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Cosas que se palpan en la campaña electoral | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-02-08 05:00:00

Cosas que se palpan en la campaña electoral

Cosas que se palpan en la campaña electoral

La más protuberante de ellas es que los partidos políticos en Colombia, tanto los nuevos como los tradicionales, son débiles. Se nota que muchos de los aspirantes a dirigentes son inestables en su definición política. Se les dificulta el convocar en torno suyo a grandes grupos de adherentes.

En muchos de los candidatos al Congreso prima más el afán de proteger cuotas de poder, porciones en el reparto de la burocracia, contratos con el Estado para quienes cooperan con sus campañas, que los intereses y la defensa de la ideología de un determinado partido político. Lo que transmite a los electores sus frases motivacionales son más propuestas volátiles, coyunturales, que programas políticos claros y definidos.

Si con cuidado se observa, es perceptible que muchas de las campañas que los candidatos al Congreso adelantan no tienen claramente definida una guía de valores ya que su perfil ideológico es borroso.

Así, los colombianos presencian más una lucha entre egos y ambiciones de poder, que la defensa de ideas certeras que ubiquen al aspirante dentro del espectro de las Ideas Políticas.

Lo anterior, en Ciencia Política, significa que en buen número de las campañas electorales para Congreso hay más el espíritu de defender pequeños movimientos políticos de corte personalista que disciplinados partidos políticos. No se observa un aparato sólido; los activistas y pregoneros de los candidatos tienen más actitud de clientela que de entusiastas seguidores de una idea.

Si algo ha quedado en evidencia, a raíz de la filtración a la opinión pública de la orientación de la ponencia de fallo que sobre la Ley que convoca al referendo presentó ante la Corte Constitucional el magistrado Humberto Sierra Porto (esa a la que incorrectamente muchos han denominado “concepto”), es la fragilidad de los partidos.

¿Por qué? Por el afán con que varios de ellos han buscado una coalición para las elecciones presidenciales.

Ningún partido político colombiano está en capacidad de enfrentar a solas, exitosamente, tal campaña electoral; ninguno tiene el suficiente músculo organizativo, ni la disciplina, ni banderas atractivas que aglutinen suficiente electorado en torno suyo.

Ello hace que salga a flote otra característica de nuestra realidad política: por nuestras venas corre sangre caudillista. Nos atrae más un jefe que una institución política seria que tenga programa e ideología de amplio espectro, que unifique, que signifique a lo largo de un espacio amplio de tiempo acción política de definidos perfiles ideológicos.

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