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¿Seguridad democrática? | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-02-07 05:00:00

¿Seguridad democrática?

Muchos analistas y medios se han referido ya al espinoso asunto de los informantes que quiere reclutar el gobierno, y la verdad es que volver a hablar de las inconveniencias que conlleva transformar a la ciudadanía en un ejército de soplones es llover sobre mojado. Pero esas iniciativas son tan absurdas que es imposible no decir algo al respecto.
¿Seguridad democrática?

A no ser que uno se ponga a hablar del otro despelote: el de la atropellada reforma a la salud, que también está manga por hombro, preparada al parecer por los expertos asesores del INRI (Instituto Nacional de Reiteradas Improvisaciones), al cual están adscritos, además, el INCO, el INVÍAS, la Nueva EPS, la Cancillería y el ministerio de Defensa, entre otros entes estatales.

Las propuestas del Presidente han llegado a tal extremo, que hasta los propios furibistas están aterrados, o por lo menos sorprendidos, con la sola idea de convertir en informantes a los universitarios de Medellín y a los taxistas de Cali. Después seguirán los loteros de Pasto, los artesanos de Leticia o los vendedores ambulantes de Bogotá. El argumento de que quien no es informante es cómplice de los crímenes que crecen sin cesar en las ciudades, (cosa previsible tras ese retorcido proceso de paz y la supuesta desmovilización de las AUC) se cae por su propio peso.

Si observamos con cuidado, el aumento de los asesinatos y demás delitos en las principales capitales, denunciados por todas partes y admitidos por las mismas autoridades, es la confirmación de que la tal seguridad democrática es una falacia, pues no hay manera de justificar los altos índices delincuenciales en una administración que se jacta de “haberle devuelto la tranquilidad al país”. Es verdad que ahora se corre menos riesgo al viajar por carretera, pero también es innegable que las ciudades se están volviendo infiernos. Y entonces la seguridad democrática, ¿qué?  Muy sencillo: este término es absolutamente insustancial, pues si se supone que estamos en un régimen democrático, la seguridad, la educación, la justicia y todas las medidas que tome el Estado deben ajustarse a los cánones democráticos. De otro modo, serían medidas dictatoriales, monárquicas, revolucionarias, qué sé yo… ¿O es que en países como EU, Chile o Alemania, la seguridad no es democrática? Por eso también me parece una tontería que varios candidatos presidenciales se estén devanando los sesos tratando de convencer a la gente de que ellos van a continuar con la seguridad democrática. Con un agravante: están olvidando que en este gobierno, el de la seguridad democrática, se han cometido innumerables atropellos contra la población civil, la prensa, las minorías étnicas, etcétera. Aquí lo que necesitamos es seguridad y punto. .

Pero las recientes intenciones de Uribe de volver esto una sociedad policíaca sólo son comparables con las medidas tomadas por la represión castrista y estalinista, para defender sus respectivas dictaduras, a las que denominaban democracias.

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