Rafael se debe a la lectura, una pasión que cultivó desde pequeño motivado por el juez de su pueblo, que le prestaba los libros, y por una profesora que vivía en su casa.

La clave es ser creativo

Sentado en el parque de Los Niños, el cuerpo menudo de Rafael esconde a un inventor. Habla claro y no duda cuando responde. Dice que decidió estudiar ingeniería biomédica en la universidad Manuela Beltrán, porque le daba la posibilidad de desenvolverme en diferentes áreas a la vez.

Tiene claro que para ser científico debe dedicarse a la investigación y no quiere hacerlo solamente desde la biología. “En el colegio siempre pensaba en la parte biológica del cuerpo y me interesaba desarrollar tejidos con células, pero sabía que eran cosas no muy fáciles de realizar”, dice.

Cuando María Teresa lo oía hablar de estos temas, confiesa que no le entendía mucho. “Él siempre me decía que quería ir a la Nasa”. Así que cuando Rafael insistió con la ingeniería biomédica, ella asoció una cosa con la otra y no dudó en planear el viaje a Bucaramanga.

Encuentro con un ídolo

En la vida de Rafael todo ha sucedido muy rápido. En el primer semestre de su carrera se enteró de la existencia de Raúl Cuero y sus Parques de la Creatividad, una iniciativa seleccionada por la OEA como modelo de desarrollo para países emergentes.

Bucaramanga es la segunda ciudad que escoge Cuero en Colombia para formar científicos. Tiene Parques en Israel, Estados Unidos, Ghana, México, República Dominicana y también en Manizales. Así que luego de un proceso de selección donde se presentaron 85 estudiantes de colegios y universidades que querían innovar y crear, Rafael terminó adentro y de nuevo fue el universitario más joven del grupo. “Ahí me enteré de la cantidad de patentes que tiene el Doctor Cuero, 14 en total”.

Rápidamente, Cuero se convirtió en el ídolo de Rafael, pero no solo por sus conocimientos. “Cuero es un modelo a seguir porque combina sabiduría y humildad. Tiene una vida llena de experiencia, de creatividad y de innovación”. Y fue con él, un vallecaucano que ha recorrido el mundo entero con sus inventos, que Rafael se enfrentó a la prueba de fuego.

Primero tuvo que escribir un ensayo sobre la creatividad, que este joven define como una habilidad que necesita de otras habilidades. “Es la que te permite ver más allá de las cosas obvias y la que te impulsa a crear proyectos poco comunes, pero que también van enfocados hacia el crecimiento económico”.

La siguiente prueba fue idear un proyecto creativo que fuera innovador. Rafael pensó en la ingeniería de tejidos. “Hoy están haciendo estudios para generar órganos completos con células madres, pero sólo han podido generar una de las capas de estos órganos, por eso yo pensé que si en todo el cuerpo existen diferentes tipos de células, es posible que si se ponen a crecer a la vez en un dispositivo, se pueda reconstruir un organismo completo”.

En la entrevista personal que tuvo con Cuero, no hablaron mucho de su idea, pero sí de sus lecturas. “Estaba nervioso. Le hablé de los libros que había leído en el colegio, sobretodo de La Divina Comedia porque pienso que Dante logra hacer sentir al lector dentro de la obra. Eso, para mí, en la época de la Ilustración, fue algo innovador”.

Luego hablaron de filosofía y Rafael, esta vez, eligió a Platón y El Mito de la Caverna. “Lo hice porque me llama la atención esa capacidad que tiene el hombre para sorprenderse ante las cosas de la vida. Los niños tienen esa capacidad, pero con el tiempo la pierden. Conservarla hace parte de la innovación”, dice.

EN POCAS PALABRAS

Un escritor: Dante Alighieri

Un deporte: Baloncesto

Horas diarias en Internet: 3 horas

Horas semanales en el laboratorio: 15 horas

Un lugar para conocer: Grecia

Un invento de la antigüedad: La filosofía.

Un invento de la modernidad: La ingeniería de tejidos.

Su mayor cualidad: Interés por el conocimiento.

Su mayor habilidad: Capacidad de asombro.

Lo mejor del colegio: La diversión, mis compañeros, los profesores.

Lo mejor de ser joven: La plasticidad neuronal.

California: Monumental por sus paisajes y biodiversidad.

Colombia: Entorno natural para la creatividad.

En 10 años, dónde estará: En un centro de investigación mejorando mis habilidades creativas y buscando armonía en mi vida.

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